Los momotxorros de Alsasua acercan a Fitur los carnavales rurales

Actualizado 23/01/2016 17:51:36 CET
EP/GOBIERNO DE NAVARRA

   Los personajes de esta fiesta de interés turístico han ambientado la presentación de la Asociación de Turismo de Sakana Bidelagun

   PAMPLONA, 23 Ene. (EUROPA PRESS) -

   Los momotxorros, junto a un cortejo de 'juantramposos', sorgiñak (brujas) y macho cabrío, con el acompañamiento de txistularis, atabalaris y txalapartaris, han acercado este sábado a Fitur "la magia, el colorido y la música" de los carnavales rurales de Navarra y, en particular, el de Alsasua.

   Su presencia ha coincidido con la presentación en Fitur de la Asociación de Turismo de Sakana Bidelagun, que ha cerrado este sábado el programa de actos de la presencia navarra en Fitur.

   Declarada Fiesta de interés turístico de Navarra en 2012 "por su valor sociocultural y su arraigo popular", el carnaval rural de Alsasua comienza a tomar forma el domingo de piñata con el carnaval infantil, pero el martes al anochecer los adultos y los Momotxorros, "personajes de fiero aspecto que parecen arrancados de un ritual prehistórico", salen a las calles de la localidad (este año el martes 9 de febrero), ha detallado el Gobierno de Navarra en un comunicado.

   Portando cuernos y escondiendo sus caras bajo pañuelos de tela, aparecen ataviados con una sábana blanca manchada de sangre, espalderos de lana de oveja, pantalones azules, calcetines blancos y abarcas negras. Recorren la villa bramando con fuerza y empuñan su sarde de madera provocando y asustando a todo el que se ponga por delante. Con ellos desfilan los pacíficos 'juantramposos', figuras a las que su vestimenta de sacos rellenos de hojas de maíz y paja de un aspecto rechoncho y grotesco.

   Después de perderse la tradición en los años 30, reapareció en los 90 enriquecido con nuevos acompañantes: las brujas, que van seguidas por el macho cabrío como si de un akelarre se tratara, y las mascaritas, personajes que ya existían en la antigüedad, que colocan sobre su cabeza una colcha brillante y adamascada, atada con una cuerda y un pompón.

   Han sido 28 personajes (2 txistularis, 1 atabalari, 2 txalapartaris, 2 juantramposos, 5 brujas, 1 macho cabrío y 9 momotxorros) los que a partir de las 12,30 horas y por espacio de 20 minutos han recreado en el entorno del stand de Navarra el ambiente del carnaval alsasuarra, para finalizar con una kalejira. Esta tarde realizarán dos nuevos desfiles en el stand previstos para las 17 y las 19 horas.

LOS CARNAVALES RURALES DE NAVARRA

   Este carnaval, como el resto que se conservan en la zona media y norte, es uno de los exponentes de la cultura popular y tradicional de Navarra y Sakana y encuentra su origen en ritos paganos relacionados con la naturaleza. En sociedades primitivas cuya subsistencia dependía de los ciclos naturales, a final del invierno los alimentos empezaban a escasear y comenzaban las hambrunas; estos ritos corresponden a un intento de engaño o de despertar a la naturaleza, para poner fin a este periodo.

   Con la llegada del nuevo año, varias localidades de Navarra reciben la visita de sus huéspedes más temidos: carboneros, mayordomos, osos o hartzas, brujas aulladoras, bandidos y fantasmas de tela de saco rellenos de hierba seca. Solo permanecen cuatro días, pero durante ese tiempo se convierten en los protagonistas de los carnavales rurales, una fiesta colorista ligada a las danzas y rituales mágicos más ancestrales. Las celebraciones son muy variadas y, aunque cada pueblo cuenta con su propia tradición y calendario, todos viven la cita pagana más esperada del año con un gran sentido del humor.

   Dos de las primeras localidades en dar la bienvenida a Don Carnal son Leitza, que el cuarto domingo de enero (este año mañana, día 24) celebra un desfile de carrozas y disfraces por las calles del pueblo, y Sunbilla, que organiza el desfile más popular de la comarca del Bidasoa (31 de enero).

   La genialidad y la originalidad de las carrozas dan paso a ritos y costumbres más agrícolas, como el famoso 'zanpantzar' o desfile que protagonizan los vecinos de Ituren y Zubieta para ahuyentar los malos espíritus y proteger los campos. Lo consiguen con el sonido los cencerros que llevan los mozos ('ioaldunak') colgados a la cintura, y con su vistosa vestimenta, que todos los años atrae a curiosos y visitantes. La fiesta comienza el lunes anterior al primer fin de semana de febrero (1 de febrero), con el desfile de los ioldunak de Zubieta hacia Ituren. Al día siguiente (2 de febrero), los ioaldunak de Ituren devuelven la visita a los de Zubieta.

   Junto con los de Ituren y Zubieta, los Carnavales de Lantz están declarados 'Bien de Interés Cultural'. En Lantz, el personaje central es el bandido Miel Otxin, un gigante de tres metros vestido con vivos colores que el domingo de Carnaval (7 de febrero) es apresado, ejecutado y quemado, y que va acompañado por los 'txatxos', unas figuras con las caras cubiertas con telas y sacos, que increpan al público congregado con escobas y palos.

   El listado de curiosos personajes que recorren los pueblos navarros se completa con los 'zakuzaharrak' embutidos en sacos de tela rellenos de hierba seca de Lesaka (7 de febrero), los pastores y nodrizas de Bera (7 y 8 de febrero), los carboneros o 'zomorrok' de Goizueta, los 'mamuxarros' cubiertos de fantásticas caretas de Unanu y el oso de Arizkun (estos tres últimos, el 9 de febrero).

   Algo más urbanos son los Carnavales de Pamplona (13 al 16 de febrero), que también cuentan con un personaje principal: María Trapo, un muñeco que representa a la malvada jefa de los francos que destruyeron el burgo de la Navarrería y que acabó quemada en su torre.

   En el sur de Navarra, en la Ribera, la fiesta pagana es especialmente vistosa en Tudela (5-7 febrero), con los cipoteros al frente, unos personajes con máscara y cabeza cubierta que arrojan caramelos y van acompañados por los capirotes; en Cascante los 'zarrapoteros', vestidos de blanco con cintas de diversos colores que les cuelgan de un sombrero de paja, son los encargados de inaugurar los Carnavales el viernes por la noche (5 de febrero); y en Cintruénigo, los 'zarramuskeros' toman las calles del pueblo las tardes del sábado y domingo de Carnaval (6 y 7 de febrero). Su misión es rociar con el agua con azulete que llevan en unas sulfatadoras a cuantos pillan por el camino.

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