Actualizado 16/06/2020 15:02:21 +00:00 CET

España afronta la negociación europea con "cauto optimismo" pese a que todos los países tienen posiciones "firmes"

El secretario de estado para la UE, Juan González-Barba, presenta los resultados del Eurobarómetro en la Sede de las Instituciones Europeas en Madrid (España), a 28 de febrero 2020.
El secretario de estado para la UE, Juan González-Barba, presenta los resultados del Eurobarómetro en la Sede de las Instituciones Europeas en Madrid (España), a 28 de febrero 2020. - Óscar Cañas - Europa Press - Archivo

El PP avisa al Gobierno de que para negociar tiene un problema de credibilidad, por sus socios y por su gestión de la crisis

MADRID, 16 (EUROPA PRESS)

El Gobierno español afronta con "cauto optimismo" la negociación del paquete europeo de recuperación económica tras la pandemia de Covid-19, aunque es consciente de que la reunión que los líderes tendrán por videoconferencia este viernes será solo "una primera toma de contacto" y de que todos los países tienen posiciones "firmes".

Sin embargo, según ha explicado el secretario de Estado para la UE, Juan González-Barba, en la Comisión Mixta Congreso-Senado para la Unión Europea, en las últimas semanas algunos de los países que se autodenominan "frugales" han "flexibilizado un poco su posición".

Además, ha dicho, ahora son estos países, "los que tienen una visión exclusivamente contable" de la UE, los que tienen que "justificarse ante sus opiniones públicas y la opinión pública europea". Y hay países que valoran mucho los "intangibles" de la UE como son su mercado interior o su voz en el mundo en favor de los derechos humanos, cosa que un país pequeño solo no puede hacer.

"Todos somos frugales y queremos la mejor administración de los bienes públicos, pero con una frugalidad inteligente", ha dicho, añadiendo que la negociación no debe basarse en estereotipos que pueden estar bien para hacer "chistes" pero no políticas.

En este escenario y tras tres meses de trabajo, el principal objetivo de España es sacar adelante un paquete de ayudas "similar" al que ha propuesto la Comisión: "Si lo conseguimos habremos sorprendido a propios y extraños", ha reconocido.

Aunque habría querido más ambición, el Gobierno español ve con buenos ojos la propuesta de la Comisión Europea --un fondo de 750.000 millones de euros, de los 500.000 serían transferencias--, y ve "mucho más fácil remar a favor de una propuesta de la Comisión que en contra".

A su juicio, la UE ha aprendido las lecciones de la crisis de 2008 y en ello ha tenido un papel muy importante la Eurocámara, que le "pegó un tirón de orejas" a la Comisión cuando se filtró que podía estar barajando una cifra de 300.000 millones.

Ahora, para España las claves de la negociación son el montante global y la proporción de transferencias frente a los préstamos. También quiere aclarar con la Comisión el momento de los pagos y dejar claro que es importante que el grueso llegue en 2021 y 2022, y no esperar un año más.

UNA O VARIAS CUMBRES MÁS

Para todo ello, ve esencial que los Veintisiete alcancen un acuerdo político en julio, para que la Comisión pueda empezar a trabajar en los reglamentos. De momento, se prepara un Consejo Europeo, este sí, presencial, para la segunda semana de julio, probablemente los días 9 y 10, pero González-Barba ha reconocido que serán necesarias una o varias cumbres más.

También espera que en ese acuerdo de julio se acuerde poner en marcha uno o dos de los recursos propios --por ejemplo, la tasa de carbono en frontera-- con los que la Comisión quiere financiar el fondo de reconstrucción, e introducir otro más adelante, porque ese asunto es esencial para el Parlamento Europeo.

Los parlamentarios han interrogado al secretario de Estado sobre la condicionalidad de las ayudas y ha respondido que el Gobierno está "a favor de una condicionalidad en términos reformistas". A preguntas de la diputada de Ciudadanos Marta Martín, ha afirmado que, aunque dependerá de los plazos, se tratará de que en el Programa Nacional de Reformas se tengan en cuenta aportaciones de los grupos en la comisión de reconstrucción.

