Durango homenajea a las nueve víctimas asesinadas por ETA en el municipio e inaugura un monolito

Actualizado 15/03/2007 15:37:13 CET

La familia de una de las víctimas dice que es un intento de "lavar conciencias y aplacar una sensación de culpabilidad"

DURANGO (BIZKAIA), 15 Mar. (EUROPA PRESS) -

El Ayuntamiento de Durango (Bizkaia) homenajeó hoy a las nueve víctimas asesinadas por ETA en el municipio, con una ofrenda floral y la inauguración de un monolito en el que se pueden leer sus nombres. El acto contó con el respaldo de PNV/EA, PSE, PP y EB, y no participaron ni Aralar ni Mugarra Bilgunea ni el Grupo Mixto.

Al homenaje asistieron la viuda de Epifanio vidal, Rosa Vadillo; la de Mercenciano Ruiz, Carmen camacho; la de Jesús Hernando, Natividad Jausoro; y la de Jesús María Pedrosa, Mari Carmen Hernández.

De forma previa al inicio del homenaje, Javier Urquizu, hijo del militar José María Urquizu, asesinado por ETA en 1980 leyó un comunicado en nombre de la familia en el que afirmó que es un intento de "lavar conciencias y aplacar una sensación de culpabilidad" con las víctimas. El resto de familiares excusó su inasistencia por residir, en la actualidad, en otras comunidades autónomas.

Ante vecinos del pueblo, representantes municipales y la directora de la Oficina de Atención a las Víctimas del Terrorismo, Maixabel Lasa, el alcalde, Juan José Ziarrusta, quiso "dejar patente" su "sincera solicitud de perdón a las viudas, hijos e hijas, familiares y otras personas allegadas a los asesinados por el olvido y la incomprensión al que han sido sometidas durante muchos años, desde la Ayuntamiento de Durango".

Aseguró que, durante muchos años, en Durango "se han producido distintas fuentes de dolor, dolor que aún está presente en muchos ciudadanos" y recordó que, hoy en día los derechos todavía "se siguen vulnerando en nuestro país".

Además, destacó que, desde 2003, el Gobierno municipal trabaja para "lograr raíces sólidas que desemboquen en una verdadera reconciliación ante hechos que, a pesar del tiempo transcurrido, 70 años, aún rezuman dolor". "Me estoy refiriendo concretamente a lo ocurrido en Durango durante la guerra civil: ametrallamientos, fusilamientos, bombardeos, etc", enunció.

Añadió que, "en tiempos más cercanos", producto de la "intolerancia y del odio", se han contabilizado víctimas de la banda armada "por las que sus familiares siguen sufriendo el dolor de tan inexplicable pérdida, de la incomprensión de la sociedad en general o del olvido de la mayoría de la ciudadanía duranguesa". "También nosotros los políticos, debemos de reconocer que tenemos gran responsabilidad en ese olvido", admitió.

Ziarrusta explicó que la actual Corporación municipal "ha querido perpetuar la memoria de estas personas con este monolito, que hoy inauguramos y que significa el reconocimiento a estas víctimas del terrorismo, que fueron asesinadas en Durango". "Este monolito representa el recuerdo permanente del pueblo de Durango a aquellas personas", dijo, después de que los familiares de las víctimas descubrieran el monolito, ubicado en la Plaza de la localidad.

En el monumento figuran inscritos los nombres de Epifanio Benito Vidal, trabajador; el del policía municipal Pedro Ruiz Rodríguez, el del comerciante Dámaso Sánchez Soto, el del militar José Mª Urquizu Goyoaga, el del policía municipal Sergio Canal, el de los policías, Jesús Pedrosa Urquiza.

A su juicio, los poderes públicos están "obligados a hacer pedagogía sobre la tolerancia y el respeto a los derechos humanos" y "también mostrar nuestro firme compromiso" con los valores que integran el Plan de Convivencia en el parlamento vasco. "Nuestro segundo compromiso es la solidaridad activa, que se corresponde con la búsqueda del máximo consenso social y político de apoyo, en el reconocimiento y el respeto a las víctimas del terrorismo", indicó.

Ziarrusta aseguró que la Corporación es "consciente" de la "imposibilidad de reparar las pérdidas irreversibles que ha producido el terrorismo y las vulneraciones de los derechos humanos en tantos conciudadanos", por lo que se comprometió a ofertar a la sociedad "herramientas que sirvan a las generaciones futuras como garantía de los derechos y libertades fundamentales de las personas siempre sobre las premisas de principio de igualdad y el respeto a la diferencia".

Entre estas herramientas, citó la inauguración hoy del monolito, el programa de educación de jóvenes en valores de paz que desarrolla, en la actualidad, junto a las ciudades de Dressden y Coventry, la formación de personas mediadoras en conflictos, los actos de recuerdo a las víctimas de la guerra civil, o el foro ciudadano para la pacificación.

El alcalde se comprometió, por último, a institucionalizar, "si las familias lo desean", la fecha del 15 de marzo "para realizar anualmente un acto de homenaje".

URQUIZU

De forma previa al homenaje, uno de los hijos de José María Urquizu, militar asesinado por ETA en 1980, se desmarcó del acto de homenaje y, en nombre de la familia, dijo que , "lejos de sentirse homenajeado, se considera a "ofendido e indignado" por "un modo de actuar" que calificó de "chapucero e hipócrita".

"No se ha tenido en cuenta para nada ni nuestra opinión ni nuestros sentimientos. Nos enteramos en enero, por la prensa que, finalemente, el Ayuntamiento aprobó el proyecto. A nosotros, ni una palabra", censuró.

Además, criticó que la invitación al acontecimiento se realizara 48 horas antes de la inauguración "mediante una fría nota de cuatro líneas", así como que no se admitiera ninguna de las peticiones realizadas por la familia.

Javier Urquizu reprochó que no se les permitiera tomar la palabra en el homenaje, pese a haberlo solicitado, ni que se les haya comunicado que no atendían su petición. "No importan las víctimas ni nuestros sentimientos reales. Se nos ignora, se nos reabren las heridas y se pasa por encima de nuestros deseos y sentimientos", agregó.

Para el hijo del militar asesinado, la negativa se debe a que, en época pre electoral, los organizadores no desean oír que el acto "no es más que un intento de lavado de imagen y de aplacar conciencias por una conducta vergonzosa hacia las víctimas durante muchos años".

También recordó que reclamaron que la placa incluyera la inscripción "cobardemente asesinados por ETA", junto a los nombres de las víctimas, sin lograrlo. "Ni nuestro padre ni todos los demás resbalaron con una pastilla de jabón, fueron cobardemente asesinados por la espalda", señaló.

A su juicio, 27 años después del asesinato de Urquizu, el Ayuntamiento de Durango, "lejos de saldar una deuda, no ha hecho sino reabrir heridas de un modo inútil". "No es nuestro monumento. Es un intento de lavar conciencias y aplacar una sensación de culpabilidad respecto a las víctimas del terrorismo", concluyó.

Por su parte, la edil socialista Pili Ríos precisó que, pese a "saludar" el homenaje, y asistir al mismo, éste se ha hecho "tarde". Además, cuestionó "la finalidad prevista por el equipo de Gobierno" y recordó que "todavía hay concejales con protección" en el municipio, "sufriendo una presión intolerable".