29 de mayo de 2020
 
Actualizado 28/11/2007 16:24:35 +00:00 CET

Los psicólogos niegan que el presunto asesino de Águeda González sea un enfermo mental y dicen que "pudo evitarlo"

La defensa retira la eximente completa de enajenación mental pero mantiene su petición de homicidio

VIGO, 28 Nov. (EUROPA PRESS) -

Los psicólogos forenses que declararon hoy en el juicio que se sigue contra Francisco Javier R.B., de 31 años de edad, como presunto autor del asesinato de Águeda González, rechazaron que la actuación del acusado se pueda atribuir a un posible trastorno o enfermedad mental, que le impide discernir entre el bien y el mal.

Según declararon estos peritos ante el tribunal de la sección quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra en Vigo, los antecedentes de tratamiento psicológico del acusado se deben a un diagnóstico hecho con base a sus problemas de fracaso escolar.

Desde ese punto de vista académico, Francisco Javier fue diagnosticado como un enfermo con personalidad "borderline" y con "inteligencia límite", no obstante, los peritos que lo examinaron tras cometer presuntamente el crimen, señalaron que, al margen de esos problemas escolares, el acusado "no presenta ninguna patología intelectiva que pueda anular su capacidad de discernir entre el bien y el mal".

En todo caso, los forenses admiten que el presunto asesino de Águeda puede tener un "trastorno antisocial de la personalidad" ya que su patrón de comportamiento es el "propio de la delincuencia", con rasgos como la ira, agresividad, rabia o inflexibilidad. "Él sabe que cometió un delito grave y pudo controlar sus impulsos", añadieron, al tiempo que recalcaron que "tuvo tiempo para razonar y saber lo que hacía, pudo haberlo evitado".

En ese sentido, los psicólogos destacaron que el acusado les contó su versión de los hechos y que "no existió nada que pudiese influir en su comportamiento". Así, señalaron que no se puede explicar su actuación como una respuesta a un momento de máxima tensión ya que "un impulso es algo automático, y aquí transcurrió un tiempo muy grande entre la posible provocación (los supuestos insultos de la víctima) y el crimen".

MODIFICACIÓN DE LA DEFENSA.

A la vista de las pruebas periciales, la letrada de la defensa optó por modificar su escrito de calificaciones y retiró su petición de eximente completa por trastorno mental, con la que pretendía la absolución por la inimputabilidad de su defendido. Ahora, la abogada reconoce que Francisco Javier es "imputable", aunque mantiene una eximente incompleta por trastorno de personalidad, así como las atenuantes de confesión y colaboración, y arrebato.

La defensa también mantuvo su petición de cinco años de prisión por homicidio, al considerar que el acusado "no preparó" el crimen y no hubo premeditación, ni agravantes porque el lugar del crimen "no es tan alejado, allí hay gente que practica actividades como el quad".

Así, la letrada atribuye el ataque a la víctima como el resultado de un "estado de tensión y ansiedad". También insiste en la "absoluta colaboración" de Francisco Javier para la localización del cadáver de Águeda González. "Si no hubiera sido por él, no hubiera sido tan fácil encontrarlo y se retrasarían mucho más las diligencias policiales".

PETICIONES FISCALES.

Por su parte, la fiscal mantuvo también su petición de 20 años de prisión por un delito de asesinato, en el que concurren las agravantes de alevosía y de las circunstancias del lugar del crimen, un paraje "aislado" que impide la defensa de la víctima o facilita la impunidad del delincuente.

La fiscal considera probado que Francisco Javier R.B. asesinó a Águeda y que el móvil de este crimen no fue económico. En ese sentido, admite que hubo otras motivaciones que pudieron ser sexuales, pero que no se pueden juzgar por falta de pruebas, ya que "no hay signos de violación en el cuerpo de la chica, ni restos de semen".

El ministerio público también rechazó las especulaciones de la acusación particular sobre la posibilidad de que la chica hubiera estado retenida unos días antes de ser asesinada, o de que otra persona participase en el crimen. Así, recordó que "el cadáver no presentaba marcas de ataduras ni indicios de tortura", al tiempo que negó la atenuante de confesión porque el acusado se autoinculpó "cuando no aguantó la presión".

CONCLUSIONES DE LA ACUSACIÓN.

Con respecto a la acusación particular, que representa a la familia de Águeda, también mantiene su petición de 20 años de cárcel por asesinato y, al igual que la Fiscalía, el letrado considera probado que el acusado mató a la joven siguiendo un "plan preparado" y que "mintió para ocultar algo que será objeto de otro procedimiento".

En ese sentido, el abogado confirmó que no descarta pedir, en nombre la familia, que se abra otra investigación para arrojar luz sobre algunos aspectos que no han quedados claros, esencialmente, la posible participación de otras personas en el asesinato. En todo caso, rechazó adelantar más detalles y sólo señaló que "si hay algo más va a salir, pero será sin avisar".

Tras la presentación de las conclusiones, el jurado recibirá esta tarde las instrucciones para poder responder a las preguntas planteadas en el cuestionario que será objeto de veredicto. Posteriormente, iniciarán las deliberaciones, en las que los nueve miembros del jurado deberán permanecer aislados.