El Congreso cierra a una legislatura en la que ha invertido más de 10 millones en obras

Actualizado 25/10/2015 12:06:54 CET
El Congreso, Vallado Por Las Obras
EUROPA PRESS

Estos trabajos provocaron una gotera en el hemiciclo, la desaparición de cinco impactos de bala del 23F y dos mudanzas al Senado

MADRID, 25 Oct. (EUROPA PRESS) -

La X Legislatura que ahora termina ha estado marcada en el Congreso por unas obras que parecían interminables, puesto que la Cámara ha ido enlazando unos trabajos de rehabilitación con otros, en los que total ha invertido más de diez millones de euros.

El Congreso se constituyó en diciembre de 2011 y a los nueve meses ya arrancó la primera fase de reformas en la que se cambiaron las cubiertas del Palacio de la Carrera de San Jerónimo, se recuperó el lucernario que hay sobre el hemiciclo y se dotó de mayor luminosidad y menos contaminación acústica al edificio. La obra se adjudicó a Dragrados por 4,5 millones de euros y duró hasta noviembre de 2013.

Estos trabajos obligaron a poner andamios alrededor del Palacio, incluida la famosa fachada de la Puerta de los Leones, y también trajeron consigo la suspensión de las Jornadas de Puertas Abiertas de diciembre de 2012. Aquel 6 de diciembre, la tradicional recepción por el Día de la Constitución tuvo que trasladarse al Senado por el mismo motivo.

En 2013, mientras continuaban los trabajos en las cubiertas y se remodelaban varias dependencias del Palacio del Congreso, se cerró el hemiciclo durante julio y agosto para acometer obras de mantenimiento y rehabilitación. Así, se continuó la 'puesta al día' del Salón de Plenos que ya se había iniciado en las dos legislaturas anteriores cuando se instalaron ordenadores en los escaños y se restauró parte de la bóveda.

Este cierre temporal de hemiciclo obligó a los diputados a mudarse a la Cámara Alta en dos ocasiones durante el verano de 2013 para sendos Plenos extraordinarios: uno para continuar la tramitacion de distintos textos legislativos y otro para que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, diera explicaciones por el 'caso Bárcenas'.

El hemiciclo del Congreso retomó su actividad habitual en septiembre, pero el segundo día de aquella primera sesión tras el paréntesis estival las obras en cubierta volvieron a ser noticia porque una gran gotera obligó a interrumpir durante dos horas la sesión de control al Gobierno.

La filtración afectó principalmente a la Tribuna de Prensa, pero fue tan aparatosa que llevó al presidente del Congreso, Jesús Posada, a retrasar la sesión para evitar que los diputados salieran 'pasados por agua' y también por motivos de seguridad.

Este episodio dio lugar a una sorprendente revelación, ya que, tras la 'gran gotera' se descubrió que las marcas de los cinco impactos de bala que coronaban la Tribuna de Prensa desde la intentona golpista del 23 de febrero de 1981 habían sido tapadas y en su lugar se había puesto una rejilla de ventilación.

TIROS QUE APARECEN Y DESAPARECEN

Posada abrió una investigación para saber qué había ocurrido, se recontaron de nuevo los impactos de bala que hay en el Palacio --un total de 37-- y se 'rescató' uno de ellos que había quedado fijado en una rejilla de ventilación retirada durante las obras. Este 'símbolo' se metió en una urna de metacrilato y puede verse en uno de los pasillos de la Cámara desde noviembre de 2013.

Además, durante trabajos en la cubierta del Palacio, la arquitecta y la aparejadora del Congreso se percataron de que la parte superior del edificio isabelino se había ido descuidando durante décadas y amenazaba ruina, se procedió a su rehabilitación para no poner en riesgo toda la estructura. Esas obras costaron otros cuatro millones de euros.

