Archivo - El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez (i), y el rey de Marruecos, Mohamed VI (d), se saludan con motivo del primer viaje oficial de Sánchez de esta legislatura a Marruecos, a 21 de febrero de 2024 - Moncloa - Archivo
MADRID, 26 Ago. (EUROPA PRESS) -
La entrada masiva de unos 80.000 migrantes a finales de julio a Ceuta, en su mayoría marroquíes, está siendo aprovechada por Marruecos para volver a poner sobre la mesa su reivindicación histórica sobre esta ciudad autónoma y la de Melilla, si bien los expertos no creen que Rabat vaya a ir más allá de las palabras, habida cuenta de que la prioridad está ahora en el Sáhara Occidental y que el país será uno de los anfitriones junto a España y Portugal del Mundial de Fútbol 2030.
"No es nada nuevo: la posición de Marruecos siempre ha sido que Ceuta y Melilla son territorios ocupados y que su estatus debe resolverse mediante negociaciones", resume en declaraciones a Europa Press el director para el Norte de África del 'think-tank' Crisis Group, Riccardo Fabiani, si bien hasta ahora "no tenía mucha capacidad de enfocarse" en ambas ciudades autónomas ya que "su atención estaba centrada por completo en el Sáhara Occidental".
En opinión de este experto, "con la actual Administración en Washington alentando a Marruecos", cuya soberanía sobre la antigua colonia española reconoció Donald Trump en diciembre de 2020 al final de su primer mandato, y "con Rabat sintiéndonse más confiado sobre el futuro del Sáhara Occidental, el reino siente que este es el momento adecuado para reanudar las discusiones sobre Ceuta y Melilla".
Fabiani reconoce que esta atmósfera "representa una oportunidad para que Rabat avance sus reivindicaciones", máxime cuando la entrada masiva de migrantes en Ceuta desde territorio marroquí ha puesto de manifiesto "la vulnerabilidad y dependencia en la cooperación de Marruecos para su propia seguridad". Así pues, insiste, "Marruecos está aprovechando el momento para reiterar su demanda tradicional".
Una reivindicación que goza de un consenso generalizado en el reino, donde "todos los principales partidos están de acuerdo en que el Sáhara Occidental, Ceuta y Melilla son marroquíes", añade el experto de Crisis Group, para quien las declaraciones formuladas especialmente por el ministro de Justicia, Abdellatif Ouahbi, insistiendo en esta tesis y reclamando un diálogo a España sobre la cuestión constituyen "una manera de abrir una conversación sensible pero inevitable sobre estos dos territorios".
USO OPORTUNISTA
Con todo, en opinión de Irene Fernández Molina, profesora de Relaciones Internacionales en la Universidad de Exeter (Reino Unido), considera que "ciertos actores están explotando de forma oportunista" lo ocurrido en Ceuta para volver a poner sobre la mesa las reivindicaciones territoriales y cree que Ouahbi, miembro del Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), podría estar buscando "mayor visibilidad" e incluso asegurarse "un asiento" en el Gobierno que salga de las elecciones del 23 de septiembre.
El PAM fue fundado por Fuad Alí el Himma, amigo personal y uno de los principales consejeros del rey alauí, y es uno de los partidos que forman parte de la coalición de gobierno que encabeza Aziz Ajanuch, líder de Reagrupamiento Nacional de Independientes (RNI). De cara a las próximas elecciones, ha incluido en sus filas al presidente de la Federación de Fútbol marroquí, Fouzi Lekjaa, quien se especula que podría ser el próximo primer ministro.
A su juicio, "es lógico pensar que en las próximas semanas suban de tono este tipo de declaraciones sobre Ceuta y Melilla" que por otra parte, explica a Europa Press, han permitido tradicionalmente a Palacio "adjudicarse el papel de árbitro y de acto moderado de cara al exterior".
