BILBAO, 12 May. (EUROPA PRESS) -
Teresa y Lola Díaz Bada, Marimar Negro, Ana Uriarte Garay y Maite Mollinedo, familiares de víctimas de ETA, aseguran que "el comienzo de la paz" radica en "tener la certeza" de que el Estado "no va a poner en venta la justicia" y advierten de que "solamente esa justicia traerá la paz" porque, de lo contrario, "la banda terrorista ETA podrá terminar, pero ni la paz ni la reconciliación serán nunca posibles".
Las cinco víctimas de ETA- hijas de Carlos Días Arcocha, Alberto Negro y Luis María Uriarte y esposa de Txema Agirre, asesinados por ETA entre 1978 y 1997, respectivamente- realizan esta petición en una carta publicada hoy por los diarios del Grupo Vocento, en la que reclaman al Gobierno central que no permita la aparición de "espacios de impunidad para los terroristas" y que, tras la desaparición de ETA, no consienta "comportamientos amenazantes o actuaciones mafiosas".
En el texto, tachan de "inaceptables" las apelaciones "en demanda de perdón para los terroristas y de reconciliación entre las diversas partes enfrentadas" ya que exigen a las víctimas "tener un comportamiento indulgente que nadie tiene el derecho a demandarnos (ni nosotros tenemos ninguna obligación de concederlo)" y las colocan ante una situación en la que, "si no concedemos nuestra clemencia a los asesinos pasamos inmediatamente a ser consideradas como personas vengativas, rencorosas y resentidas".
En este sentido, insisten en que es "insostenible" que se pretenda centrar el proceso de paz "en el perdón y en la reconciliación", a pesar de que, a su entender, el fin del terrorismo "pasa indefectiblemente por la necesidad innegociable de que todos los criminales sean perseguidos, juzgados y, en su caso, condenados; por la obligación de que no haya amnistías y, por supuesto, por que no se siga el modelo irlandés de excarcelación de presos que tan dudosos resultados ha dado y está proporcionando a las víctimas del terrorismo de ese país".
Asimismo, lamentan "la frivolidad con la que desde múltiples ámbitos sociales se contempla ya un posible escenario de paz" y cuestionan, ante esta visión de "la Arcadia feliz en la que se convertirá Euskadi en cuanto desaparezca la banda terrorista ETA". "¿Qué van a hacer las instituciones para conseguir que miles de vascos que durante décadas han estado impulsando, comprendiendo, apoyando, jaleando y justificando a los criminales se conviertan, de la noche a la mañana, en modélicos ciudadanos demócratas?", inquieren.
Del mismo modo, preguntan qué mecanismos van a poner en marcha los gobiernos vasco y central para "corregir las múltiples carencias democráticas, los comportamientos fascistas, las actitudes xenófobas y las conductas proetarras que diariamente se producen en nuestra tierra".
Por otro lado, denuncian como "éticamente indecente" que se intente "vender machaconamente" la idea de que "con tal de que no haya más asesinatos, merece la pena realizar cualquier esfuerzo por la paz" y replican que "la paz merece la pena", pero "no a cualquier precio". "No la paz a costa de convertir a la ilegalizada Batasuna en 'el futuro de este pueblo' (según nos ha explicado José Luis Rodríguez Zapatero) y, desde luego, no la paz que lo prepara todo para convertir a los verdugos de hoy en los políticos referenciales del mañana", agregan.
Por ello, consideran que "lo más importante" es que el Gobierno garantice que no va a impulsar ninguna medida que pueda significar "la aparición de espacios de impunidad para los terroristas" ya que "los criminales responsables del horror padecido por todos los ciudadanos demócratas han de ser juzgados y, en su caso, condenados".
ACTUACIONES MAFIOSAS
De la misma manera, estiman que el Ejecutivo debe asegurar que, "cuando la pesadilla termine, y cuando el terror fascista de ETA y sus secuaces pase a la historia universal de la infamia, el Estado de Derecho garantice que no va consentir medias tintas, comportamientos amenazantes o actuaciones mafiosas como las que recientemente se han producido en las localidades de Barañain o Getxo".
"Los únicos que tienen que ser vencidos en esta historia de consternación son los terroristas, sus cómplices y todos esos ciudadanos que durante tantos años han actuado como si los asesinatos, los secuestros y las extorsiones de nuestros familiares no fueran con ellos", reivindican.
ASOCIACIONES DE VÍCTIMAS
Por otro lado, expresan su preocupación por el hecho de que "habiendo una Fundación, bien financiada por el Gobierno, que se autodenomina representante de todas las víctimas, ésta no haya hecho una declaración clara y concisa en el momento del anuncio por parte de los terroristas de su 'alto el fuego permanente'".
En esta línea, critican que "algunas asociaciones de víctimas del terrorismo, embrolladas como están en atender a las directrices que diferentes grupos políticos se encargan de dirigir, se olvidan" de la necesidad de alcanzar una justicia "reparadora, que, además, ha de garantizar la fortaleza y la superioridad del sistema democrático contra el totalitarismo fascista".
"Ése es el comienzo de la paz. Tener la certeza de que el Estado al que pertenecemos como ciudadanas no va a poner en venta la justicia", concluyen, asegurando que "solamente esa justicia traerá la paz que hará que nuestras vidas puedan continuar sin duelo" y que, en caso contrario, "la banda terrorista ETA podrá terminar, pero ni la paz ni la reconciliación serán nunca posibles".