BARCELONA, 10 Ene. (EUROPA PRESS) -
La madre y la hija de la mujer que murió presuntamente a manos de su ex pareja tras ser apuñalada más de 60 veces con un puñal y una catana en Barcelona aseguraron hoy que el acusado la había maltratado anteriormente y que ella puso fin a la relación por los problemas que tenía con el procesado.
La madre de la víctima explicó durante la segunda sesión del juicio celebrada hoy que su hija no quiso continuar la relación que mantenía con el acusado, Eduardo José de Mello B.C.E., de 42 años y nacionalidad portuguesa, porque "era violento y siempre le chillaba y le pegaba". "Ella me dijo que tenía problemas con Eduardo, por eso le dejó", explicó la mujer entre lágrimas.
La madre de Rosenda S.R., que convivía con ella, aseguró que su hija ayudó al acusado a encontrar el piso donde vivía en el momento del crimen y donde ocurrieron los hechos, situado en la calle Anoia del barrio de la Zona Franca de Barcelona. Según explicó, la víctima le ayudó a pagar el alquiler y pagó los suministros del piso durante un tiempo.
La hija de la víctima mantuvo la misma versión que su abuela y explicó que su madre puso fin a la relación que mantenía con Eduardo porque él "no paraba de maltratarla, de humillarla y de pedirle dinero". Según dijo, Rosenda le comentó durante los últimos días de vida que Eduardo "estaba muy pesado".
Al parecer habían dictado un auto de desahucio contra él y se había empeñado en que la víctima fuese a su casa para recoger una mesa que pertenecía a su familia. "En todo momento tenía que estar llamándola, no podía dejarla tranquila", explicó emocionada la joven.
Según la hija de Rosenda, ella le daba dinero a Eduardo incluso cuando ya no eran pareja. "Mi madre apenas tenía dinero cuando murió, él le sacó lo poco que tenía", dijo.
La joven explicó que su madre "se ponía muy nerviosa cuando la llamaba Eduardo" y que "dejaba lo que estuviese haciendo para ir a atender sus exigencias". Según la madre de Rosenda, ella seguía acudiendo al domicilio del acusado porque la había amenazado diciéndole que le haría daño a su madre y a su hija si no iba a verle.
La hija de Rosenda explicó que su madre no quería responderle cuando le preguntaba si Eduardo la maltrataba, lo único que le dijo es que no quería volver a verle. "Nunca me comentó directamente si él le pegaba, lo supe por una amiga íntima suya a la que se lo explicó", dijo la joven.
Aún así, la hija de Rosenda declaró que un día vio que su madre tenía unas marcas en las muñecas. "Me dijo que se había hecho daño en el trabajo", explicó la joven. La víctima trabajaba como costurera y era empleada de una fábrica de plásticos.
"Otro día vino con un golpe en la cabeza y nos dijo que le habían dado una pedrada cuando salía del coche porque querían robárselo", continuó. Aquel día, Eduardo acompañó a Rosenda al hospital y también a poner la denuncia.
NO HABÍA SIGNOS DE PELEA.
Durante la sesión de hoy también declararon los agentes del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) y de la Policía Científica encargados de investigar los hechos. Todos ellos coincidieron en que el lugar del crimen estaba bastante desordenado, aunque no había signos de forcejeo.
De esta manera se pone en duda la versión de la defensa, que asegura que Eduardo apuñaló a Rosenda en defensa propia porque ella intentó agredirle con un cuchillo. A este respecto, la familia de la víctima aseguró que Rosenda no era violenta, sino todo lo contrario. "Era muy dulce y muy amable", recordaron.
Los agentes explicaron que al llegar al domicilio encontraron a Rosenda en el sofá del comedor, con la catana clavada en el vientre. También hallaron un machete de doble hoja encima de la mesa auxiliar que estaba situada frente a la víctima.
