Actualizado 31/05/2007 15:55 CET

Sánchez-Ostiz narra en un libro los años de Pío Baroja en el exilio, "donde se le fueron sus últimas energías vitales"

El escritor dice que el Gobierno debió organizar "un congreso académico en vez de un festival turístico" para recordar a Baroja

PAMPLONA, 31 May. (EUROPA PRESS) -

El escritor Miguel Sánchez-Ostiz narra en su último libro sobre Pío Baroja los años en los que el autor de Bera tuvo que vivir exiliado en París como consecuencia de la Guerra Civil española, un periodo en el que a Baroja "se le fueron sus últimas energías vitales".

La obra, 'Tiempo de tormenta (Pío Baroja, 1936-1940)', editada por Pamiela, cuenta las amistades y los episodios más significativos que marcaron la vida del autor navarro en París y en otras localidades francesas durante cuatro años.

En esa época, Baroja "intentó mantener una neutralidad política que no le perdonaron ni los rojos, ni los blancos, ni los azules, ni los alemanes, ni los azules, absolutamente nadie". "Éste es un país en el que todo el mundo te quiere llevar a su camposanto y, además, a punta de pistola", dijo Sánchez-Ostiz.

El escritor explicó hoy en la presentación de su libro en rueda de prensa que esa época provocó en Pío Baroja "un sentimiento de soledad incurable, pese a que trató con una enorme cantidad de gente en su exilio". "Baroja sentía que estaba enfermo de soledad. Echaba mucho en falta a la familia, a la hermana, a los sobrinos. Fantaseaba pensado que estaría charlando con su sobrino Julio por la carretera. Se quedó sin nada", explicó.

En junio de 1936, Pío Baroja se fue de Madrid para pasar el verano en Bera sin saber que, unas semanas más tarde, iba a estallar la Guerra Civil, que le iba a llevar al exilio tras tener un encontronazo en Bertizarana con requetés de la columna de Oriz de Zarate que a punto estuvo de costarle la vida.

Una vez en el exilio, Pío Baroja mantuvo relaciones con escritores, traficantes de armas, anarquistas, intelectuales, personas de extrema derecha y múltiples intelectuales, unos encuentros que, sin embargo, no quedaron reflejados en los textos que dejó escritos el propio autor de Bera.

La explicación, según Sánchez-Ostiz, es que Baroja "escribió desde el miedo al Franquismo y se dejó en el tintero lo mejor" de sus peripecias. Como ejemplo, se refirió a la obra 'La Guerra Civil en la frontera', "en la que parece que Baroja lo va a contar todo y en realidad no cuenta nada".

Por ello, el escritor explicó que historiadores e investigadores tienen múltiples posibilidades para indagar sobre la vida de Pío Baroja accediendo a los archivos que se encuentran en poder del Gobierno. "Confío en que algún día haya acceso libre a muchos documentos", añadió. En lo que a el respecta, aseguró que con este libro da por "cerrado" su dedicación a la la investigación sobre la vida de Pío Baroja.

CONGRESO

En otro orden de cosas, preguntado sobre el congreso que ha programado para este año el Gobierno de Navarra con el fin de conmemorar el 50º aniversario de la muerte de Pío Baroja, Sánchez-Ostiz lamentó "la ausencia en el programa de personas que han escrito sobre Baroja y que han sido excluidas de ese congreso".

El congreso fue inicialmente programado para el mes de abril pero el Gobierno anunció posteriormente que lo trasladaba a octubre. En el programa figuraban nombres como Mario Vargas Llosa, Fernando Sánchez Drago, Andrés Trapiello y Eduardo Mendoza.

Sánchez-Ostiz criticó que el Gobierno de Navarra "podría haber organizado un congreso académico y no un festival turístico". "Echo en falta en el programa a personas que han escrito y que escriben sobre Baroja, y que tienen sus obras al alcance del público en las bibliotecas y en las librerías", añadió.

Como ejemplo de especialistas, Sánchez-Ostiz citó a Txuma Lasagabaster, "experto en la relación de Baroja y el mundo vasco, que es fundamental en la obra de Baroja, un asunto que estuvo excluido en el congreso montado por el camarada 'Corpachov' o 'Corpachovski'", en referencia al consejero de Cultura, Juan Ramón Corpas.

Sánchez-Ostiz afirmó que Lasagabaster y otros especialistas del ámbito universitario "están excluidos porque dan menos cámara que algunos de los golfos que estaban invitados a este congreso".