BILBAO, 26 May. (EUROPA PRESS) -
El presidente del EBB del PNV, Josu Jon Imaz, acusó hoy al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de "introducir el partidismo" en el proceso de paz vasco al anunciar el diálogo con ETA en un mitin durante la Fiesta de la Rosa celebrado en el BEC de Barakaldo.
Además, extendió la acusación de "partidismo" a Batasuna por presentar su comisión negociadora de forma "extemporánea" y aseguró que "engaña" a la sociedad al dar a conocer a unos interlocutores que no son los durante dos años han estado trabajando a favor de la creación del foro multipartito.
En un acto de homenaje a todos los parlamentarios jeltzales en la Cámara vasca desde su creación en 1980, Imaz manifestó que "unos y otros" están pretendiendo "introducir partidismo en el proceso de paz" y pidió "altura de miras y responsabilidad" para priorizar "la gran apuesta política de esta país que es la paz".
"No es de recibo que un presidente de Gobierno utilice la atalaya de un mitin partidista para anunciar el inicio de un diálogo con ETA, eso es partidismo. Hay que respetar las instituciones y la cooperación entre todos los partidos políticos a la hora de abordar un proyecto de este tipo", aseguró.
BATASUNA
Asimismo, dijo que también es "partidismo que aquellos que dicen que hay que tomarse en serio una mesa de partidos y, por tanto, el procedimiento y la metodología necesaria para avanzar en ese camino, tomen actuaciones extemporáneas como nombrar interlocuciones a través de los periódicos", en referencia a la presentación por parte de Batasuna de su comisión negociadora para el foro multipartito.
"Todos sabemos, además, que muchas de las personas que están trabajando en el procedimiento de creación de esa mesa de partidos, ni siquiera se corresponden con los interlocutores que públicamente se han dado a conocer", añadió.
En estea línea, emplazó a que haya "un poco más de seriedad a la hora de abordar procesos de este tipo" y reprochó que, "en muchas ocasiones, se pongan condiciones para un diálogo político entre partidos en una mesa, que todos sabemos que no pueden ser aceptadas por la otra parte ni siquiera como condición previa para sentarse". "¿A qué estamos jugando?", se preguntó.
El dirigente jeltzale señaló que "el primer reto es el de la paz" y la obligación de esta generación "es consolidarla definitivamente en este país" porque existe "una oportunidad única". Por ello, dijo que "eso que es permanente hay que hacerlo irreversible", en referencia al alto el fuego de ETA. A su juicio, para ello, es necesaria la cooperación de todos y "altura de miras".
NORMALIZACION
Tras reiterar que la prioridad ahora es el logro de la paz, recordó que en las próximas semanas se abordará el diálogo con ETA, algo "indispensable para hacer irreversible la paz" y que en él no se puede abordar "el futuro político de la sociedad vasca". "Hacerlo, vincular la paz a un proyecto político determinado por legítimo que sea, sería tanto como reconocer la validez del uso de la violencia para alcanzar objetivos políticos", apuntó.
Por ello, emplazó a "separar claramente la paz y su consecución del proceso de paz", manifestó que "el segundo reto es el de la normalización política, en definitiva, cerrar el contencioso vasco de forma que el déficit de acuerdo sobre el marco político, que el 30,2% de apoyo de los vascos a la Constitución simboliza, pueda ser superado", señaló.
A su entender, debe consensuarse un acuerdo "que respete el derecho de la sociedad vasca a construir y decidir de forma democrática su futuro", pero que pueda ser compartido "por las diferentes sensibilidades e identidades de Euskadi", con lealtad "y sin dogmatismos", y partiendo de los marcos institucionales actuales.
Este acuerdo, que debe respetar de forma "escrupulosa" la pluralidad, deberá establecer "un marco de relaciones con el Estado en el que haya una bilateralidad efectiva". Además, añadió que la mesa de partidos debe abordar "una solución basada en un doble compromiso: el de no imponer un acuerdo de menor aceptación que los actualmente vigentes y no impedir una acuerdo de mayor aceptación" a estos textos.
En su opinión, "no imponer garantiza la aceptación, en clave de integración política, de la voluntad de la sociedad vasca, pero a su vez, limita a la mayoría nacionalista". "No impedir supone dar cauce al reconocimiento jurídico y político de las decisiones adoptadas, limitando, a su vez, las mayorías de los partidos de ámbito estatal en las Cortes Generales", apuntó.
Imaz insistió en que el consenso que se alcance "deberá ser necesariamente consultado a la ciudadanía", una cuestión que supone "una exigencia democrática y política siempre que se propone una modificación sustancial del marco de convivencia", y en la que se deberá recabar más apoyo que el obtenido por el Estatuto.
TRANSICION
Tras señalar que Euskadi "es hoy más nación que nunca" gracias al trabajo de la ciudadanía vasca y al liderazgo del PNV, recordó que en la primavera de 1977, en Txiberta, entre Baiona y Anglet, se celebró una reunión de partidos nacionalistas, en la que también participó ETA, "con presencia visual de armas", para conminar "al conjunto del nacionalismo vasco a no presentarse a las elecciones de junio" de ese mismo año.
No obstante, recordó que el PNV "rompió el cerco y adoptó una decisión valiente y arriesgada en aquel momento, pero coherente con el contexto en el que se vivía" y apostó por la transición hacia la democracia, pese a que era conscientes de "las carencias" que tenía. A su juicio, "las carencias de la Constitución" se plasmó en que ésta sólo fue refrendada por el 30,2% del censo vasco, pero "se abría la posibilidad de aprobación del Estatuto de Gernika", agregó.
El líder jeltzale consideró que esto fue "un acierto" y que "quienes no lo aceptaron por considerarlo poco, tratan 30 años más tarde de buscar una vía de enganche para justificar el desacierto y la tragedia de la decisión que tomaron en Txiberta". "Y quienes no lo aceptaron por considerarlo excesivo, celebran cada 25 de octubre su aprobación con cava", indicó.
Según destacó, "la apuesta asumida en 1979 por la gran mayoría social y política vasca", en alusión al Estatuto de Gernika, "ha logrado que Euskadi haya pasado de ser una formulación ideológica del nacionalismo a convertirse en una realidad sociológica y jurídico-política".
Para Josu Jon Imaz, en la actualidad, se necesita "la altura de miras, la perspectiva y la capacidad política" que su partido tuvo hace 25 años. "La va a tener ahora también, pero pedimos a todos los partidos que antepongan esta responsabilidad para lograr la paz", dijo.
El acto en el que el presidente del EBB recordó a todos los parlamentarios de la formación jeltzale se celebró a primera hora de la tarde en la sede de Sabin Etxea de Bilbao y estuvieron presentes en él el lehendakari, Juan José Ibarretxe, y otros dirigentes jeltzales, como José Antonio Rubalkaba, Iñigo Urkullu, Joseba Egibar, Iñaki Gerenabarrena, Juan María Atutxa o Javier Balza.