SANTA CRUZ DE LA PALMA 24 Nov. (EP/IP) -
El pueblo palmero se volcó con Sus Majestades y los Reyes de España recibieron una acogida entusiasta y calurosa. Miles de personas les esperaron en la mañana del viernes, tanto en Santa Cruz de La Palma como en Los Llanos de Aridane. Desde sus puestos de trabajo o desde los balcones de sus casas, los vecinos de ambos municipios se rindieron al encanto de los monarcas.
Sus Majestades llegaron a La Palma en torno a las 10:00 horas, en concreto a la calle Real de Los Llanos de Aridane. Don Juan Carlos inauguró una placa conmemorativa de su visita a la localidad llanense y visitó una exposición de pintura en torno al cultivo por excelencia del Archipiélago canario, el plátano.
Diversas autoridades regionales, insulares y locales acompañaron a los Reyes en su recorrido por Los Llanos de Aridane y en Santa Cruz de La Palma. Entre éstas, el presidente del Gobierno de Canarias, Adán Martín; el presidente del Parlamento regional, Gabriel Mato; el director insular de la Administración General del Estado, José Antonio Batista; el presidente del Cabildo de La Palma, José Luis Perestelo, y los alcaldes respectivos de Santa Cruz de La Palma y Los Llanos de Aridane, Anselmo Pestana y Juan Ramón Hernández.
Una multitud abarrotaba la artería principal de la capital palmera. Todos los allí congregados estaban ilusionados con ver a los Reyes de España en una jornada que se caracterizó por un clima absolutamente veraniego.
Los Reyes se desplazaron a la Casa de Salazar, donde recibieron información sobre el Gran Telescopio de Canarias (Grantecan), cuya inauguración está prevista para el próximo año en el observatorio astronómico del Roque de Los Muchachos. También en Salazar pudieron disfrutar de una exposición conmemorativa de la visita que realizó hace un siglo el abuelo de Don Juan Carlos, el Rey Alfonso XIII, a La Palma.
De Salazar Sus Majestades partieron al Centro de Formación de Tropa de Canarias, ubicado en el fuerte de Breña Baja, donde el Rey presidió un acto militar y descubrió una placa conmemorativa de su visita. Por último, en el Parador Nacional de Turismo, tuvo lugar un almuerzo servido por camareras con trajes típicos, con un total de 144 invitados. Entre estos, se encontraban representantes de colectivos sociales y empresariales.
El menú ofrecido a los Reyes no pudo ser más exquisito: desde milhojas de queso palmero, chupito de confitura de tomate y piña tropical, montadito de boniato y pulpo gratinado con mojo suave, hasta lomo de pámpano horneado, puré de ñame y pastel de bienmesabe con yema tostada. Para beber, pudieron elegir entre tres de los mejores vinos de la cosecha insular.