RESPONSABILIDAD PERO NO PREMEDITACIÓN
Con todo, ambos se muestran convencidos de que la avalancha que se produjo a finales de julio no buscaba reabrir el debate territorial con España y coinciden en que aunque seguramente no hubo un plan premeditado desde la cúpula del poder sí que hay una responsabilidad por parte de las fuerzas de seguridad que no reaccionaron a tiempo para contener antes las entradas.
Fernández Molina reconoce que a falta de una investigación a fondo no se puede concluir que hubo "una organización o maquinación" por parte de las autoridades marroquíes, si bien tienen una "responsabilidad innegable" por no haber impedido que se incrementaran las entradas a Ceuta. No obstante, incide, "no es lo mismo que ser el origen de la crisis".
En este sentido, apunta a que detrás podría estar un determinado sector de los servicios de seguridad y cuestiona que todo pudiera haber sido ordenado por el propio Mohamed VI, que horas antes, el 29 de julio, en su discurso por la Fiesta del Trono, reivindicó la estabilidad y el desarrollo que había alcanzado el reino. "Cuesta pensar qué interés podría tener el rey en dar al mundo esta imagen tan negativa", incide.
Fabiani también considera que fue todo algo espontáneo alentado desde las redes sociales, si bien incide en que "las fuerzas de seguridad marroquíes probablemente subestimaron o facilitaron este flujo, pensando que sería más manejable de lo que resultó". "En cuanto se dieron cuenta, actuaron para contener el daño hecho, pero ya era demasiado tarde", añade.
En opinión de este experto de Crisis Group, "las autoridades pueden hacer poco para borrar las imágenes y la percepción de que Marruecos es menos estable y fiable de lo que anteriormente se pensaba". Además, considera que es "un motivo de bochorno" de cara a la cita electoral, que podría incrementar la baja confianza que hay en las instituciones y que "aumentó las sospechas de instrumentalización de la migración".
APUESTA A LARGO PLAZO
Pese a todo, ambos coinciden en que Marruecos no irá más allá por ahora en sus reivindicaciones. "La cuestión siempre ha estado ahí y va a seguir estando", resume la profesora de la Universidad de Exeter, que no ve probable que haya "medidas activas para cambiar el 'statu quo'".
"No creo que Marruecos tenga prisa por resolver el estatus de estas dos ciudades", señala Fabiani, subrayando que se trata de una apuesta a largo plazo y por tanto Marruecos "está dispuesto a perseguir una estrategia cauta y paciente que eventualmente lleve a su 'devolución'". Ahora mismo, el reino alauí "tiene suficiente" con la cuestión del Sáhara Occidental y el Mundial 2030 y "no cuenta con mucha capacidad para acelerar esta cuestión".
Para Marruecos, acota Fernández Molina, "el Sáhara es la verdadera prioridad en política exterior" y Marruecos "tiene mucho más que ganar de una buena relación con España", máxime después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, secundara en 2022 el plan de autonomía marroquí para la antigua colonia española.
Tampoco se puede obviar la celebración conjunta del Mundial de fútbol. "No es una cuestión secundaria o decorativa", admite esta experta, poniendo el acento en que "se ha convertido en una política estratégica" para el reino alauí que está haciendo inversiones millonarias en infraestructuras y que quiere aprovechar para un "lavado de cara".
Fabiani comparte que el evento deportivo, cuya final Rabat ya ha dejado claro que aspira a celebrar, "es una razón de peso por la que es improbable que Marruecos vaya más allá en este asunto". El reino alauí lo considera "una oportunidad única para promocionarse al mundo y para la que necesita la cooperación de España".
"Ceuta y Melilla son una cuestión que Marruecos quiere mantener viva pero está dispuesto a esperar durante mucho tiempo para verla resuelta", remata el experto de Crisis Group, para quien no se puede descartar que pueda producirse algo similar en Melilla aunque no cree que "vaya en el interés marroquí en estos momentos".