MADRID, 13 Mar. (EUROPA PRESS) -
Los Reyes han presidido este viernes en el Teatro Real de Madrid la última representación de 'El Público', una de las obras más misteriosas y herméticas del poeta español Federico García Lorca.
Don Felipe y doña Letizia han presidido en el palco Real, por primera vez desde su coronación, la representación de una ópera en el Teatro Real, en este caso la última función de 'El Público', estrenada mundialmente el pasado 24 de febrero.
La puesta en escena de esta representación está basada en una obra inacabada de la que solo se conserva un boceto, a través del cual se ha ideado este proyecto, una iniciativa del anterior director artístico del Teatro Real, el fallecido Gerard Mortier. El flamenco y la electrónica evocan la esencia de la creación del poeta, su experimentación y la complejidad de sus reflexiones en la etapa final de su vida.
La complejidad, la experimentación y el misterio que rodean a esta obra no se limita únicamente a su contenido, sino que también hoy en día existen dudas y conjeturas acerca de su versión definitiva. Hay quienes aseguran que sí lo hizo, pero el autor del libreto, Andrés Ibáñez, está convencido de que Lorca no tuvo oportunidad de terminarla y, a su juicio, en una futura versión definitiva, el poeta habría dotado de una estructura diferente a la obra, en la línea con sus otras obras.
La versión oficial narra que en julio de 1936, antes de que el poeta abandonara Madrid, Lorca dejó a su amigo Martínez Nadal un paquete con papeles entre los que se encontraba el manuscrito de 'El Público', un boceto sobre el cual se basa ahora esta obra y que, tal y como ha señalado Ibáñez, iba a ser terminado. Sin embargo, no pudo cumplir su deseo, puesto que apenas un mes después fue fusilado.
LA OBRA
Se trata de un encargo realizado al compositor Mauricio Sotelo, cuyo libreto corresponde al escritor y músico Andrés Ibáñez (1961), en el que se rescata la esencia de la obra homónima de Federico García Lorca (1898-1936) escrita en 1930 en Cuba, después del transcendente viaje que el poeta granadino realizó a Nueva York.
La obra, que Lorca dejó a su amigo Martínez Nadal con el compromiso de que la destruyera en el caso de su fallecimiento, se estrenó en Milán en 1986 con dirección de escena de Lluis Pasqual, que la trajo a Madrid al año siguiente, por primera vez en España, después de un letargo de más de 50 años.
Al escribir el libreto de 'El Público', Andrés Ibáñez ha intentado conservar todas las dimensiones de la obra, manteniendo sus dos temas fundamentales: la homosexualidad y el teatro contemporáneo.
"Ambos se unen en un tema central que tiene que ver con la apariencia o la máscara. Máscara del amor que no puede decir su nombre y, finalmente, máscara que se revela como esencia del ser humano. La obscenidad, la crueldad y la irreverencia son elementos fundamentales del lenguaje poético de Lorca", señala.
También para Mauricio Sotelo, "la inteligibilidad del texto cantado fue el faro que siempre guió el proceso de composición". "Si se entiende el texto con claridad, entonces será posible que éste proyecte toda su luz en el espectador", añade.
EL ABISMO DEL AMOR
Para dar vida a la treintena de personajes que desfilan en la ópera, el director de escena Robert Castro --que en el Teatro Real ha trabajado junto a Peter Sellars en las producciones de 'Ainadamar' y 'The Indian Queen'-- ha partido de la atmósfera de Poeta en Nueva York, inmediatamente anterior a 'El Público', y desde ese espacio poético explora el viaje en espiral que realiza Lorca al interior de la identidad del artista y al abismo del amor.
El pintor y escultor Alexander Polzin --que en el Teatro Real ha creado la escenografía para 'La página en blanco', 'La conquista de México' y 'Lohengrin'-- ha concebido el espacio para este viaje iniciático y misterioso con nueve inmensos telones pintados que evocan el icónico biombo lorquiano y los inmensos edificios de Nueva York.
Un variado y multicultural grupo de intérpretes dan vida al mundo simbólico de 'El Público': ocho cantantes encabezados por los barítonos José Antonio López y Thomas Tatzl, encarnan, cada uno, a varios personajes; dos cantaores, Arcángel y Jesús Méndez, junto con el bailaor Rubén Olmo, interpretan los tres caballos blancos que simbolizan las fuerzas incontrolables de la naturaleza; tres bailarines que representan los trajes de arlequín, de bailarín y el pijama y, finalmente, dos niños bailarines y actores.
Junto a ellos está el Coro Titular del Teatro Real, la orquesta de música contemporánea Klangforum de Viena y, flanqueando el escenario, el guitarrista Cañizares y el percusionista Agustín Diassera, todos bajo la dirección de Pablo Heras-Casado, Principal Director Musical Invitado del Teatro Real.