Actualizado 03/05/2007 19:45 CET

Montilla alega que él no es "comentarista ni tertuliano" para evitar de nuevo opinar sobre las palabras de Maragall

BARCELONA, 3 May. (EUROPA PRESS) -

El presidente de la Generalitat, José Montilla, alegó hoy que su misión es la de "dirigir un Gobierno y no la de hacer de comentarista ni de tertuliano", para evitar de nuevo dar su opinión sobre las declaraciones recientes del ex presidente catalán Pasqual Maragall, sobre las que insistieron en preguntarle hoy los líderes de CiU, Artur Mas, y del PP de Catalunya, Josep Piqué, durante la sesión de control al presidente en el pleno del Parlament.

El presidente catalán argumentó también que las declaraciones de Maragall son una cuestión "que nada tiene que ver con la acción de Gobierno" y se acogió al hecho de que la sesión de control "no es como primer secretario del PSC, sino como presidente de la Generalitat", para negarse a comentar las palabras del ex presidente catalán.

"No estamos aquí para juzgar al ex presidente Maragall ni a ningún ex presidente de la Generalitat. Pido respeto a sus palabras, sean o no compartidas por ustedes o cualquier miembro de esta Cámara. Respeto es lo que yo he querido tener y lo que tendré", afirmó Montilla.

A los reproches de Mas por haber tardado "una semana" hasta pronunciarse por primera vez sobre las críticas de Maragall al proceso de reforma del Estatut que él mismo lideró y al papel que jugó el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, Montilla argumentó que su función no es "comentar la actualidad política ni pronunciarme sobre las palabras y declaraciones que pueda hacer cada día un ex presidente de la Generalitat".

"Yo estoy para dirigir el Govern, para liderar Catalunya, y eso no es hacer de comentarista o de tertuliano", sino que se hace "desplegando el Estatut, poniendo en marcha los mecanismos para hacerlo posible abriendo las ponencias para hacer efectivos los primeros traspasos, y gobernando y marcando prioridades con presupuestos y proyectos de ley".

PIQUÉ DICE QUE EL ESTATUT "ES EL PROBLEMA".

El presidente catalán respondió también al líder del PP, Josep Piqué, quien vio en las palabras de Maragall la prueba de que "el nuevo Estatut" que los partidos de la mayoría de Govern "vendieron como la solución a todos los problemas, se ha convertido en el problema". Piqué respondió también a la afirmación de Montilla sobre que "sin Zapatero no habría Estatut" señalando que "sí lo habría, el de 1979, que ya era bueno".

"No tengo interés en polemizar con la interpretación que usted pueda hacer de las palabras del ex presidente Maragall, que respeto pero que comparto poco", replicó Montilla, y añadió que "la aportación de Pasqual Maragall a Catalunya será más y más valorada con el tiempo y él mismo acabará reconociendo que es importante y que todos los esfuerzos habrán valido la pena".

Por su parte, el líder de CiU, Artur Mas, reclamó al presidente catalán "respeto" hacia los catalanes que votaron que sí al Estatut haciendo caso a lo que "pedía el Gobierno dirigido por Pasqual Maragall" y señaló que "respeto significa coherencia" en los planteamientos.

Mas consideró "muy preocupante y lamentable" la polémica suscitada por Maragall y especialmente el hecho de que el presidente de la Generalitat "haya tardado una semana en pronunciarse al respecto y haya dejado que cale en la opinión pública las palabras de Maragall". El presidente de CiU hizo también hincapié en las discrepancias que las palabras de Maragall han suscitado también entre los socios del Govern.

"Nos reclaman unidad de acción" para los grandes pactos nacionales, cuando "ustedes no tienen unidad de criterio ni de mensaje", reprochó Mas, crítica a la que Montilla replicó que "el partido de la discrepancia es CiU, un partido que en el Parlament pide la autodeterminación mientras en Madrid suplica un Ministerio", alusión con la que el presidente catalán acabó su intervención levantando airados abucheos de la bancada de CiU y aplausos desde las filas socialistas.

RIDAO, "DE ACUERDO A MEDIAS" CON MARAGALL.

Las críticas de Mas a la falta de unidad de criterio llegaban precisamente después de que el portavoz parlamentario de ERC, Joan Ridao, aprovechara su pregunta en la sesión de control para ofrecer una amplia disertación sobre las palabras del ex presidente Maragall. Para Ridao, "Maragall confirmó un secreto a voces al revelar que el presidente Zapatero prefería a Montilla frente a Maragall como candidato del PSC, aunque no como presidente de la Generalitat, porque --afirmó Ridao-- ya se sabe que en ese caso Zapatero prefería a Mas y Mas se prefiere a sí mismo".

Ridao dijo estar "de acuerdo a medias" con la valoración de Maragall del proceso de reforma del Estatut, al considerar que "lo que no valió la pena fue el pacto Mas-Zapatero que echó al traste el Estatut del 30 de septiembre". Para Ridao, la revelación de Maragall "puede ser impertinente pero no inoportuna", en un momento en el que, señaló, "CiU fía todo su futuro a la esperanza de que les necesiten para gobernar en Madrid".

El portavoz de ERC utilizó estos comentarios a modo de introducción para su pregunta al presidente Montilla, en la que le interrogó sobre el "calendario" de los pactos nacionales anunciados sobre inmigración, vivienda, I+D e infraestructuras, una cuestión que, con una pirueta retórica, Ridao ligó abruptamente --pues se le agotaba el tiempo reglamentario-- a su disertación sobre las palabras de Maragall.