Campaña del Gobierno de Navarra para protegerse ante las altas temperaturas. - GOBIERNO DE NAVARRA
PAMPLONA, 3 Jul. (EUROPA PRESS) -
El Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra (ISPLN) recomienda a toda la población, especialmente a la más vulnerable, extremar la precaución frente a las altas temperaturas previstas en los próximos días, en los que se celebrarán numerosos actos festivos y darán comienzo los Sanfermines de Pamplona y de Lesaka.
Según las previsiones facilitadas por el Ministerio de Sanidad y la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), en los próximos días se esperan temperaturas elevadas en toda Navarra y aumentarán a partir del domingo. El lunes 6 de julio y el martes 7 de julio el termómetro podrá alcanzar los 40ºC en el Centro de Navarra y en la Ribera, mientras que en la Vertiente Cantábrica y en el Pirineo rondarán los 37ºC.
Según las previsiones, este sábado se espera activar la alerta roja sanitaria en la Vertiente Cantábrica y la alerta naranja en el Pirineo Navarro y Ribera de Ebro, extendiéndose esta alerta al Centro de Navarra el domingo 5 de julio.
BEBER MÁS AGUA, MODERAR EL CONSUMO DE ALCOHOL Y PROTEGERSE DEL SOL
Ante esta situación y teniendo en cuenta que los próximos días se celebran diferentes fiestas, el ISPLN apela a la "responsabilidad individual y colectiva". Recuerda la necesidad de beber más agua y moderar el consumo de alcohol, "ya que contribuye a la deshidratación y altera la percepción de los síntomas del calor, aumentando el riesgo de sufrir un síncope o un golpe de calor". También aconseja protegerse del sol y buscar lugares frescos.
Además, recomienda a las entidades locales evitar las horas centrales del día para organizar eventos en los que participe la ciudadanía, fundamentalmente personas mayores o menores de 4 años, asegurar la disponibilidad de agua de consumo suficiente en diferentes puntos del municipio, así como facilitar áreas de sombra y puntos de refresco a las personas asistentes a los actos organizados.
En el trabajo conviene planificar las tareas teniendo en cuenta las previsiones para programar las tareas más pesadas en los momentos de menos calor; asegurar la disponibilidad de agua; en interiores, el correcto funcionamiento de la climatización y ventilación; y, en exteriores, habilitar zonas de sombra. Además, se debe vigilar la salud de la población trabajadora cuando se expone a temperaturas extremas, especialmente de aquellas personas con una mayor vulnerabilidad.
Salud advierte de que un calor excesivo "puede provocar una respuesta fisiológica insuficiente, alterando las funciones vitales y provocando, entre otras alteraciones, calambres, agotamiento, deshidratación, piel caliente y enrojecida, etc". Si pese a haber cesado la exposición, los síntomas persisten o aparecen alteraciones de la conciencia, pulso rápido y débil, respiración rápida y superficial, hay que avisar al teléfono 112 para evitar un posible golpe de calor.
EL 42% DE LOS CASOS NO TENÍA FACTORES DE RIESGO
Desde que se activó el Plan de prevención de los efectos en salud del exceso de temperaturas y de la contaminación del aire en Navarra, el pasado 16 de mayo, se han comunicado al ISPLN 83 casos de patología asociada al calor; tres veces más que el año pasado por estas fechas, cuando se registraban 23 casos.
Del total de casos declarados este año hasta la fecha, el 59% son hombres y el 41% mujeres. Atendiendo a la edad, el 41% de los casos tienen entre 36 y 64 años, seguido del grupo de personas mayores de 65 años, que suponen el 27% de los casos. Alrededor del 37% se ha producido durante la actividad laboral, el 32% mientras realizaban actividades de ocio al aire libre sin actividad física, como pasear o exponerse al sol, y un 10% haciendo ejercicio físico. El ISPLN destaca que el 42% de los casos no tenían factores de riesgo, el 12% se encontraban en lugares con mala climatización, el 7% tenían enfermedad crónica grave y alrededor del 5% habían tenido consumo de alcohol.
Por todo ello, desde el ISPLN reiteran que el calor "nos afecta a todas las personas", aunque existen factores de riesgo personales, ambientales, laborales o sociales "que intensifican sus efectos". Los más importantes son la edad, la existencia de patologías previas o situaciones fisiológicas que "aumentan la vulnerabilidad" frente a las altas temperaturas, como el embarazo, además de las condiciones de habitabilidad de las viviendas o la posibilidad de acceder a refugios climáticos. Por ello, también es importante la responsabilidad colectiva en el cuidado de las personas con factores de vulnerabilidad.