Actualizado 29/06/2006 16:21

La Policía detiene a 83 rumanos que falsificaban tarjetas de crédito y robaban en viviendas y polígonos industriales

La acción policial deriva de las investigaciones que se iniciaron en septiembre y dieron lugar a la 'Operación Braila' con 297 detenidos

MADRID, 29 Jun. (EUROPA PRESS) -

La Policía ha detenido a 83 rumanos, 66 en España y 17 en Rumania, por pertenecer presuntamente a una organización internacional que se dedicaba a la falsificación de tarjetas de crédito y al robo en viviendas y polígonos industriales. Las investigaciones, que se iniciaron en septiembre de 2005, se ha realizado en estrecha colaboración con la Policía rumana e italiana.

La banda actuaba duplicando tarjetas de crédito a través de lectores de banda magnética en cajeros o centros comerciales. Además, instalaban microcámaras en los cajeros para visualizar el número pin de los clientes que acudían a retirar dinero. Los detenidos utilizaban tarjetas con numeración de Italia, Alemania o Reino Unido para retirar dinero o hacer compras en España, lo que dificultaba su seguimiento.

Aunque no hay una estimación del número de afectados ni del montante total defraudado, fuentes policiales que siguieron la investigación comentaron tras la rueda de prensa que en sólo ocho días uno de los detenidos llegó a acumular 120.000 euros a través de estos métodos.

La operación 'Armagedon', coordinada y dirigida por el juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo y el Fiscal Jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, es considerada "una de las mayores operaciones" contra las bandas criminales rumanas instaladas en nuestro país, según el Comisario Jefe de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV-Central), Ángel Galán Díez. "Es una operación amplia en resultados y efectivos utilizados", dijo en rueda de prensa.

El Comisario Jefe aclaró que si bien la banda se dedicaba inicialmente a la falsificación de tarjetas de crédito, las actividades de los delincuentes derivaron hacia robos en viviendas y polígonos industriales, aunque no precisó si éstos se realizaron con violencia. "Entre las incautaciones hay pistolas y catanas, pero no podemos confirmar si los robos se realizaron o no con violencia", explicó.

Por su parte, la Comisaria Jefa de la Brigada Central de Investigación de la Delincuencia Especializada, María Marcos Salvador, declaró que ésta constituye una operación "larga, compleja y laboriosa, con ramificaciones fuera y dentro del país". Las investigaciones, que se iniciaron en septiembre de 2005 y fueron comunicadas a la Audiencia Nacional en enero de 2005, dieron como resultado, además de los arrestos comunicados hoy, 297 detenciones en marzo a través de la 'Operación Braila'.

Los arrestos en la operación Armagedon se han producido en ocho provincias españolas y dos localidades rumanas. La zona levantina ha sido la más castigada con 32 rumanos detenidos en Alicante, además de un español natural de Orihuela. De las 18 personas detenidas en Málaga, 14 son rumanas, dos checas, una brasileña y otra danesa.

En Barcelona se han detenido dos rumanos y uno de origen moldavo, en Valencia, dos rumanos y un húngaro, en Córdoba, dos rumanos, en Madrid, otros tres y en Palma de Mallorca cuatro rumanos más.Todos ellos han sido puestos a disposición judicial. En Rumanía, se han realizado 23 registros, principalmente en las ciudades de Bucarest y Constanza.

El comisario Jefe apuntó durante la rueda de prensa que, de las 17 personas detenidas en Rumanía, seis de ellas ya se encuentran en prisión. "Muchos de los detenidos tenían antecedentes en España, Rumanía e incluso otros países, algunos incluso delitos de sangre", puntualizó.

Además, según el Comisario Jefe, han sido detenidos los máximos responsables de la organización internacional, aunque las investigaciones no se dan por finalizadas. El Comisario Jefe destacó la jerarquización de la banda en niveles de responsabilidad y especialización en determinadas actividades delictivas. "Máximos responsables en Europa que se encargaban de canalizar el dinero y preparar nuevos delincuentes y, en un segundo escalón, lugartenientes y pequeñas células repartidas por el territorio en el que actuaban".

La Comisaria Jefe precisó también que el lugar de delito de las distintas células era independiente del lugar de residencia, "dada la facilidad de movilidad en el mismo país o en distintos países", añadió. Comentó que las nuevas tecnologías y el uso de Internet por los delincuentes para la transmisión de información entre las bandas ha dificultado aún más las investigaciones.

Por último, respondió a preguntas de los periodistas que, aunque ha habido mujeres detenidas, su número es "sensiblemente inferior".

DESARROLLO DE LA OPERACIÓN

Uno de los grupos que integraban la red, y que estaba asentado en la zona de Levante, había cometido diversos asaltos en polígonos industriales y parques empresariales. El pasado 27 de abril, fueron detenidos tres individuos de origen rumano que formaban parte del mismo grupo de quienes se dedicaban a asaltar chalets en urbanizaciones situadas en Madrid y provincias limítrofes.

Las investigaciones realizadas por agentes adscritos a la Brigada de Delincuencia Especializada, de la UDEV-Central, en colaboración con las Jefaturas Superiores de las distintas provincias se iniciaron en septiembre de 2005, cuando se estableció una estrecha vigilancia en torno a un rumano, V.C., considerado uno de los principales líderes de los delincuentes que operan en España. Estaba especializado en la falsificación de tarjetas de crédito. Residía en Marbella y actuaba como máximo responsable de una organización perfectamente estructurada que desarrollaba su actividad delictiva en Andalucía, Levante, Cataluña y Madrid.

Los integrantes del grupo dirigido por este individuo recibían numerosas tarjetas robadas suministradas en Italia y Gran Bretaña, y en la actualidad operaban de forma autónoma en su trabajo, sin depender de los envíos de tarjetas de crédito desde el extranjero. En los últimos quince días extrajeron fraudulentamente en cajeros automáticos más de 100.000 euros, usando el número secreto. En otras ocasiones realizaron compras de gran valor en establecimientos, aportando documentación falsa.

JERARQUÍA

En un primer nivel, se encontraban los jefes de la organización que recibían los beneficios de las actividades encomendadas. El segundo nivel, estaba compuesto por los lugartenientes, en los casos de robos con fuerza y violencia tanto en polígonos industriales como en viviendas, así como los "clonadores" o falsificadores de tarjetas de crédito.

Por último, en el tercer nivel, figuran los autores materiales de robos con fuerza y violencia y los llamados "tiradores". Estos últimos son los que realizan las compras fraudulentas en distintos establecimientos y las extracciones de dinero en efectivo, utilizando el número secreto en cajeros automáticos.

Las funciones estaban bien diferenciadas entre los falsificadores y distribuidores de documentos de identidad, los receptadores, los especialistas en software y hardware llamados "ingenieros", y que también se dedican al capítulo de la formación y captación de nuevos jóvenes en el uso de dispositivos de lector y grabador de tarjetas.

Apoyando a los tres niveles anteriores existe un grupo numeroso de individuos encargados de la infraestructura operativa, como el alquiler de viviendas, pisos de seguridad, alquiler o sustracción de vehículos, envíos de joyas y transferencias de dinero al extranjero.

Entre los elementos intervenidos hay cuatro pistolas simuladas, un bate de béisbol, un machete y una catana, además de vehículos de alta cilindrada y moneda extranjera en efectivo. También se han intervenido lectores-grabadores de banda magnética para tarjetas ("gatos"), varios ordenadores, teléfonos móviles, cámaras fotográficas y de video, tarjetas de crédito y scanners. Las joyas robadas se fundían y convertían en pepitas de oro para impedir su identificación.