. Personal de tesorería de iDental asegura en el juicio que solo se pagaban deudas ante la amenaza de embargos
Publicado 30/06/2022 16:55

Personal de tesorería de iDental asegura en el juicio que solo se pagaban deudas ante la amenaza de embargos

Archivo - Entrada a la Audiencia Nacional, en Madrid.
Archivo - Entrada a la Audiencia Nacional, en Madrid. - Alejandro Martínez Vélez - Europa Press - Archivo

Un policía pone el foco en los "incrementos patrimoniales" de varios acusados por el desvío de unos 25 millones a cuentas personales

MADRID, 30 Jun. (EUROPA PRESS) -

Una extrabajadora del departamento de tesorería del grupo iDental ha explicado en el juicio de la Audiencia Nacional que dentro de la compañía de clínicas 'low cost' había la consigna de saldar los impagos a la Seguridad Social solo cuando existía una amenaza de embargos o de que las cuentas bancarias iban a ser bloqueadas, pero, mientras tanto, sí se autorizaban "enormes" gastos para publicidad.

Según la testigo, la deuda contraída por los acusados Antonio García y Vicente Castañer en la primera etapa de iDental siguió incrementando después de traspasar el grupo al resto de juzgados: Luis Sans, José María Garrido, Juan Garrido, José Luis González y Domingo Bejarano. "No se pagaba", ha señalado. Y si se hacía era "para que no nos cancelaran o bloquearan alguna cuenta", ha añadido.

Los seguros sociales dejaron de pagarse y tampoco había autorización para abonarlos, ha explicado. "Con Vicente Castañer ya no se pagaban y con los nuevos, con Luis Sans, tampoco. Era un tema que me preocupaba porque nos llamaban continuamente de las tesorerías" de la Seguridad Social y la empresa respondía pidiendo "aplazamientos", ha dicho. "Pero claro, esa cifra iba creciendo. Yo pasaba informe al mes y esa deuda no se pagaba", ha subrayado.

Y, pese a esas deudas, los acusados traspasaron a sus cuentas y empresas unos 25 millones de euros desde los fondos de la compañía: 11 millones García y Castañer; y Sans y los Garrido, 14 millones, según ha detallado un policía que investigó el rastro del dinero.

Este jueves, el tribunal presidido por el magistrado Alfonso Guevara ha seguido con el juicio a siete responsables de iDental, en una pieza separada de la macrocausa judicial sobre la compañía. La Fiscalía los responsabiliza de cometer o cooperar en un fraude de casi 24 millones a la Seguridad Social. Por estos presuntos hechos, el fiscal solicita para los acusados penas de 6 a 3 años de cárcel y reclama multas que oscilan entre los 3 y los 90 millones de euros.

A criterio de la Fiscalía, los responsables de iDental han causado un perjuicio millonario al Estado desde la gestión de Antonio García y Vicente Castañer, y después con Luis Sans, José María Garrido, Juan Garrido, José Luis González y Domingo Bejarano.

La extrabajadora de tesorería, que realizaba los pagos por orden de sus superiores, al ser preguntada por el fiscal si sabía a cuánto ascendía la deuda ha señalado que en "septiembre/octubre de 2017" ya había adeudados unos "13 millones y pico". "Era como un millón de euros prácticamente todos los meses lo que había que abonar de seguros sociales y se llevaban sin pagar ya bastante", ha contado.

Aunque la testigo ha reconocido que no tenía acceso a todos los pagos, sí ha precisado que estaba al tanto del total de la deuda, tanto con los primeros gestores como con los siguientes. Sus superiores le decían que iban a hablar con la Seguridad Social para pagar, "pero nunca se hizo" y los impagos se acumularon, ha dicho.

La extrabajadora de tesorería ha señalado que comunicaba "mensualmente" los impagos a sus superiores y que al ser traspasada la compañía, a finales de 2017, a Luis Sans y los hermanos Garrido, la deuda continuó sin resolverse y "muchas veces" las nóminas. "Había veces que yo podía pagar nóminas del mes anterior, pero de la actual pasaban días o un mes entero, incluso", ha explicado.

