Cebo con los clavos y un tornillo. - POLICÍA FORAL
PAMPLONA, 25 Abr. (EUROPA PRESS) -
Agentes de Policía Foral, adscritos al Grupo de Investigación Medioambiental (GRIM) han abierto diligencias penales a un varón de 23 años, como presunto autor de un delito contra los animales en una localidad de la Comarca de Pamplona.
Los hechos se originaron el pasado mes de marzo, tras recibir un aviso a través del Centro de Mando y Coordinación (CMC) de Policía Foral alertando sobre la presencia de objetos peligrosos para los animales en la vía pública. Los agentes de la División de Prevención y Atención Ciudadana desplazados al lugar localizaron un primer cebo de chorizo con elementos punzantes y, tras una inspección exhaustiva de una zona verde arbolada cercana, hallaron otros tres cebos de idénticas características.
Como consecuencia de estos actos, una perra ingirió uno de los cebos. Tras ser trasladada a un centro veterinario, las pruebas radiográficas confirmaron la presencia de cuatro clavos en su tracto digestivo. El animal tuvo que ser sometido a una intervención quirúrgica de urgencia para salvar su vida y se encuentra bajo un protocolo de recuperación, explican desde la Policía Foral.
Las investigaciones realizadas, así como la colaboración ciudadana, permitieron establecer la procedencia del cebo y la trazabilidad del mismo, hasta llegar a la supuesta persona responsable de la comisión del delito, que ha sido investigada.
Las diligencias se han remitido al Juzgado de Guardia de Pamplona y a la Fiscalía de Medio Ambiente de Navarra.
El Código Penal (Art. 340 bis) castiga con la pena de prisión de 3 a 18 meses o multa de 6 a 12 meses y con la pena de inhabilitación especial de 1 a 3 años para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales y para la tenencia de animales al que, fuera de las actividades legalmente reguladas y por cualquier medio o procedimiento, cause a un animal doméstico, amansado, domesticado o que viva temporal o permanentemente bajo el control humano, lesión que requiera tratamiento veterinario para el restablecimiento de su salud. Asimismo, se considera circunstancia agravante utilizar armas, instrumentos, objetos, medios, métodos o formas que pudieran resultar peligrosas para la vida o salud del animal.