AVT.- Teresa Jiménez Becerril lamenta que "quien gobierna acepte lo que cuando mataron a mi hermano era inaceptable"

Europa Press Nacional
Actualizado: sábado, 10 junio 2006 21:16

MADRID 10 Jun. (EUROPA PRESS) -

Teresa Jiménez Becerril, hermana del concejal del PP de Sevilla Alberto Jiménez Becerril, asesinado por la banda armada ETA junto a su esposa en enero de 1998, criticó la actitud del Gobierno central y lamentó las negociaciones emprendidas entre el Gobierno central y la banda armada, de forma que "quien ahora gobierna decidió aceptar lo que cuando mataron a mi hermano era inaceptable".

Según indicó en una nota remitida a Europa Press, Jiménez Becerril intervino hoy en Madrid en la concentración de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, a la que agradeció la organización de este acto "en el que todos, víctimas o no, podemos expresar lo que sentimos, algo que cada día resulta más difícil".

Durante su intervención, Teresa Jiménez Becerril recordó la historia de su hermano, Alberto Jiménez-Becerril, que era concejal del PP y teniente de Alcalde del Ayuntamiento Sevilla, que cuando murió en 1998 tenía 37 años y tres hijos de cuatro, siete y ocho años, "que nunca más volvieron a verlos".

"Desde entonces mi madre cría a esos niños, y la desesperación por la muerte de su hijo no le ha quitado la valentía para ocuparse de sus tres nietos; ETA no ha podido con ella", resaltó Jiménez Becerril.

Tras recordar que días siguientes a la muerte de su hermano y su cuñada se celebraba el Día de la Paz y la No Violencia, indicó que ese año "mis sobrinos no celebraron ese 'Día de la Paz', como creo que no celebrarían esta falsa paz que nos están imponiendo si tuvieran edad de comprender".

"Nadie puede venir a decirme que ambas partes tienen que ceder, que este 'conflicto' ha causado mucho dolor a ambos bandos, pero qué bandos, qué conflicto, qué paz", se preguntó Jiménez Becerril, que indicó que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, "no tiene mi bendición para buscar una paz que yo no puedo explicar a los hijos de mi hermano cuando me pregunten cómo acabó ETA y yo les conteste que ETA no se rindió, que quien entonces gobernaba decidió aceptar lo que cuando mataron a sus padres era inaceptable".

Mostró su alegría por el hecho de que "tanta gente no haya hecho caso al portavoz del Gobierno, contrario a esta manifestación, por considerar que este era un momento para la serenidad; el quisiera que nos calláramos".

"A mí ya me callaron hace poco en el homenaje por el octavo aniversario de la muerte de mi hermano, donde el alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, en calidad de presidente de la Fundación Alberto Jimenez-Becerril, me negó la palabra, a pesar de que yo había venido desde Italia para intervenir", criticó Jiménez Becerril, que justificó esa decisión del alcalde "porque no quería que les estropease el acto que habían organizado donde ellos eran los buenos por buscar la paz y nosotros los malos por despreciarla".

Por último, recordó que "las víctimas somos la voz de sus conciencias, por eso no quieren escucharnos y aunque en ese acto me calló, hoy nadie me calla, ni a mí, ni a todos vosotros que estáis aquí para decir bien alto y claro, que lo que ellos llaman rencor, nosotros lo llamamos memoria, lo que llaman venganza, nosotros lo llamamos justicia y lo que llaman intransigencia, para nosotros es dignidad".

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