CASTELLÓN 12 Ene. (EUROPA PRESS) -
El Ministerio Fiscal y la acusación particular demandan 32 años de prisión para un hombre, J.M.D.P., acusado de agredir sexualmente, maltratar y detener ilegalmente a su compañera sentimental, así como multas de diversa cuantía por los presuntos delitos de lesiones, daños, amenazas y quebrantamiento de orden de alejamiento. Por su parte, la defensa del imputado solicitó la libre absolución.
En la vista oral que comenzó hoy en la sección segunda de la Audiencia de Castellón, el acusado negó todos los delitos que se le imputan, asegurando que la víctima sólo le ha "traído problemas". La mujer, durante su declaración, afirmó tener "miedo" del acusado por las amenazas y agresiones a las que le ha sometido.
En su escrito de conclusiones provisionales, el fiscal señaló que los hechos se remontan al 25 de marzo de 2003, cuando se produjo el primer delito de agresión sexual en un domicilio de Castellón, que el acusado y la víctima habían alquilado a la madre del primero. Ese día, J.M.D.P. introdujo a la mujer en la habitación y, tras insultarla, amenazarla y golpearla, la obligó a mantener relaciones sexuales, lo que le provocó a la mujer diversas lesiones.
Tras dicho suceso, el juez dictó una orden de alejamiento del acusado que, según el fiscal, éste incumplió visitando el prostíbulo donde trabajaba la mujer, donde agredió a la dueña de dicho local tras negarse ésta a informarle de dónde se encontraba su compañera. Entonces, el acusado encontró a la víctima escondida debajo de una cama y se lanzó sobre ella, aunque fue sorprendido por una dotación policial, que consiguió reducirle.
El juez volvió a dictar otra orden de alejamiento tanto de la víctima como de la dueña del local, según el escrito del Ministerio Fiscal. No obstante, el procesado volvió a amenazar a la víctima por teléfono.
La segunda agresión sexual, según el fiscal, se produjo el 8 de abril de 2004, cuando el acusado obligó a la mujer a bajarse de un autobús tras amenazarla con un objeto punzante y atemorizarla, hasta que consiguió llevarla a su domicilio, donde volvió a golpearla y a agredir sexualmente en diversas ocasiones. Al día siguiente, la víctima consiguió huir de la vivienda.
El acusado, durante su declaración, negó los hechos que se le imputan, señalando que "jamás" haría eso a una mujer, y aseguró que las relaciones sexuales que mantuvieron fueron consentidas. Por su parte, la víctima ratificó todas las acusaciones y señaló que ella no quería que el acusado fuese su pareja.