El Supremo absuelve a un condenado por la Audiencia Nacional a 22 años de cárcel por terrorrismo

Europa Press Nacional
Actualizado: martes, 24 octubre 2006 20:23

MADRID 24 Oct. (EUROPA PRESS) -

La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha absuelto por falta de pruebas a Ander A.M., quien había sido condenado por la Audiencia Nacional a 22 años de prisión por dos delitos de asesinato terrorista en grado de tentativa y uno de daños por atacar con cócteles molotov un coche de la Ertzaintza, cuyos agentes resultaron gravemente heridos, y una sucursal bancaria en agosto de 2001 en Portugalete (Vizcaya).

En una sentencia hecha pública hoy, el alto tribunal estima el recurso de casación interpuesto por el acusado, apoyado por la Fiscalía, a la vez que confirma la pena a 22 años de prisión impuesta por la Audiencia Nacional, por estos mismos hechos, a otras cuatro personas que intervinieron en el ataque: Zigor Blanco, Egoitz Coto, Sebasten Jon Gurtubay y Bittor Franco.

El tribunal adopta esta decisión al considerar que existen indicios, pero no pruebas de cargo que acrediten la participación de Ander A.M. en los hechos. La Audiencia Nacional fundamentó la pena que le impuso "exclusivamente" en las declaraciones y reconocimientos fotográficos de un testigo presencial que, sostiene el Supremo, son "contradictorias entre sí" y que adolecen de diversas "irregularidades", como que no las firmó y que no se aportaron al sumario las fotografías que se le exhibieron.

En una primera declaración, el testigo aseguró que los agresores habían bajado de un vehículo y reconoció fotográficamente a uno de ellos, que supuestamente arrojó un chubasquero y unos guantes desde el coche. En otra declaración, por el contrario, afirmó que el cocheahora era de otra clase y que la persona que se encontraba en él era Ander A.M., en vez del primer identificado.

Este testigo, quien no prestó declaración en el juzgado, se limitó en el juicio a ratificar sus declaraciones, aunque no recordase en ese momento las características físicas de las personas que había identificado.

Por este motivo, el Tribunal Supremo argumenta que, basándose exclusivamente en estas declaraciones, "no puede afirmarse de modo concluyente" que el acusado sea la persona a la que vio introducirse en el vehículo y desprenderse del chubasquero, "prenda que además no consta que se encuentre entre las halladas por la Policía en la zona donde ocurrieron los hechos".

Incluso si se admitiese que el acusado fue la persona que se encontraba en el coche y arrojó el chubasquero, agrega el alto tribunal, no se podría deducir que el acusado participase en el ataque contra los agentes. Según la sentencia, la Audiencia Nacional no "respetó" las "inexcusables exigencias" de precisar cómo estos indicios acreditarían la autoría del acusado en los ataques.

El Supremo concluye que la sentencia condenatoria no explica cómo deduce la participación de Ander A.M. en los hechos, a partir de los indicios existentes, "que en la peor de las alternativas posibles para el imputado sólo acreditarían que Arrillaga, en unión de otras personas, se introdujo en un vehículo propiedad de su padre, tirando un chubasquero que no ha sido localizado".

KALE BORROKA

Según la sentencia de la Audiencia Nacional, los procesados lanzaron cócteles molotov contra la sede bancaria de Portugalete. Al ver acercarse un vehículo conducido por los dos ertzainas, los agresores rodearon el coche, interponiendo otro automóvil para evitar que los agentes pudiesen escapar.

Los acusados lanzaron contra ellos "objetos contundentes", como piedras y materiales de tornillería, y, tras romper los cristales, lanzaron "de forma continua e incesante" un número "elevado" de artefactos incendiarios y ácidos en el interior del vehículo.

Los policías, "sorprendidos y sin capacidad alguna de defensa", tuvieron "serias dificultades" para abandonar el coche, lográndolo sólo cuando otros agentes acudieron y, para repeler el ataque, tuvieron que disparar varios tiros al aire con sus pistolas. Uno de los ertzainas sufrió quemaduras de primer, segundo y tercer grado en un 10% de su cuerpo, mientras que el otro recibió quemaduras de segundo y tercer grado en el 30% de su cuerpo.

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