Actualizado 31/12/2007 11:14 CET

Los vecinos de La Font de la Figuera recibirán el año con una carrera en ropa interior

VALENCIA, 31 Dic. (EUROPA PRESS) -

Los vecinos de la localidad valenciana de La Font de la Figuera darán la bienvenida al año nuevo con una carrera en ropa interior que se celebra desde hace 30 años, cuando dos jóvenes de trece años decidieron hacer esta prueba atlética en calzoncillos, informaron fuentes de la Diputación en un comunicado.

Según explicaron, esa simple ocurrencia de dos adolescentes se convirtió en una auténtica tradición, ya que, año tras año, cientos de vecinos se despojan de sus ropas para correr por las calles de la localidad. Todo comienza al término de la cena de fin de año, tras sonar las 12 campanadas. En ese momento, los más aventureros cambian el traje de gala por ropa interior, calcetines y zapatillas.

El circuito comienza en la plaza del Ayuntamiento y, tras sonar el pistoletazo de salida, la diversión y la competición están aseguradas. Los corredores se dejan ver por las calles céntricas de la localidad acompañados de los cientos de curiosos que acuden a animarlos.

Tras las dos primeras vueltas, los participantes reparan fuerzas en el puesto de avituallamiento, donde algunos vecinos les ofrecen dulces navideños, cava para entrar en calor y bandejas de merengues que los atletas utilizan para embaucarse en una auténtica batalla.

Cualquier persona puede participar en la carrera. De hecho, explicaron que la pasada edición, por primera vez, dos participantes femeninas se unieron y su participación fue tan aplaudida que se espera aumentar este año el número de corredoras femeninas en la competición.

De la misma manera, indicaron, un numero creciente de niños acompañan a sus padres en esta noche tan especial, donde el color rojo de la ropa interior se convierte en el gran protagonista de la velada.

Existen muchas formas de acabar el año, los mas supersticiosos brindan con un anillo en la copa y los hay quien come las uvas a la pata coja. En La Font de la Figuera no se han quedado atrás, y la peculiar carrera recibe año tras año a más curiosos que se unen a la competición.

Nada tendría de especial este evento si se celebrara en el mes de julio, comentan, pero lo cierto es que además de divertido es un acto heroico, dadas las bajas temperaturas. Lo de menos es saber quien es el vencedor, aquí lo más importante es competir y tener ganas de pasarlo bien. Además, tras la carrera, el Ayuntamiento obsequia a todos los participantes con una verbena.