Y también en esta legislatura ha 'renacido' una sala histórica del Congreso, que ha sido rebautizada con el nombre del general Juan Prim, presidente del Gobierno en la I República que intentó traer a España la Monarquía de la Saboya. En ese espacio del palacio isabelino llegó a reunirse el Senado en las Cortes Constituyentes y se celebraron las reuniones de la ponencia de la que nació la Constitución de 1978. Después esa zona albergó dos salas de comisión denominadas Calatrava y Olózaga.

Y MÁS OBRAS EL AÑO QUE VIENE

En esta legislatura el Congreso de los Diputados también ha estrenado un sistema de iluminación de su fachada principal, sufragado por la Fundación Iberdrola, y con el que se asegura el ahorro energético. Su consumo es de unos 1.400 vatios, el equivalente a dos microondas.

Pese a toda esta actividad reformadora, aún siguen las obras en los sótanos del Palacio y el Congreso arrancará la nueva legislatura también con obras, puesto que hace unas semanas convocó un concurso para adjudicar un contrato valorado en 3,7 millones de euros destinado a garantizar la estabilidad de uno de sus edificios.

Se trata de una edificación que data de principios del siglo XX, situada en la Plaza de las Cortes, frente al Palacio de la Carrera de San Jerónimo, que hasta 2006 albergaba las oficinas de los grupos parlamentarios y que no se ha vuelto a utilizar desde entonces.

LOS CUADROS DE BONO Y MARÍN, COLGADOS 'DE TAPADILLO'

Además de las obras estructurales, la Cámara Baja también ha renovado parte de su decoración. La Galería de Presidentes del Congreso, donde lucen los retratos de todos los que han desempeñado ese cargo, ha recibido en estos años a dos nuevos 'inquilinos': Manuel Marín y José Bono. El primero, que ocupó la Presidencia entre 2004 y 2008, optó por una fotografía que le tomó la prestigiosa Cristina García Rodero y que costó 24.780. Se trata de la primera imagen fotográfica que irrumpe en esta pinacoteca parlamentaria.

Bono sí siguió la tradición y eligió para inmortalizarse un retrato que le hizo Bernardo Pérez Torrens, que cobró 82.600 euros. Los dos expresidentes rehuyeron el boato y sus retratos se colgaron 'de tapadillo'. Marín ni siquiera acudió al Congreso y fueron dos operarios los encargados de colgar su foto y Bono sí se desplazó a la Cámara, pero no se avisó a la prensa, y sólo estuvo acompañado de un colaborador suyo y de Posada.

Las imágenes de Bono y Marín no son las únicas que han recalado en el Congreso en esta legislatura. Como consecuencia del relevo en la Corona, los dos cuadros de Don Juan Carlos y Doña Sofía que presidían el Vestíbulo de la antigua sede del Banco Exterior, cambiaron de pared en esa misma sala, para dejar el lugar preeminente a dos fotografías de los nuevos Reyes.

A principios de año también se inauguró en esa sala una efigie de Niceto Alcalá Zamora, primer presidente de la II República, al que se situó cerca del busto de su sucesor, Manuel Azaña. Ambas piezas se hallan en el vestíbulo de Carrera de san Jerónimo 36 compartiendo espacio con el escritorio de Clara Campoamor, defensora del sufragio femenino, y con los retratos de los Reyes Felipe VI y Doña Letizia, y de los Reyes eméritos Juan Carlos y Sofía.

El que fuera segundo presidente del Gobierno de la democracia constitucional de 1978, Leopoldo Calvo-Sotelo, también cuenta desde el pasado mes de junio con un busto en el Congreso. Lo esculpió
Julio López Hernández y fue donada por el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, gremio al que pertenecía el homenajeado.

El siguiente reto del Congreso, para lo que se han iniciado ya los trámites pertinentes, es exponer en sus dependencias el cuadro 'El Abrazo' de Juan Genóves, actualmente en el Reina Sofía. Se trata de un símbolo de la Transición que dio lugar al monumento a los abogados de Atocha.

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