Actualizado 13/04/2008 17:25

Cinco razas de vacas autóctonas están en peligro de extinción

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 13 Abr. (EUROPA PRESS) -

La realidad de la cabaña bovina de Galicia revela no sólo que no es cierta la cifra literaria de Manolo Rivas de 'Un millón de vacas' --en los campos gallegos sólo pastan 400.000-- sino que, contrario a la creencia extendida, la 'Rubia Galega' no es su única raza autóctona, aunque pueda parecerlo por sus 200.000 reses. Así, debe compartir este origen de pureza con otras cinco: la 'cachena', 'caldelá', 'frieiresa', 'limiá' y 'vianesa'. Menos conocidas, sin embargo, porque entre todas ellas no superan las 6.000 cabezas y, por tanto, están en peligro de extinción.

Por estos motivos, estas cinco razas autóctonas gallegas cuentan con una protección especial por parte de la Administración autonómica, al igual que la 'ovella galega', el 'porco celta' y la 'gallina de Mos', que también corren riesgo de desaparecer. Para evitarlo, la Consellería de Medio Rural cuenta en Coles (Ourense) con el Centro de Recursos Zooxenéticos, donde se cría y se mejora genéticamente este tipo de ganado para recuperar esta cabaña.

Precisamente, el director de este centro, Carlos López, explicó a Europa Press que se trata de estirpes milenarias que empezaron a desaparecer en los años 60. A mediados de siglo surgieron problemas de alimentación, que propiciaron la introducción de razas foráneas con capacidad de engorde "más rápido".

Las autóctonas necesitan 70 días para engordar un kilo y medio, frente a los 40 para dos kilos de los animales importados. "No podían competir", admitió Carlos López. A esta situación, se sumó la mecanización del campo. Las razas autóctonas son más rústicas y propicias para el tiro de aparejos agrarios como arados y carros, que comenzaron también a desaparecer y con ellos también estas vacas hasta llegar a la crítica situación actual.

Sin embargo, Carlos López destacó que con la labor del centro y las ayudas de Medio Rural el censo de estas cinco razas de vacas se ha ido incrementando en los últimos años, al igual que el de resto de especies en peligro de extinción, tal y como demuestra que la 'galiña de Mos' --tradicionalmente empleada para la cría de los famosos 'capóns de Vilalba'-- ha pasado de los 11 criadores en 2001 a los 352 actuales.

Igual ascenso han registrado las cinco razas autóctonas bovinas, donde la 'cachena' --considera la vaca más pequeña del mundo-- es la que mejor situación registra con 3.025 cabezas en el censo de 2007: le sigue la 'vianesa', con 1.159; y la 'caldelá', con 1.025. En este registro, se incluyen los terneros destinados al sacrificio, por lo que la cabaña real actual es menor.

Niveles más bajos revelan la 'frieiresa' con una cabaña de 372 reses y la 'limiá' con 414. El origen de esta diferencia con respecto a los otras tres razas autóctonas se debe a que se trata de un tipo de ganado propio de la zona interior de Ourense, donde el censo bovino en los últimos once años quedó mermado en su totalidad "a menos de una cuarta parte", lamentó Carlos López

En todo caso, aclaró que el número en ambas razas aumenta "año tras año", al igual que en el resto de las autóctonas gallegas en peligro de extinción, aunque todas lejos de las 7.000 reses por cada raza para poder estar fuera del actual umbral que exige una especial protección para que no desaparezcan.

VENTAJAS DE ESTE GANADO.

Carlos López puso en valor las "ventajas" de estas razas autóctonas que los ganaderos están comenzando a "redescubrir" como su "gran adaptación" al medio en que viven o el hecho de que que han sufrido un proceso de selección natural que les ayuda a prevenir enfermedades y hacer frente a rigores climáticos.

Su proceso de producción responde a las características de la ganadería ecológica: crianza al aire libre, producción extensiva, alimentación natural y ausencia de factores estresantes. Todo ello, unido a su especial morfología, hace que estas reses proporcionen menos cantidad de carne, pero con una enorme calidad.

Además, tienen facilidad para alimentarse en terrenos de escasa rentabilidad y, por tanto, junto a la 'ovella galega' son "unas perfectas desbrozadoras naturales para evitar los incendios".

327 EXPLOTACIONES CON RAZAS AUTOCTONAS.

Así lo corroboró "completamente" a Europa Press Hortensia Rodríguez, propietaria de una de las 327 explotación existentes en Galicia dedicadas a ganado bovino autóctono en peligro de extinción. Su granja está situada en Coles (Ourense) y está formada por 50 reses, en la que la mayor parte están formada por vacas 'frieiresas', cuya cabaña comenzó a ampliar a partir del año 2000 y le permite contar con un producción ecológica.

"Es una vaca más adaptada al medio y más dura y no registra tantos problema de parto", valoró Hortensia Rodríguez, a lo que sumó "su docilidad y pocos cuidados". Además, destacó su "adaptabilidad" para alimentarse en cualquier terreno. "Estamos muy satisfechos con la elección", resumió.

Sin embargo, admitió que son los únicos ganaderos de la zona con una explotación de raza autóctona en peligro de extinción. El motivo, según interpretó, es su "apariencia". "La frisona es bonita y gorda y a los ganaderos le parece más linda". Por ello, infirió que existe una "idea equivocada" sobre estas reses. "Hay que gente que ve un lugar y piensa '¡que zona más fea y poco provechosa para vivir!' y una vez allí descubre su rentabilidad", comparó a modo de ejemplo.