Yak-42.- Un experto internacional en accidentes aéreos dice, en la vista oral, que el accidente "radiografía" a Um Air

Actualizado 25/01/2006 14:11:03 CET

Atribuye el accidente a una cadena de errores de los pilotos de la compañía

ZARAGOZA, 25 Ene. (EUROPA PRESS) -

El piloto de aviación civil y experto internacional en investigación de accidentes aéreos Orlando Giménez afirmó esta mañana que el accidente que sufrió el avión Yakovlev-42 el 23 de mayo de 2003 junto al aeropuerto turco de Trabzon, que costó la vida a 62 militares españoles, "es una radiografía de la compañía" que realizó el vuelo, Ukranian Mediterranean Air (Um Air).

A lo largo de la segunda sesión de la vista oral que el Juzgado de Primera Instancia número 2 de Zaragoza está celebrando en un salón de la Feria de Muestras, este perito, convocado por la acusación, atribuyó el accidente a una cadena de errores en la navegación aérea de los pilotos de Um Air y la realización de una "maniobra frustrada" de aproximación a una de las pistas del aeródromo de Trabzon, que fue abortada y derivó en la colisión con un monte cercano a esta ciudad.

Orlando Jiménez aludió en reiteradas ocasiones a una supuesta impericia de los pilotos que dirigían la aeronave, hasta el punto de afirmar que hubo un momento en que habrían confundido el Sur con el Este, lo que describió como pérdida de la "conciencia orientacional", lo que les llevó a tomar "una ruta falsa" y, finalmente, estrellarse.

Según el experto, que ha trabajado para los Gobiernos de Estados Unidos y Francia y ahora lo hace para la Administración colombiana, Um Air "es responsable" del accidente y "debe ser investigada", especialmente en lo relativo a la dirección y formación de pilotos.

El perito destacó varios problemas en la navegación, como la ausencia de información sobre el aeropuerto de Trabzon o la decisión de no 'chequear' la ruta de vuelo hasta el aeropuerto turco y comentó que el ingeniero de vuelo carecía de certificado médico actualizado. La falta de otros documentos hizo que "el avión saliera --de Afganistán-- de forma ilegal, según el standard internacional" de vuelo.

Orlando Jiménez subrayó que el capitán y número dos de la tripulación tenía acumuladas un total de 247 horas de vuelo en condiciones similares a las de aquel día, por lo que su experiencia en este tipo de vuelos "era baja". Además, "el primer piloto tampoco era experto". En general, los militares españoles viajaron con una tripulación "no cualificada para el vuelo". A esto se añade la fatiga de los pilotos.

El perito explicó el aserto aeronáutico según el cual "dos y dos son cinco", en alusión a la "sinergia" positiva que se forma cuando el primer piloto y el número dos de la tripulación tienen la suficiente experiencia, de miles de horas de vuelo. Esta circunstancia equivale a una "garantía de seguridad". Al contrario, si los dos pilotos no tienen experiencia, "dos y dos es igual a cero", esto es, que desaparece la garantía de seguridad y el aparato "queda expuesto a un accidente en cualquier momento".

Tras aclarar que en la navegación aérea "el único responsable es el comandante" y, por lo tanto, la última decisión sobre cualquier aspecto siempre recae en este cargo, Orlando Jiménez expresó que fue el "efecto dominó" lo que hizo inevitable el suceso. Otra de las causas, a su juicio, fue que los pilotos "no recibieron ninguna instrucción desde el aeropuerto".

Sin embargo, desde la torre de control sí se realizaron "llamados", advertencias sobre la peligrosa ubicación de la nave, tres por la proximidad al suelo y otras dos por la posición equivocada de la aeronave. En la maniobra de descenso, "la tripulación violó varias normas".

CHAPMAN NO ACUDE

La sesión de esta mañana se inició a las 10,00 horas. Los representantes de la contratista británica Chapman Freeborn tampoco acudieron esta mañana, igual que ayer, y tampoco lo hizo ningún representante de la aseguradora Busin Join-Stock Insurance. A la sesión asisten decenas de personas.

Tras abrirse la sesión, compareció la perita Sara Martínez, como experta en valoración de la indemnización, que la acusación cifra en unos 60 millones de euros en total y que se ha calculado siguiendo baremos "conservadores" y aceptados "comúnmente" tanto entre los expertos como en el sistema judicial, explicó la perita.

En concreto, Sara Jiménez ha calculado el lucro cesante, el dinero que cada familia a la que pertenecían los 61 militares para los que se reclama indemnización pierde con el fallecimiento de los soldados. La experta ha tenido en cuenta el gasto de dinero que habría realizado a lo largo de los años cada soldado, su hipotética esperanza de vida y los gastos de cada familia.