Por parte del PP, Rubén Moreno ha valorado muy positivamente el plan europeo pero ha advertido al secretario de Estado de que el impacto de la pandemia en España no puede presentarse como algo "inevitable", porque se ha debido "en gran medida" a decisiones que ha tomado el Gobierno. González-Barba le ha replicado que no ha habido ningún tipo de "recriminación" a España en ese sentido.

En la misma línea, le ha advertido de que para negociar con los "frugales" España necesitaría intercambiar solidaridad por "credibilidad", y eso es precisamente lo que el Gobierno no tiene. A su juicio, en Europa hay "dudas sobre el capital político del Gobierno" por la "sensación de improvisación" con la crisis: por las convocatorias como la del 8M "cuando ya un tercio de Italia estaba cerrada", por las rectificaciones sobre las fronteras y por la "falta de credibilidad sobre las estadísticas".

PP: LA UE NO PERMITIRÁ DEROGAR LA REFORMA LABORAL

Y además, ha proseguido, porque "con la parte más agreste de este gobierno las cosas no están claras" y la UE, aunque tal vez no "con hombres de negro", va a "pedir reformas". De entrada, ha advertido, "no permitirá la derogación de la reforma laboral" que se pactó con la UE en 2012.

De su lado, Iván Espinosa de los Monteros (Vox) ha advertido de que el Gobierno solo podrá contar con el apoyo de su partido si "se olvida de ocurrencias ideológicas en el interior", aprueba una agenda de reformas que genere confianza, incluyendo supresión del gasto político superfluo, y se centra en defender lo mejor para España, incluyendo su soberanía.

La propuesta europea de Fondo de reconstrucción está vinculada al marco financiero plurianual (MFF) 2021-2027, que también está pendiente de negociación. En este punto, ha recalcado que la actual propuesta de la Comisión no es muy distinta de la última que presentó el presidente del Consejo en febrero, que no gustó a España porque, de entrada, se alejaba del 1,114 de la Renta Nacional Bruta (RNB) que proponía la Comisión.

REMUNERACIÓN DE LOS AGRICULTORES Y FONDOS DE COHESIÓN

En la negociación del MFF, el Gobierno español estará "muy atento para garantizar una remuneración suficiente para los agricultores", especialmente priorizando el primer pilar de la Política Agrícola Común (pagos directos y medidas de mercado).

En segundo lugar, velará por "una dotación adecuada de la política de cohesión" y ha advertido de que "el que España e Italia sean las mayores beneficiarias del fondo de recuperación en ningún caso debe considerarse una compensación por reducir los fondos de cohesión".

De hecho, ha pedido revisar el llamado "método de Berlín" --que tiene en cuenta la brecha entre el PIB per cápita de una región y la media de la UE-- para que el reparto de las asignaciones sea "justo y equilibrado, permitiendo a España recuperar parte de la asignación que le corresponde".

Varios portavoces se han mostrado preocupados por el hecho de que no se gasten todos los fondos de cohesión que se asignan a España. El 'popular' Rubén Moreno ha señalado que se ha gastado apenas un 60 por ciento y ha planteado si sería posible, como se hizo con Grecia en 2015, introducir cambios en los reglamentos para que no sea necesaria cofinanciación.

FONDO DE RECUPERACIÓN

La intención de la Comisión Europea es el fondo de recuperación post-Covid se concentre en los tres o cuatro próximos años para poder estimular la economía europea, canalizados en programas previstos en el MFP, principalmente los dedicados transición verde, digitalización y recuperación justa e inclusiva.

González-Barba ha avanzado que España defenderá que ésta última tenga especial protagonismo, principalmente destinándose a capacitación de población activa, sobre todo jóvenes.

Tanto Junts como ERC y Bildu han pedido tener en cuenta las competencias de las comunidades autónomas en el reparto. Marta Rosique (ERC) también ha preguntado por la política industrial y episodios de como el de Nissan y otras empresas que pueden recibir ayudas públicas y luego "siembran la miseria".

González-Barba ha respondido que, en la tercera modificación del marco europeo sobre ayudas de Estado que se está negociando se ha introducido a petición española un texto para que se tengan en cuenta si estas ayudas pueden tener efectos más perjudiciales que beneficiosos de deslocalización.