MADRID, 21 Mar. (EUROPA PRESS) -
El portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Eduardo Zaplana, apuntó hoy las similitudes que hay, a su juicio, entre el proyecto de reforma del Estatuto de Cataluña y el denominado 'Plan Ibarretxe' y avisó de que el texto catalán va a aprobar "con poco votos más" de los que obtuvo la propuesta vasca en el Parlamento de Vitoria. "La legitimidad futura de este Estatuto está en cuestión", advirtió.
Durante su intervención en la Comisión Constitucional, que hoy pone punto y final a su trabajo con el debate del preámbulo, el portavoz 'popular' insistió en que el nuevo Estatut es fruto de "una mayoría pírrica". "De un modo obcecado, sectario y represivo ustedes han renunciado a la regla de otro de nuestra Transición democrática", espetó a sus promotores.
Después, recurrió a una frase que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, pronunció en el debate sobre el 'Plan Ibarretxe' en el Congreso en la que señalaba que "las normas políticas para ordenar la convivencia" aprobadas sólo por el 51 por ciento "acaban en fracaso". "Con pocos votos más, ustedes van a aprobar este Estatuto", agregó.
Para ahondar en esta tesis destacó que esta reforma, además de "imponerse" a los españoles sin consultarles, supone "un Estatuto para una sociedad que no existe porque Cataluña no es excluyente y ni siquiera nacionalista en buena parte de sus ciudadanos". Así, denunció que se ha elaborado "a espaldas de demasiados catalanes", en concreto, del 53 por ciento que tiene el castellano como primera lengua y del 71 por ciento que no considera Cataluña como una nación.
En su opinión, estos catalanes serán los que "deberán amoldar sus opiniones a la Cataluña oficial, una Cataluña cerrada a lo que no sea nacionalista y de izquierdas". Zaplana hizo hincapié en que, diga lo que diga Zapatero, el preámbulo "es esencial" y encierra "una expresión de una Cataluña oficial en la que la mitad de sus ciudadanos no pueden sentirse cómodos al no ser ni nacionalistas ni de izquierdas". "¿Si no sirve para nada por qué se ha cambiado, para qué tanta discusión?", preguntó, para añadir a continuación que el PSOE es el único que no quiere admitir que el texto reconoce a "Cataluña como una nación".
A continuación volvió a las similitudes con el Plan Ibarretxe. Subrayó que el preámbulo "reconoce un acto de soberanía del Parlamento de Cataluña al margen de la Constitución, un acto de soberanía paralela" al que constitucionalmente representa el Congreso. "A propósito de esta soberanía reconocida al Parlamento catalán, me pregunto: ¿Qué hay de esencialmente diferente entre este acto de soberanía paralela y el que planteaba el Plan Ibarretxe?", dijo.
"CUALQUIER OTRA PRETENSION ES CUESTION DE TIEMPO"
En este sentido, acusó al PSOE y los partidos catalanes de "manipular la realidad" de la Carta Magna al afirmar que "reconoce la realidad nacional de Cataluña como una nacionalidad". Además, avisó de que "una vez que la izquierda de este país ha renunciando a defender la idea de España que está en la Constitución todo lo demás, cualquier pretensión que se tenga es sencillamente cuestión de tiempo".
Zaplana comentó que, después de redactarse "a espaldas del PP", y durante un debate en el que han primado "las prisas", la reforma va a salir del Congreso incluso "dando incluso espalda" al presidente catalán, Pasqual Maragall, y a a ERC. En este punto, añadió que hasta Maragall lo cree "dudoso y precipitado" y que su tramitación en la Cámara Baja "termina en medio de acusaciones mutuas de demagogia, de ofertas de carteras ministeriales no desmentidas", con el anuncio del 'no' de los republicanos y utilizando la negociación sobre El Prat como "un incentivo para que algunos se sumen a última hora" o como "la excusa para intentar demostrar que no se entrega todo".
A su juicio, el resultado de esta negociación en la que el Congreso ha jugado un papel "secundario", ha sido "el único posible". "La patena no solamente no se ha limpiado, sino que se ha convertido en una bandeja de plata para grabar en ella la ruptura del consenso constitucional y la desigualdad en el modelo de Estado tal y como quieren los nacionalistas", sentenció.
Se refirió, por ejemplo, a la "falsificación de la Historia" que, según su interpretación, supone el reconocimiento a los derechos históricos que, dijo, implican "una vuelta atrás hacia el privilegio fiscal, los jueces propios más próximos Gobierno que al justiciable, la lengua impuesta desde las instancias educativas oficiales y la cultura monolingüe".
CATALANES BUENOS Y MALOS
"Es el federalismo asimétrico a favor de una supuesta nación en la que sólo cree uno de cada cuatro catalanes, los otros tres son malos catalanes. Para ustedes sólo son buenos los que colaboran en este presunto destino histórico", enfatizó, a la vez que acusó a los gobernantes de Cataluña de aspirar a "dejar las instituciones comunes españolas en un segundo plano y a expensas lo que las catalanas tengan a bien hacer o decidir".
Tras asegurar que el PSOE es el responsable de esta situación arremetió directamente contra Zapatero. Destacó que, al contrario que el actual presidente sus predecesores, Suárez, Calvo Sotelo, González y Aznar, "supieron encauzar las pretensiones rupturistas".
"A estos la Historia les agradecerá haber mantenido embridadas estas presiones con las que convivimos porque quisimos que así fuera al diseñar un sistema electoral que bajo la responsabilidad de todos los partidos implicados determinara un razonable equilibrio entre las sensibilidades políticas y territoriales", dijo, apuntando a continuación que "un sistema electoral que deja de se útil cuando se permite que se utilice en defensa de intereses particulares y partidistas y en detrimento del interés de la nación española".
ZAPATERO: GOBERNANTE MAL PREPARADO
Zaplana citó también a Adolfo Suárez. "El dialogo es el instrumento del acuerdo, pero hay una regla de oro inviolable en toda negociación: 'No pedir lo que se puede entregar' y, respetándola, todo es posible". "En este Estatuto se ha pedido lo que no se podía dar y se ha entregado lo que no se podía ceder. Se ha pedido lo que no se podía constitucionalmente entregar y el señor Zapatero ha concedido lo que no tenía el mandato de ceder", denunció.
Por ello, avisó al jefe del Ejecutivo que "engrosará la lista de gobernantes que malinterpretaron su papel faltando a su deber de velar por el interés general, gobernantes mal preparados incapaces de ver más allá de la duración de su mandato electoral".
Por su parte, el portavoz del PP en el Parlament, Francesc Vendrell, aprovechó su intervención para recalcar que su formación no está en contra de que el Estatuto catalán se reforme, sino de un texto que no tiene como objetivo mejorar la vida de los ciudadanos, sino "un fin en sí mismo" porque se trata de un "instrumento para tener más poder político".