Termómetro callejero marca 39 grados, a 22 de julio de 2026, en Murcia, Región de Murcia (España). - Kiko Asunción - Europa Press
PAMPLONA 22 Jul. (EUROPA PRESS) -
Una buena hidratación, evitar la exposición prolongada a las altas temperaturas y programar la actividad física al aire libre en las primeras horas de la mañana o al final de la tarde ayuda a proteger el corazón en verano, según ha destacado la Clínica Universidad de Navarra,
El calor no solo afecta al bienestar general. También obliga al sistema cardiovascular a realizar un esfuerzo adicional para regular la temperatura corporal, una situación que puede favorecer la aparición de mareos, bajadas de tensión o palpitaciones, especialmente entre personas mayores y pacientes con enfermedades cardíacas previas.
Según la doctora Ana de la Fuente, especialista en Cardiología de la Clínica Universidad de Navarra, uno de los principales efectos de las altas temperaturas sobre el organismo es la dilatación de los vasos sanguíneos, un mecanismo natural que ayuda a disipar el calor, pero que puede provocar una disminución de la presión arterial.
Para compensar esta situación, el corazón necesita aumentar su frecuencia de latido. Además, la pérdida de líquidos y electrolitos a través del sudor puede intensificar este efecto y favorecer la aparición de síntomas relacionados con la hipotensión. La especialista ha destacado que algunos signos no deben considerarse normales y requieren valoración médica. Entre ellos, los mareos intensos acompañados de sensación de desvanecimiento, las palpitaciones mantenidas, el dolor torácico, la falta de aire o la aparición de hinchazón en las extremidades.
Para reducir complicaciones durante los meses de calor, los expertos recomiendan mantener una hidratación adecuada incluso antes de sentir sed, evitar la exposición prolongada a las altas temperaturas y programar la actividad física al aire libre en las primeras horas de la mañana o al final de la tarde.
La doctora De la Fuente ha insistido, además, en la importancia de seguir correctamente los tratamientos prescritos y consultar con un profesional sanitario ante cualquier síntoma llamativo. "Muchas complicaciones pueden prevenirse con medidas sencillas. Escuchar las señales del cuerpo y actuar de forma precoz es especialmente importante durante los episodios de calor intenso", ha señalado.
Según el Ministerio de Sanidad, durante el verano pasado, el sistema MoMo del Instituto de Salud Carlos III estimó 3.832 fallecimientos atribuibles al exceso de temperatura en España, un 87,6% más que en 2024. El 96% de las muertes se produjo en mayores de 65 años y muchas afectaron a personas con enfermedades crónicas previas, incluidas patologías cardiovasculares.