Actualizado 22/05/2014 13:27 CET

¿En qué partes de España es mayor la economía sumergida?

MADRID, 22 May. (EUROPA PRESS) -

   España como sociedad tiene "un problema grave, no sólo se trata de la generalización de la corrupción sino de la indiferencia ética que el fenómeno provoca". Esta es una de las conclusiones del estudio sobre las causas de la corrupción en la sociedad actual realizado por el profesor José Luis del Hierro de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

   Como ejemplo de esta "indiferencia ética" Del Hierro cita el elevado volumen que existe en España de economía sumergida, entendida como aquella que consiste en actividades que son productivas en sentido económico y relativamente legal, pero que son escondidas deliberadamente a las Administraciones Públicas, para no pagar impuestos o evitar tener que cumplir normas laborales o de otro tipo.

   En España esta economía se sitúa en alrededor del 19,2% del PIB, según las estimaciones citadas por Del Hierro. Una cifra que coloca al país entre los Estados del entorno europeo con economías sumergidas más elevadas, por encima de países como Alemania (13,1%), Francia (10,8%) o Gran Bretaña (10,1%).

   Por provincias, donde la economía sumergida es mayor es en Almería, Zamora, Albacete y Granada, según otro estudio citado por Del Hierro y que está dirigido por el profesor Jordi Sardà, de la Universitat Rovira i Virgili, en colaboración con los Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha).

   En este gráfico interactivo puedes ver, pulsando sobre cada provincia, la economía sumergida estimada para cada región. Cuanto más oscuro sea el rojo, mayor la economía sumergida.

   En el estudio no se incluye información ni sobre las ciudades autónomas de Ceuta ni Melilla ni las provincias correspondientes a las Comunidades Autónomas de Navarra y del País Vasco, dado que tiene un tratamiento fiscal diferente del resto de provincias españolas y hace difícil la homogeneización de los datos

 

   Para Del Hierro, una de las razones de que exista esa economía sumergida es que para los españoles "no existe una auténtica vivencia de lo público". "No terminamos de entender su significado: o bien lo entendemos como algo cuya gestión corresponde al Estado y ante lo cual los ciudadanos nos des-responsabilizamos, o bien lo entendemos como lo que es de todos, en la certeza de que, al final, no es de nadie", señala.

   En su opinión, detrás de la existencia de un determinado nivel de economía sumergida está "lo que una sociedad quiere ser". "Se trata, básicamente, de un problema de moralidad. Cuando a una sociedad no le parecen condenables ciertas actitudes relacionadas con la economía sumergida (por ejemplo, no está mal visto no pagar el IVA o intentar defraudar a Hacienda) es que esta sociedad está optando por una economía con un elevado índice de economía sumergida y con todas las implicaciones que ello conlleva", afirma.

   Como solución recomienda abordar el problema fundamentalmente desde una perspectiva judicial y educativa. A su juicio, el castigo a la economía sumergida "debe ser ejemplar e inmediato y eso no ocurre en el caso español".

   En cuanto al ámbito educativo, señala que es necesaria pedagogía ética. En este sentido, afirma que "la educación en las virtudes cívicas es la mejor terapia contra la corrupción". "Es necesario trasmitir las virtudes de libertad, de igualdad, del respeto a los demás, de la tolerancia, del cuidado de lo público; una ética de derechos pero también de deberes . Es necesario educar ciudadanos, sujetos cívicos", señala.