MADRID, 3 Dic. (EUROPA PRESS) -
Un testigo, propuesto por la defensa de dos responsables de un bar de Pamplona que son juzgados en la Audiencia Nacional por colgar fotografías de miembros de la banda terrorista ETA en su local, ha asegurado que eran los familiares de los presos quienes colocaron las imágenes con la finalidad de invitar a la gente de "buena voluntad" a que les escribieran contándoles sus "historias de barrio" para que "no pierdan sus raíces".
La defensa ha solicitado a última hora la declaración de este testigo durante la vista celebrada este viernes ante la Sección Primera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional contra el titular del bar Zurgai, Daniel Burgos, y la entonces camarera del local, Izaskun Goñi, para quienes el fiscal ha pedido un año de cárcel por un delito de enaltecimiento del terrorismo o bien por desobediencia a la autoridad.
El testigo, padre de un preso de la banda terrorista, ha expuesto ante el tribunal el "conflicto estrictamente político" que sufre Euskal Herria y que "está produciendo una serie de presos políticos". Ha explicado que "históricamente" se han utilizado este tipo de fotografías para denunciar la política de dispersión y ha añadido que los familiares las colocan habitualmente en bares y sociedades culturales y deportivas, acompañadas de un texto que cifra la distancia entre los domicilios y los centros penitenciarios.
Según ha considerado, los presos "están perdiendo sus raíces y un poco su cultura" al no poder escuchar la radio en euskera ni estudiar en "su lengua natural". "Para no desarraigarlos de su ambiente proponemos a quien tiene buena voluntad que les escriba y que les cuenten sus historias de barrio o de su ciudad", ha revelado.
FOTOS DE IKER ESPARZA ORTEGA
El fiscal Miguel Ángel Carballo ha expresado su sorpresa ante esta "excusa" ya que en el bar Zurgai no sólo había fotografías de presos sino también miembros de la banda huidos como la de Iñaki Irribarren Galbete, amigo íntimo de Garikoitz Aspiazu, 'Txeroki', que formó parte del 'comando Navarra' y fue detenido en enero de 2010. A su juicio, las imágenes querían "de alguna manera elogiar" la actuación de estos individuos y justificar sus "crímenes terroristas".
Los agentes que han comparecido como testigos han añadido que identificaron también el retrato de Iker Esparza Ortega, detenido en mayo de 2009 en París y de quien el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, dijo que no era un etarra "irrelevante". Según han declarado, en el barrio del bar Zurgai "se focalizaban muchísimas actividades" en favor de los presos y los establecimientos servían como "refugio" cuando acudían las Fuerzas de Seguridad ha repeler los actos de recibimiento de internos.
Los policías han declarado que requirieron en agosto de 2009 a Goñi la retirada de las fotografías, colocadas en un lugar accesible y a las que acompañaba una leyenda que decía "Romper con la dispersión de los presos. Escríbeles". Sin embargo, ella se negó al alegar que no era la responsable del establecimiento e instó a los agentes han retirarlas ellos mismos si así lo deseaban.
Durante el juicio, que ha quedado visto para sentencia, los acusados han responsabilizado a los familiares y los consumidores del bar de la colocación de las fotografías y las pegatinas con anagramas de Batasuna, Segi y otras imágenes de etarras y personas relacionadas con actividades de kale borroka aunque han admitido que eran conscientes de su exhibición.
El dueño del bar ha asegurado que retiró las imágenes el mismo día que recibió la llamada de Goñi sobre el requerimiento de los agentes y ha reconocido que él sustituyó las instantáneas por siluetas extraídas de Internet, que "no se correspondían con los presos" y que buscaban defender la libertad de expresión contra la que, a su juicio, se había atentado.