MADRID, 24 May. (EUROPA PRESS) -
El presunto miembro de una célula yihadista desarticulada en Burgos en diciembre de 2002 Wissan Lofti ha defendido este martes en la Audiencia Nacional que los libros sobre la yihad y la fotografía del líder de Al Qaeda Osama Bin Laden encontrados en su domicilio "no implica que comparta el contenido de esta ideología".
Así lo ha manifestado su defensa en la última sesión del juicio celebrado ante la Sección Segunda de la Sala de lo Penal, en el que el fiscal ha elevado a definitiva su petición de 8 años de cárcel por un delito de pertenencia a organización terrorista.
El abogado del acusado ha apelado a la sentencia del Tribunal Supremo que absolvió el pasado febrero a cinco presuntos islamistas detenidos en 2006 en Vilanova i la Geltrú (Barcelona) que estaban acusados de reclutar 'muyahidines' para enviarlos a Irak.
La resolución del alto tribunal afirmó que la intervención de un manual militar con instrucciones para actuar en la clandestinidad en el domicilio de uno de los procesados podía ser un dato "sugestivo", pero no podía tenerse como prueba, al igual que no lo sería la posesión del 'Libro Rojo' de Mao, o el 'Mein Kampf' de Hitler.
El Supremo tuvo en cuenta que las declaraciones judiciales de uno de los procesados no podían aceptarse como prueba de cargo después de que la propia Audiencia Nacional incluyera en su sentencia las sospechas de torturas.
El abogado de Lofti ha subrayado que los indicios contra su cliente no pasan de ser meras "sospechas policiales" ya que no ha quedado suficientemente acreditado que perteneciera a un grupo terrorista, enviara fondos para los presos musulmanes o visitara páginas web de contenido radical. Ante el tribunal, el acusado ha aprovechado su turno de última palabra para declarar su inocencia y manifestar que es "un ciudadano normal".
"No estoy a favor de la yihad", remarcó Lofti en la sesión celebrada el día anterior en la Audiencia Nacional, en la que manifestó que la fotografía de Bin Laden encontrada en su vivienda no pertenecía a él. "Hace mucho tiempo que quería tirar muchas cosas, pero aparecía el nombre de Dios y por eso no los tiré", ha añadido.
Lofti negó además que compartiera comentarios sobre la yihad en varios foros destinados a la difusión de esta doctrina y que se descargara vídeos sobre fabricación de explosivos. En este sentido, precisó que acudía a un locutorio para descargarse música de Internet.
EL OTRO ACUSADO ESTÁ EN BUSCA Y CAPTURA
Por otra parte, el tribunal ha declarado en rebeldía al otro acusado por estos hechos, Abdelkader Ayachine, que se enfrentaba a una pena de 10 años de prisión, al no asistir al juicio. Ayachine tampoco acudió a la vista prevista el pasado 7 de marzo por estos hechos.
El fiscal Daniel Campos considera a Ayachine, con antecedentes por homicidio y maltrato en el ámbito doméstico, el líder de esta célula salafista-yihadista que se dedicaba a favorecer la guerra santa en Irak y Afganistán a través de la captación de futuros 'muyaidines'.
El fiscal Daniel Campos mantiene que esta célula comenzó a operar en el año 2000 bajo la cobertura de una carnicería musulmana que regentaba uno de los autores de los atentados de Casablanca cometidos en mayo de 2002, Bouchaib Magher.
Tras la detención de éste último, Ayachine se hizo cargo del comercio y asumió el papel de líder de la célula junto a su lugarteniente, Lofti. El grupo radical mantenía contactos con otras células yihadistas europeas, principalmente en Suecia y Dinamarca.
En poder de ambos acusados se incautaron vídeos destinados a la difusión del mensaje yihadista. Los dos utilizaban también Internet "para su labor de proselitismo" e intervenían con frecuencia en foros y chats en los que compartían comentarios y opiniones sobre la yihad o intercambiaban información sobre la fabricación de explosivos, según el fiscal.
El escrito de conclusiones provisionales del Ministerio Público asegura que la labor de la célula condujo a la captación de al menos una persona y añade que tanto Ayachine y Lofti recaudaban fondos que enviaban posteriormente a Magher.