CIUDAD REAL, 30 Ene. (EUROPA PRESS)
El Comité de Dirección del Partido Popular de Ciudad Real reunido hoy bajo la presidencia de Rosa Romero, ha analizado la puesta en marcha de la campaña de recogida de firmas en la provincia, con el fin de solicitar la convocatoria de un referéndum sobre la reforma del Estatuto de Cataluña.
Una campaña, a juicio de Romero, que será de las más intensas que haya realizado el Partido Popular en la región, debido a la importancia del tema a tratar, pues no hay que olvidar, dijo la presidenta 'popular', que la reforma del Estatuto conlleva la reforma del modelo constitucional español.
"Con esta postura pretendemos --afirmó Romero-- que los españoles puedan expresar su opinión sobre si consideran conveniente que España siga siendo una única nación en la que todos sus ciudadanos sean iguales en derechos, obligaciones, así como en el acceso a las prestaciones públicas".
La presidenta provincial 'popular' sostuvo que la reforma del Estatuto catalán plantea que existan comunidades ricas y comunidades pobres, y eso lleva aparejado la desigualdad en el futuro. "Ante esta perspectiva, esta sobradamente claro que los españoles debemos expresar nuestra opinión", matizó.
Romero afirmó que pretendemos recabar el mayor número de firmas posible, y para ello se instalarán mesas petitorias en los municipios. "Queremos y debemos estar en la calle para informar a los ciudadanos, ya que a los castellano-manchegos nos afectará de forma negativa el modelo de financiación que va a instalar el Estatuto catalán, así como al blindaje de las inversiones públicas que pone en peligro las inversiones para Ciudad Real".
A este respecto la presidenta 'popular' está decidida a mantener un encuentro con la sociedad civil, con las asociaciones, para explicar claramente lo que este estatuto significa y como va a afectar a los españoles.
Finalmente Rosa Romero afirmó que esté decepcionada con la actitud del presidente regional, José María Barreda, y con los diputados del PSOE sobre su actitud en este tema, pues están permitiendo que Castilla-La Mancha quede relegada al ostracismo. "Un presidente regional y unos cargos electos deben siempre luchar por salvaguardar los intereses de quienes les han elegido, y lamentablemente para los castellano-manchegos, este no es el caso", concluyó.