Durante la inspección del lugar, la Policía Científica vio unas pisadas de sangre en el suelo que iban desde el cadáver hasta el dormitorio del acusado, donde se encontraron unas zapatillas con una suela que coincidía con las huellas que había en el suelo. Estos agentes también se encargaron de estudiar una huella palmar encontrada en la catana. "No tenemos ninguna duda de que dicha huella pertenece al acusado", aseguraron.
En cuanto el estado en que se encontraba Eduardo en el momento de su detención, el jefe del Grupo de Homicidios del CNP declaró que no estaba desorientado y que entendía bien lo que se le decía. Únicamente presentaba heridas en las manos y un pequeño corte en un dedo de la mano derecha. El agente confirmó, además, que Eduardo tenía antecedentes por agresión sexual, estafa, hurto y robo con intimidación.
SE NEGÓ A DECLARAR Y SE ENFRENTÓ A LA JUEZ.
Durante la sesión de ayer, el acusado se negó a declarar y se enfrentó con la magistrada en dos ocasiones, tras lo cual fue expulsado por desacato. La juez se vio obligada a llamarle al orden cuando el procesado empezó a exclamar entre gritos que ya estaba todo juzgado y que no quería "estar presente en esa payasada".
A pesar de que Eduardo José no quiso declarar, la fiscal, la acusación particular y la defensa formularon sus preguntas para que constasen en acta. La fiscal quería saber, entre otras cosas, si el acusado fue soldado profesional, si participó en las guerras de Angola o Mozambique y si mató a su ex pareja, Rosenda S.R., porque no quiso darle dinero ni continuar con su relación sentimental.
MÁS DE 60 PUÑALADAS.
Un jurado popular juzga desde ayer en la Audiencia de Barcelona a Eduardo José de Mello por apuñalar presuntamente a su ex pareja en más de 60 ocasiones. Los hechos ocurrieron el 13 de agosto de 2003, cuando el acusado, estando a solas con la víctima en su casa habría aprovechado para seccionarle el cuello y apuñalarla repetidamente, utilizando para ello una catana de 68 centímetros de longitud y un puñal de 11 centímetros de hoja.
Según explicó la fiscal durante el juicio, Eduardo José llamó presuntamente a Rosenda la tarde del 12 de agosto para pedirle que le llevara a casa medicamentos para el dolor de muelas. Al llegar al domicilio del acusado, ya por la noche, éste le habría pedido dinero para pagar una multa por un juicio anterior.
Rosenda se negó a entregarle dinero y fue entonces cuando Eduardo José empezó presuntamente a darle puñetazos en la cara. A continuación, el acusado cogió supuestamente el puñal y se lo clavó en la espalda más de 60 veces. Con el mismo cuchillo, de espaldas a Rosenda, Eduardo José le habría seccionado el cuello "con gran fuerza". Después, el acusado cogió presuntamente la catana y se la clavó en el vientre, acabando así con la vida de Rosenda. En total, Eduardo José le causó 75 heridas.
El procesado fue detenido tras confesar en el Juzgado de Guardia de Barcelona que había matado a su mujer con una espada japonesa e indicar a la Policía el domicilio donde se hallaba el cadáver.
LA ACUSACIÓN PARTICULAR PIDE 28 AÑOS.
El Ministerio Fiscal solicita una pena de 22 años y medio de prisión para el acusado por un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento, mientras que la acusación particular, ejercida por la hija de la víctima, pide 25 años de cárcel y tres más por tenencia ilícita de armas. Las dos partes solicitan que el acusado indemnice a la hija de Rosenda con 98.000 euros.
La defensa del acusado, por su parte, no niega la presunta muerte violenta de Rosenda ni su participación en la misma. Sin embargo, alega que Eduardo actuó en legítima defensa y que la apuñaló repetidamente por el estado de exaltación en que se encontraba al haber ingerido alcohol y fármacos.
La defensa solicita la absolución del acusado o, alternativamente, tres meses de prisión por un delito de homicidio imprudente con las eximentes de alteración psíquica e intoxicación plena y la atenuante de confesión.