El fiscal mantiene la petición de 9 años de prisión para el joven acusado de apuñalar a otro en Valladolid

La defensa pide un máximo de cinco años al entender que se trata de un delito de lesiones y no de homicidio en grado de tentativa

Europa Press Nacional
Actualizado: miércoles, 26 julio 2006 16:03

VALLADOLID, 26 Jul. (EUROPA PRESS) -

El Ministerio Fiscal mantuvo hoy su petición de 9 años de prisiones e indemnizaciones que suman más de 15.000 euros para José Luis C.C, un joven de 27 años acusado de apuñalar en la calle Caamaño a Iván V.P, de 18 años, el 29 de junio de 2005.

La acusación pública entiende que el acusado es autor de un delito de homicidio en grado de tentativa y por ello solicita 9 años de cárcel, además de la indemnización a la víctima en 6.000 euros por las lesiones y en 5.000 por las secuelas, así como a Sacyl en 4.484,64 por la atención prestada al herido.

Por su parte, la defensa pidió un máximo de 5 años por un delito de lesiones e indemnizaciones por valor de 1.240 euros --en 640 euros a la víctima y no más de 600 a Sacyl por el tratamiento-- al considerar que el acusado sólo es responsable de la puñalada menos grave que recibió Iván V.P. y no de una segunda que recibió de manos de otra persona que aún no ha sido detenida.

Durante la vista celebrada hoy en la Audiencia Provincial de Valladolid el acusado se negó a declarar mientras que sí lo hizo la víctima, quien narró que el día de los hechos se encontraba junto a varios amigos en el "Poblado de Fasa", en el barrio de Delicias, cuando un coche negro, tras dar varias vueltas por la zona, se acercó hasta el lugar y se bajaron del mismo dos personas, entre ellas José Luis C.C.

EN BUSCA DE SU EX NOVIA.

Según Iván V.P, el acusado preguntó por su ex novia, P.P.D, y un joven apodado 'Ichi' con quien ésta supuestamente mantenía una relación y al que dijo que iba a matar, amenaza que hizo extensiva al grupo de personas que se encontraban en el lugar.

En ese momento, Iván V.P. recriminó a José Luis C.C. las amenazas porque ellos no habían hecho nada, cuando el acusado sacó una navaja de "grandes dimensiones" según varios de los testigos y trató de agredir al joven en al menos dos ocasiones hasta que finalmente le hirió en la axila, aunque logró salir corriendo. Entonces, la otra persona que se bajó del coche le cerró el paso y le asestó otra puñalada en el costado que le provocó heridas muy graves de las que fue atendido en el Hospital Clínico Universitario.

Los diferentes testigos corroboraron la versión de Iván V.P. y coincidieron en señalar que José Luis C.C. hablaba bien y aparentemente no estaba bajo los efectos de las drogas como argumentó la defensa.

Durante el juicio también comparecieron dos médicos que analizaron las agresiones y que confirmaron que la producida por José Luis C.C. en la axila era "poco profunda" y además no afectó a órganos vitales, mientras que la otra, que le produjo lesiones graves e incluso le afectó al corazón, requirió la penetración de la hoja del arma utilizada en el cuerpo al menos 10 ó 12 centímetros.

Iván V.P. sufrió dos heridas por arma blanca, una en la región mamilar derecha que penetró en el tórax y afectó a la pared torácica, lóbulo inferior derecho pulmonar, pericardio y, en dos puntos, a la aurícula derecha; y la otra en la axila derecha. Además, el joven padeció hemotórax masivo derecho y trastorno de adaptación.

Ambas heridas precisaron tratamiento quirúrgico y la primera, según la acusación pública, mortal de necesidad de no haber recibido auxilio médico inmediato. Además, precisó hospitalización e intervención quirúrgica de urgencia, con sutura de las dos heridas de la aurícula derecha cardiaca, del pericardio, del lóbulo pulmonar y de la pared torácica, así como sutura de la herida en la axila, tratamientos y revisiones por parte de especialistas en Cirugía Torácica y Psiquiatría.

El joven tardó en curarse 100 días, durante los que estuvo impedido y de los que ocho estuvo ingresado. Además, presenta como secuelas diversas cicatrices, una de ellas de 22 centímetros en el costado torácico izquierdo con hundimiento de tejido, dolor ocasional en esas cicatrices e insomnio leve. Así, generó gastos ocasionales por atención prestada en el Hospital Clínico Universitario por valor de 4.484,64 euros.

INTENCIÓN DE MATAR.

El Ministerio Fiscal, en sus conclusiones, considera que José Luis C.C. acudió al lugar con el ánimo de ajustar las cuentas, de forma premeditada y en colaboración con el otro joven, por ello ambos iban armados con sendas navajas y además merodearon por el lugar insistentemente antes de detener el vehículo.

En este sentido, indicó que por la forma de actuar se desprende el acuerdo que había con el otro joven, que se escondió y cortó el paso a la víctima, y además se dirigieron a este lugar mientras que había llamado a su ex novia para quedar con ella en otro sitio.

En este sentido, el fiscal entiende que no se dirigían a comprar droga como argumentó la defensa y su intención no era asustar a Iván V.P. al dirigir las puñaladas a zonas vitales del cuerpo.

Además, aunque considera probado que era consumidor de cocaína no hay indicios de que el día de los hechos pudiera tener las facultades psicofísicas alteradas, por lo que cree que no debe servir como atenuante. De la misma forma, pidió que se le considerara responsable de la totalidad de las actuaciones y no sólo de una puñalada ya que los dos individuos actuaron de forma conjunta.

Sin embargo, la defensa considera que se debería de juzgar un delito de lesiones y solicitó por ello un máximo de cinco años de prisión y argumentó, pese a que el acusado no declaró, que José Luis C.C. acudió a comprar droga a una zona que dista unos 150 metros del lugar de los hechos, en la barriada de Las Viudas, y consumió las sustancias.

Asimismo, explicó que pese a que había llamado a su ex novia y la estaba acosando ésta no denunció los hechos ante la Policía. La defensa considera que no tenía intención de matar porque a pesar de que la víctima cae al suelo al recibir la primera puñalada no se dirige a él para seguir agrediéndole y tampoco es responsable de la acción de la otra persona.

Además, el abogado defensor argumentó que su patrocinado se encontraba muy nervioso y en un estado pasional que le hizo reaccionar de esa manera.

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