Actualizado 14/07/2007 15:35 CET

La mitad de los elegidos por 'Txeroki' para blindar el aparato militar de ETA han sido detenidos en los últimos 6 meses

MADRID, 14 Jul. (EUROPA PRESS) -

La mitad de los alrededor de treinta miembros de ETA que formaban el aparato militar creado por Garikoitz Aspiazu, 'Txeroki', con el objeto de blindar esa estructura de la banda y ponerla a salvo de infiltraciones, han sido detenidos en los últimos seis meses. Algunos de ellos, arrestados este mismo mes, desempeñaban importantes responsabilidades, como el jefe de las operaciones especiales, José Antonio Aranibar, el encargado de abastecer de explosivos y armas, Iker Mendizabal, o uno de los responsables del aparato de falsificación, Iker Beristain.

Al producirse su ascenso a la cúpula del aparato militar a finales de 2003, 'Txeroki' se propuso remodelar esta estructura dotándola de sus propios subaparatos de logística o falsificación. De esta forma, el aparato militar se autoabastecía, reducía el contacto con otras estructuras de la organización y reducía así las posibilidades de de ser infiltrada por 'topos'.

Aspiazu Rubina sustituyó a Gorka Palacios tras la detención de éste, pero tenía presente el desastre que para ETA había supuesto la incautación por parte de la policía en Francia de los conocidos como 'papeles de Susper', documentación del anterior jefe del aparato militar, Ibon Fernández Iradi, que puso en manos de las Fuerzas de Seguridad el nombre de un centenar de activistas o de aspirantes a integrar la banda, así como medidas de seguridad, sistemas de citas o agendas.

Desde su llegada a la jefatura de los comandos, 'Txeroki' ha visto como eran detenidos varios de sus lugartenientes. Los arrestos de José Segurola Querejeta --un 'número dos' que heredó de su predecesor, Gorka Palacios--, Jon Joseba Troitiño, y más recientemente José Antonio Aranibar, al que la Guardia Civil considera responsable de los grandes atentados de la banda ideados en Francia y perpetrados por un grupo itinerante, como la furgoneta-bomba de Barajas.

UN PERFIL

Los miembros de la 'nueva ETA' de 'Txeroki' tienen alrededor de treinta años, en su gran mayoría proceden de la 'kale borroka' y se les considera partidarios de las posturas más duras y menos proclives a la negociación.

Un ejemplo es Ekaitz Rodríguez, alias 'Ehun'. Guipuzcoano, de 25 años, que fue condenado por amenazas de muerte a la presidenta del PP vasco, María San Gil, vertidas en 2000. Dos años después fue detenido por la Guardia Civil acusado de formar parte de un grupo de violencia callejera responsable de cuarenta sabotajes. En 2003, cuando quedó en libertad provisional, huyó a Francia, pero las Fuerzas de Seguridad recuperaron su pista con la desarticulación del comando Vizcaya, al encontrarse sus huellas en el explosivo hallado en Atxondo.

Tres meses después, el golpe de la Guardia Civil al 'Urederra' o 'Donosti', en marzo pasado, devolvió a la pista de 'Ehun'. El presunto dinamizador de ETA en Guipúzcoa, José Angel Lerín, confesó a la Guardia Civil que días antes de su detención había mantenido una cita en el monte con Ekaitz Aguirre. El 2 de julio pasado, unos gendarmes dieron el alto a una furgoneta en la que viajaba Aranibar, Ekaitz Aguirre y Aingeru Cardaño. En el maletero encontraron una bomba con 140 kilos de cloratito destinados a estallar en algún punto de España durante el Debate sobre el Estado de la Nación.

Aún quedan en libertad al menos 14 etarras identificados por los Servicios de Información en el último año como miembros de la 'nueva ETA' de Txeroki, caso de Eneko Goeaskoetxea, Iker Iparraguirre, Itziar Plaza, Pablo Aperribay, Carlos García Preciado u Oihana Garmendia.

'VETERANOS' CON RESPONSABILIDADES.

A estos se suman veteranos de una o incluso dos generaciones anteriores, caso de Raúl Angel Fuentes Villota o José Luis Eciolaza Galán, 'Dienteputo', al que todos los Cuerpos sitúan en labores de dirección en la organización terrorista.

Estos terroristas se entremezclan con la generación de jóvenes aportando su experiencia, caso de Francisco Javier López Peña, 'Thierry', al frente del aparato de cursillos; Tomás Elgorriaga Kunze, jefe de la electrónica de la banda; y Luis Ignacio Iruretagoyena, el especialista en confección de explosivos, un autodidacta que perdió varios dedos enseñando a montar bombas a los sandinistas en Nicaragua, pasó por la cárcel y desapareció de su domicilio en Euskadi hace dos años.