MADRID, 19 Jun. (EUROPA PRESS) -
El fiscal de la Audiencia Nacional Pedro Rubira elevó hoy a definitiva su petición de tres años de cárcel por un delito de incendios terroristas con la agravante de disfraz para dos acusados de cometer actos de 'kale borroka' contra la estación de Eusko Trenbiak-Ferrocarriles Vasco de la localidad de Rentería (Guipúzcoa) en septiembre de 2006. En sus conclusiones finales, el representante del Ministerio Público indicó que "todas las pruebas, la cercanía en el lugar de los hechos y las ropas que vestían apuntan a que los dos acusados fueron los autores del ataque y que forman parte del entorno de ETA".
Pese a que asumió que no se encontraron restos de ADN en los materiales que se utilizaron para el ataque, Rubira recordó las declaraciones ante la Ertzaintza de la jefa de la estación --quien, no obstante, hoy no compareció en el juicio-- pero que en su momento describió como tres personas ataviadas con prendas oscuras perpetaron el incidente cerca del lugar en el que luego fueron detenidos los hoy acusados.
Durante el juicio, celebrado hoy en la Sección Primera de la Audiencia Nacional, el primero de los acusados, Roberto Benito, se negó a contestar a ninguna de las preguntas del fiscal y tan solo se limitó a responder las cuestiones formuladas por su abogada, Ainhoa Baglietto.
Benito negó todos los hechos por los que se le acusa y añadió que, el día del ataque a la estación, salía de una reunión vecinal "en la que se habló de la suciedad del barrio y de un frontón que iban a construir delante de la casa de uno de los vecinos". Además reconoció que la misma mañana de los hechos estuvo reunido con el entonces concejal de urbanismo del municipio, Elias Maestro.
"Preocupados por la suciedad del barrio fuimos a ver los contenedores porque queríamos ver como eran ante la posibilidad de tener que construir nosotros mismos unos iguales ya que desde el Ayuntamiento no daban solución alguna al problema", se excusó el acusado, quien añadió que, tras comprobar como eran los contenedores, fueron "a pegar carteles". "Echamos a correr cuando vimos a la policía porque, hace un año, me pegaron en la cabeza y acabé en urgencias y porque llevábamos carteles", admitió.
Ante estas declaraciones, la propia presidenta del tribunal, Manuela Fernández Prado, le preguntó por el contenido de esos carteles. "No me acuerdo", replicó Benito, para luego decir directamente que se negaba a contestar. Asimismo, preguntado acerca de la indumentaria que vestía el día de los hechos --una sudadera con capucha con la que se cubría la cabeza-- el acusado dijo que era su vestimenta habitual. "Hoy mismo he traido una sudadera con capucha", abundó.
Posteriormente, los miembros de la Ertzaintza que participaron en las detenciones detallaron que los carteles "eran de Segi y de ETA, con fotos de presos etarras y alguna convocatoria". Según relataron, fueron detenidos a unos cien metros de la estación en un cruce y "a 25 metros de ese lugar se halló también un bidón de unos cinco litros que contenía líquido inflamable", pero que los dos detenidos "no llevaban ningín tipo de adhesivo para pegar los carteles que tiraron al suelo antes de salir corriendo".
PREOCUPADOS POR LA SUCIEDAD DEL BARRIO.
El segundo acusado, Pablo Cesar Carral, igualmente, se negó a responder al representante del Ministerio Público y, a preguntas de su abogada, repitió la versión de su compañero reiterando sus preocupaciones por "la suciedad del barrio" y "la necesidad de nuevas construcciones".
"Tras la reunión bajamos a la calle en dirección al punto de limpieza cuando vimos una furgoneta que casi nos atropella y por el desconcierto echamos a correr, yo no vi ninguna llama, me sorprendió que me detivieran, fue luego cuando vi que habían quemado la estación y que nos querían inculpar a nosotros", relató Carral. Sobre la sudadera negra que llevaba aseguró que se la había regalado su madre y que "en septiembre a la diez de la noche en el País Vasco es normal llevar ese tipo de prendas".
"En ningun momento nos dijeron que salían de una reunión, cuando les vimos estaban parados en un cruce y, al vernos, salieron corriendo sin antender a las indicaciones de que se detuviesen", declaró otro agente de la policía autónoma vasca. No obstante, otro agente reconocío que en el bidón de material inflamable no se detectaron huellas de los acusados y que en sus ropas tampoco se encontraron restos del liquido.
"Hubo una reivindicación del ataque por parte de ETA en el diario 'Gara', lo atribuían a la situación del etarra De Juana Chaos y exculpaban de la acción a los dos detenidos", declaró otro ertzaina. Tras los agentes, prestaron declaración los asistentes a la reunión vecinal quienes corroboraron la versión de los acusados.
"Se les han hecho pruebas de ADN y todas han dado negativa, todas la pruebas y testimonios han explicado coherentemente que los dos acusados salían de una reunión vecinal y que fueron detenidos inmediatamente después sin que tuviesen ningún tipo de participación en los hechos", reivindicó la letrada en sus expposiciones finales por lo que solicitó al tribunal la libre absolución de sus representados. El juicio quedó visto para sentencia después de que ninguno de los dos acusados hiciera uso de su derecho a la última palabra.