Les acusan de enviar un paquete bomba a la delegada de Antena 3 en el País Vasco que estuvo a punto de abrir su sobrina de tres años
MADRID, 4 Nov. ( EUROPA PRESS) -
Dos agentes de policía han levantado a la fuerza y mantenido de pie con la cara pegada contra el cristal de la urna blindada habilitada para los acusados en la Audiencia Nacional a los miembros de ETA Asier Arzalluz e Idoia Mendizabal, después de que estos se negaran este viernes a declarar ante el tribunal que les juzga por intentar asesinar a la delegada de Antena 3 en el País Vasco, María Luisa Guerrero.
El presidente del tribunal, Alfonso Guevara, ha ordenado a ambos que se pusieran en pie al inicio de la vista oral y ante su negativa y su intención de permanecer sentados y juntos en uno de los bancos de madera de la urna, el juez dio orden a los agentes de que les colocaran en el lugar en que debían estar.
Los agentes les obligaron a incorporarse agarrándoles bajo los brazos y manteniéndoles en pie a pesar de su resistencia. En el caso que Arzalluz, más corpulento, los dos policías han presionado su rostro contra el cristal de la urna para mantener de ese modo la postura.
Arzalluz y Mendizabal se dirigieron a la sala para indicar en euskera que no reconocen la legitimidad del tribunal para juzgar "a militantes vascos". Los dos miembros de ETA han escuchado sujetos las preguntas que pensaba formularles el fiscal y a las que no han contestado. Su abogada ha renunciado a interrogarles siguiendo su expreso deseo.
Ambos se enfrentan a una petición de casi 20 años de prisión por el envío en enero de 2002 de un paquete explosivo que pudo ser desactivado. El fiscal Marcelo de Azcárraga solicita, además una indemnización de 200.000 euros para la víctima del atentado, su madre, su hermana y su hija, que se encontraban en el domicilio familiar cuando fue enviado el paquete.
Los acusados formaban parte del 'comando K Olaia' de ETA y, siguiendo las "directrices" marcadas por la dirección de la organización, pretendían "acabar con la vida" de la periodista, ha defendido el fiscal.
Para ello, fabricaron un paquete que simulaba tener como remitente a la patronal Confebask que fue entregado por una empresa de mensajería en el domicilio de Guerrero. El artefacto pudo ser desactivado antes de que hiciera explosión aunque el hecho provocó un cuadro depresivo a la madre de la delegada de Antena 3 con síntomas de angustia, ansiedad e irritabilidad.
"¡ES UN REGALO PARA LA TÍA!"
Durante la vista oral ha prestado declaración a través de videoconferencia la delegada de Antena 3 que explicó que su sobrina de tres años, que se encontraba en su casa en el momento en que llegó el paquete-bomba, estuvo a punto de abrirlo al pensar que era "un regalo" para su tía.
Guerrero explico que se dirigía a su domicilio cuando recibió una llamada de su madre en la que le contaba que había llegado un paquete a su nombre de Confebask que parecía un libro. La niña manipuló el artefacto oculto después de exclamar: "¡es un regalo para la tía!".
"A mi se me dispararon todas las alarmas", ha indicado la víctima que ha explicado que tras sospechar pidió a su madre que colocara con cuidado el paquete en un sitio elevado y que abandonara la vivienda.
La Ertzaintza se puso en contacto con Guerrero pocos minutos después y le advirtió que habían interceptado dos paquetes dirigidos a periodistas y que un tercero le había sido remitida a ella.
"Mis padres se refugiaron en casa de unos vecinos, mi madre presa de un ataque de nervios llorando desconsolada", ha recordado la delegada de Antena 3 que ha añadido que la mujer sufrió una depresión profunda que se alargó hasta su fallecimiento en 2008.
La hermana y madre de la niña, que también estaba en la casa, sufre aún pesadillas recurrentes con su hija intentando abrir un paquete bomba y ha tenido que someterse a tratamiento psicológico. En cuanto a la propia Guerrero, ha asegurado que las secuelas le provocan en ocasiones que su vida le resulte "insoportable" y añadió que vive en una especie de libertad condicional.