NO PARA DEUDAS, SÍ PARA PUBLICIDAD

"Se pagaría algún mes, pero no los seguros sociales completos. La deuda ya venía de atrás. Se pagaba muy poco, muy poco", ha precisado la testigo, antes de asegurar que ella no entendía por qué, si había un "bombardeo de llamadas" de la Seguridad Social sobre los impagos, el grupo iDental sí pagaba, en cambio, a empresas de publicidad.

A la testigo le produjo asombro --ha hecho hincapié-- que la compañía "sí se podía permitir pagar facturas de 100.000 mil euros por anuncios y no cumplía la obligación de pagar a la Seguridad Social". "Veía esto y no me entraba en la cabeza", ha recordado.

Según ha indicado, los gastos en publicidad se reflejaban en "facturas semanales de ciento y pico mil euros largos", y como también se anunciaban en Facebook, "llegaban unos cargos enormes".

A preguntas de las defensas, la extrabajadora de iDental ha reconocido saber que Sans y los hermanos Garrido hicieron transferencias millonarias a la compañía desde otras empresas para que se pudieran costear tanto los impagos como las nóminas.

En cambio, el responsable de tesorería y finanzas en la primera etapa de iDental ha declarado que García y Castañer siempre le dijeron que había que saldar las deudas; que en el año 2016 se pagaba con "regularidad", y que al año siguiente, antes de la venta del grupo, se hacían pagos constantes a la Seguridad Social "con una periodicidad muy alta, prácticamente todos los días", ha señalado.

Este testigo ha asegurado no recordar la cuantía total de la deuda, si bien ha puntualizado que "era alta". Asimismo, ha rechazado que esos pagos periódicos fueran para frenar embargos.

Por último, el policía, que ha comparecido como autor de informes sobre la estructura empresarial de iDental y movimientos de dinero. Según ha afirmado, se percató de "incrementos patrimoniales" en los acusados mediante el desvío de fondos hacia sus cuentas personales.

Otro aspecto relatado por el policía ha sido la simulación de contratos de préstamos entre las distintas empresas del grupo y ampliaciones de capital "falsas" para el beneficio de los acusados.

Perteneciente a la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), el policía ha detallado que se han detectado "multitud de transferencias" por valor de 14 millones desde el grupo a cuentas y empresas del entorno de los responsables de iDental en la segunda etapa. En concreto, Sans se habría desviado 9.180.000 euros; José María Garrido, 3.360.000 euros, y Juan Garrido, 1.480.000 euros.

Durante la primera etapa, García y Castañer efectuaron salidas de 5 millones de euros para ellos y sus parejas, y de 6 millones para empresas ajenas al sector dental pero de su propiedad, ha agregado.

ENTRAMADO OPACO

Para la Fiscalía y el instructor del caso, el entonces juez José de la Mata, desde 2014 iDental implementó un modelo de negocio basado "en un gran entramado societario opaco, con organigramas empresariales complejos" y colaborando en "unos casos" con testaferros "para prestar la actividad médico dental mediante la apertura de clínicas y talleres en toda España y en el extranjero".

En este entramado empresarial, según el juez, había dos tipos de sociedades: las mercantiles titulares de las clínicas y talleres donde se desarrolla la actividad profesional, y las sociedades interpuestas o pantalla y sus testaferros para "defraudar".

Según De la Mata, el funcionamiento de las clínicas consistía en ofertar tratamientos odontológicos a un sector de la población con ingresos medios-bajos, bajo el compromiso de descuentos y facilitando su financiación a través de entidades diversas. De esta forma, el cliente quedaba como deudor de la financiera "y al albur del tratamiento clínico" que le iban administrando en iDental.

Ese sistema colapsó en octubre de 2017 por las deudas contraídas con proveedores y prestamistas, sin financiación nueva y el impago acumulado de nóminas y seguros sociales, dejando de prestar los tratamientos clínicos y miles de personas afectadas en todo el país.

Castañer y García habían llegado a montar medio centenar de sociedades en torno a iDental, pero llegado un momento extinguieron 34 de ellas, todas con deudas a la Seguridad Social, y dejaron el grupo empresarial en 21 para planificar su venta. Al final acabó en manos del fondo Weston Hill Asset Management mediante una sociedad interpuesta y el control pasó a Sans y los hermanos Garrido.