MADRID, 23 (EUROPA PRESS)
La que era jefa de Meteorología de la televisión valenciana À Punt el día de la dana del 29 de octubre de 2024, Victoria Roselló, ha destacado este lunes en el Congreso que el caudal del Barranco del Poyo, cuyo desbordamiento provocó la mortífera riada, empezó a crecer "exponencialmente" a las 17.40 hasta alcanzar un volumen "cuatro o cinco veces superior al del Ebro" y que este dato estaba a disposición de quien quisiera consultarlo en la web de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ).
"Han fallado muchas cosas pero la información estaba a disposición de cualquiera, esto es incontestable", ha resumido Roselló, para quien la avenida del Poyo se podía prever "con horas de antelación" si se hacía "seguimiento" de lo que estaba lloviendo aquel día, como hicieron desde el Servicio Meteorológico de la televisión valenciana.
Así lo ha defendido Roselló durante su comparecencia ante la comisión del Congreso que investiga la gestión de esa catástrofe que dejó 230 muertos solo en la provincia de Valencia. Se trata, a su juicio, de una cifra "inasumible" cuando existían las "herramientas", no para prevenir una dana, que siempre las habrá, pero sí para alertar a la población como hizo ella desde la televisión autonómica, cuando, a las 15.20, ya advirtió a la gente que de que no saliera de casa.
Para Roselló, un "dato clave" de aquel día es que "a media tarde" el sensor de aforo de la CHJ detectó un "desmesurado" y "desbocado" aumento del caudal del Poyo. Según ha relatado, cuando vieron ese dato "en abierto" en À Punt, a través de la web de la CHJ dijeron, "ostras, habrá que validarlo", pero los números "eran coherentes" con la lluvia torrencial que estaba cayendo la cabecera del barranco.
En respuesta al PP, que le ha preguntado por qué nadie envió ese dato al Cecopi desde el que se dirigía la emergencia, la compareciente contestado que "en el Cecopi alguien debería saber lo que estaba pasando" y, en todo caso, ha indicado que a ella tampoco le mandaron ningún correo para informarle de esa circunstancia --pues no tenían que hacerlo-- y se enteró.
También en el turno de la diputada 'popular' Sandra Pascual Rocamora, la compareciente ha admitido que, tras la alerta hidrológica sobre este barranco decretada por la CHJ las 12.30 de aquel día, la llamada 'policía del agua' debería haber seguido vigilando el barranco más allá de las 12.54, pues esa alerta "seguía activa"
Roselló y sus compañeros también revisaban los datos de la AEMET y de la AVAMET (Asociación Valenciana de Meteorología) que, ha explicado, cuenta con datos en tiempo real de un total de 800 estaciones repartidas por su comunidad.
SE VEÍA EL PELIGRO DESDE EL 25 DE OCTUBRE
La meteoróloga se ha remontado al viernes 25 de octubre para explicar que ese día ya avisaron a la dirección de À Punt de las lluvias torrenciales previstas para el martes 29 porque las previsiones hacían pensar en un "peligro de riadas muy elevado".
"Desde días antes se sabía que era una situación muy peligrosa", ha relatado, pues había modelos que preveían hasta 420 litros por metro cuadrado. Aunque ha admitido que en la fase de previsión las cifras hay que cogerlas "con pinzas", ha destacado que "ya se veía que iba a ser un temporal histórico y fuera de lo común" y, finalmente, "la previsión se cumplió a rajatabla".
La compareciente ha recordado que desde la madrugada del día 29 ya llovía "con fuerza" en La Ribera, después las precipitaciones torrenciales se trasladaron a Utiel-Requena y a primera hora de la tarde al Barranco del Poyo. Ha recalcado que por la mañana ya había poblaciones incomunicadas y "a primera hora" se cortó la A7.
También ha indicado que los avisos de la AEMET son "clarísimos" en cuanto al nivel de riesgo, siendo el máximo el rojo --el que había ese día--, lo que implica peligro para la integridad de las personas. El primero se lanzó a las 7.36 para toda la Horta Sud y a mediodía ya se había extendido a toda la provincia.
Además, ha hecho hincapié en que con independencia de las previsiones, el mismo día 29 quien quisiera podía tener los datos de lo que estaba lloviendo "en tiempo real" a través de AVAMET, y de las imágenes que transmitía la televisión autonómica.
LA AEMET TAMBIÉN AVISÓ
"Tenemos satélites y rades meteorológicos para saber dónde llueve y hacia donde se dirige (la lluvia)", ha dicho, remarcando que en À Punt, nunca dijeron, como han esgrimido después desde la Generalitat, que la previsión era que a partir de las 18.00 la dana se desplazaría a la Serranía de Cuenca.
Según su relato, a las 14.00 horas se registraron en Utiel las lluvias "más cuantiosas" de las que se tiene registro --superiores a las de la "pantanada de Tous"-- y todo ese agua iba a ir al Río Magro. "Con un conocimiento mínimo de geografía, ya se sabe que va a haber una inundación", ha deslizado la meteorológa.
También ha reseñado que a las doce del mediodía ya tenían imágenes de personas rescatadas en tejados en Utiel y que antes de esa hora el jefe de Climatología de Aemet, José Ángel Núñez, dice en À Punt que "el riesgo de riadas es muy grande en la costa, porque está yendo precipitaciones históricas en la sierra" y poco después en la radio pública valenciana habla directamente de posibles crecidas de los barrancos que, en su bajada hacia el litoral pueden "arrastrar coches".
La alerta hidrológica ya se había activado en el Poyo a las 12.30 --"una situación peligrosísima que requería vigilancia"-- aunque luego bajó, a las 13.00 se cortó la A3, y a las 15.20 ella pide a la gente que no salga de casa porque a primera hora de la tarde las lluvias en Chiva, donde empieza el Barraco del Poyo, ya eran muy copiosas y a su caudal habría que añadir el de los barrancos tributarios.
CON UNA ALERTA SE HABRÍAN SALVADO VIDAS
Su conclusión es que, si se hubiera avisado y hubiera alertado, limitando al máximo la movilidad o cerrando instalaciones como hicieron la Universidad y la Diputación, "obviamente" se habrían salvado vidas. "A primera hora de la tarde deberían haber enviado un mensaje contundente --ha añadido--. Fue un tsunami y la gente era inconsciente de lo que se venía".
Además, Roselló ha pedido hacer "pedagogía" sobre los avisos, no sólo entre la población sino también entre los responsables políticos, pues, según ha explicado, la cantidad de precipitación que los acompaña es un "umbral mínimo" que puede ser ampliamente superado. "Pueden caer más de 180 litros, como se avisaba, pero se puede llegar a 700", ha alertado.