Borrell: "Uno de los grandes fracasos de este país es el escaso sentimiento identitario"

El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Josep Borrell, participa en un encuentro sobre el futuro de Europa
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Publicado 08/05/2019 18:29:48CET

El ministro reflexiona con estudiantes de ingeniería sobre un "Erasmus para trabajadores manuales", el impueso al diesel o la soberanía

MADRID, 8 May. (EUROPA PRESS) -

El ministro de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación en funciones, Josep Borrell, cree que "uno de los grandes fracasos de este país es el escaso sentimiento identitario", mientras que otros Estados europeos "lo tienen muy fuerte, quizá demasiado".

"Los sentimientos identitarios no crecen en los árboles, son una construcción social, se construyen. Tú te sientes algo porque vives en un ecosistema que construye tu identidad: la familia, la escuela, la televisión, las actuaciones sociales te hacen español, o no, pero no naces con un paquete identitario, naces con un paquete genético. La identidad se construye y hemos construido identidades nacionales, en España muy débil", ha dicho.

La reflexión la ha lanzado Borrell en el curso de un largo debate en el Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de la Universidad Politécnica de Madrid, junto a la alta comisionada para la Agenda 2030., Cristina Gallach. Una hora y media en la que el ministro en funciones ha agradecido a los estudiantes que no le preguntasen "qué opina de (Pablo) Casado y (Albert) Rivera" y sí cuestiones "mollares" para la UE.

Así, en el coloquio han entrado la transición energética, la estabilidad de Argelia, las fronteras de Kosovo, las cesiones de soberanía a las instituciones "compartidas" europeas y también la identidad, en un escenario que le ha permitido a Borrell hacer bromas sobre la mecánica de fluidos y recomendar a los aprendices de ingenieros que sepan también de economía y de psicología social.

Incluso les ha recomendado dos libros sobre Europa --"Europa se va al carajo y cómo evitarlo" y "Trump, Putin, Orban, Salvini y el Brexit, una oportunidad para Europa"-- y ha escuchado preguntas, avisando de antemano que no respondería a todo, para conocer las preocupaciones del auditorio.

No ha habido más alusiones a Cataluña que las que él mismo ha hecho para asemejar el sentimiento pro-Brexit al independentismo y para reconocer que la palabra "autogobierno" suena mejor que "cogobierno" pero puede ser totalmente ineficiente frente a los grandes retos.

IDENTIDADES COMO "MUÑECAS RUSAS"

Sus menciones al nacionalismo han sido más bien sobre el tipo de nacionalismo que representa el húngaro Viktor Orban, el que presenta la identidad europea como contraria a la nacional. "La identidad europea no destruye la nacional, te da otra adicional, es como las muñecas rusas", ha rebatido.

A su modo de ver, si se consiguiera "que todos los jóvenes europeos se mezclasen la guerra sería mucho más difícil", porque es más fácil "matar a un perfecto desconocido que a un amigo". Ese empeño de mezcla está en la base del proyecto Erasmus, "la semilla de un sentimiento" indentitario europeo, pero ha avisado de que quienes se benefician de él son "una ínfima minoría" y de que es, al final, "elitista".

"Tendríamos que hacer un Erasmus para trabajadores manuales, para albañiles, ¿por qué tiene que ser solo para estudiantes universitarios cuyos padres se lo puedan pagar?", se ha preguntado.

Borrell será el cabeza de lista del PSOE en las elecciones europeas del 26 de mayo, pero ha dejado claro que su presencia en el debate era como ministro en funciones, en el marco de un acto institucional con motivo de la Semana de Europa que se celebra hasta este jueves, aniversario de la Declaración Schuman que está en el origen del proyecto europeo.

Además de dar por hecho que la UE es necesaria para que Europa pueda negociar con los "gigantes" mundiales, ha compartido con los estudiantes algunos debates europeos, como si la política de competencia está evitando la emergencia de gigantes empresariales que puedan competir.

UNA TASA MEDIOAMBIENTAL A LAS IMPORTACIONES

También, si hay que pasar de una legislación medioambiental que desplace la producción industrial a otros continentes --sin resolver, en el fondo el problema medioambiental-- a una tasa de importaciones en función del CO2. "La OMC nos dirá que es una medida proteccionista", ha reconocido.

En la misma línea, ha admitido que la transición ecológica genera riesgos en un mundo que parece "dividido entre los que se preocupan por el fin del mundo y se preocupan por el fin de mes". "Hay gente a quien le pones un impuesto sobre el diesel, que es lo que hay que hacer, pero les jodes el fin de mes", ha admitido.

El ministro también ha hablado de la "sobrecapacidad de producción eléctrica" que tiene España, especialmente en centrales de ciclo combinado, que podrán suplir la potencia de las centrales nucleares a medida que se vayan apagando. De paso, ha señalado que España seguirá dependiendo del gas argelino y, además, tiene "interés en no desestabilizar Argelia y eso pasa por ser un buen cliente".

"UN LOBBY ELÉCTRICO MUY PODEROSO"

Además, ha reconocido que en España hay un "lobby eléctrico muy poderoso a quien no le gusta que "le pongan una placa fotovoltaica y tenga que apagar un ciclo combinado", porque hay "una competición" entre distintas formas de producción y hay quien se resiste a "ser expulsado por nuevos entrantes, sobre todo si requieren subvenciones".

De hecho, ha dejado claro que la fuerte apuesta de Alemania por la energía solar "no es gratis", sino a costa de una fuerte subvención que genera una factura que los españoles no querrían pagar. "Hay una prima enorme que los propios alemanes empiezan a pensar que ha sido exagerada", ha dicho.

Sobre Kosovo, ha señalado que, aunque a la UE no le gusta la idea de un "reparto de territorios" con Serbia para agrupar étnicamente a la población, "probablemente haya que pasar por algo así". No ha dado ninguna pista sobre si evolucionará la posición española --uno de los seis países de la UE que no reconocen a este país-- pero sí ha explicado que "Kosovo es una gran base militar americana" y de ahí el interés de Estados Unidos y sus aliados en proteger la independencia de Kosovo.

Por último, ha defendido que el proyecto europeo pasa por una mayor cesión de soberanía que, es en realidad, una "soberanía compartida" y una comunitarización de los riesgos, por ejemplo los del sector bancario. Pero, en la práctica, ha admitido que no hay voluntad para ello.

Junto a las resistencias prácticas que puedan tener los gobiernos, ha reconocido que hablar de cesiones de soberanía es "contraintuitivo". "Si sales diciendo algo a favor del autogobierno, por ejemplo de las comunidades autónomas, de Cataluña, vas a recibir un aplauso, todo el mundo está a favor del autogobierno porque se refiere al 'yo'", ha dicho.

Y esa defensa del "yo, mi, me, conmigo", ha proseguido, y el "yo solo me lo monto mejor", es lo que está en la base del Brexit y del independentismo catalán". "La gente prefiere autogobernarse que cogobernarse, hasta que alguien le explique que el autogobierno frente a determinados retos es completamente ineficiente", ha añadido.

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