MADRID 4 Nov. (OTR/PRESS) -
Si un político tiene posibilidad de hacerse con el poder den por seguro que lo hará. Lo demás da igual. El PSC se ha pegado una buena, ha perdido votos y escaños, el tripartito no le ha dado más que disgustos y sobresaltos. A ellos y a Zapatero. Pero Montilla puede ser presidente de la Generalitat con los votos de ERC e IC y si puede lo será. Al tripartito lo ha salvado Iniciativa por Cataluña, los herederos del PSUC. Si estos no llegan a subir tres escaños, las perdidas de PSC y ERC lo hubieran hecho imposible. O sea, que son Saura y los suyos los que han saldado los muebles ante las pérdidas de siete escaños de los otros dos. Pero es Carod el que saca pecho y exige el santo, la peana y el altar.
Los problemas, las broncas, las diferencias en casi todo son enormes pero lo esencial es que suman. Lo importante es el sillón, solo el sillón y nada más que el sillón. El París que no solo vale una misa sino todas las letanías, rosarios y procesiones que hagan falta. Y en eso está Montilla. La noche electoral se lo empezó a pensar, por la mañana ya rumiaba que decirle a Zapatero y por la tarde mandó a Iceta a que fuera arreglándolo todo. Puede ir cantando Blanco las jaculatorias que le de la real gana que el solo quiere oír el ¡hosana! y que le llamen President. Por supuesto que sabe que ello supone un problema de enorme envergadura para el presidente del Gobierno, de un gobierno al que apenas tres días ha dejado, que volverle a uncir al yugo de ERC tendrá muy nocivos efectos para el PSOE, para la gobernabilidad de España y que hasta para el mismo y el futuro de su fuerza política es meterse en un laberinto peligroso.
Pero es el poder. Y lo demás importa poco. Ni que los independentistas de ERC vayan ahora a desarrollar un Estatut al que votaron no, ni que Carod empezará mañana a hacer de las suyas ni que les llevaran del ramal a separarse cada vez más de sus votantes de izquierda y entregarse atados de pies y manos a un nacionalismo insaciable en privilegios y con toda la voluntad de vulnerar la igualdad de los ciudadanos de España ante la ley. Y también la de los catalanes que no se sometan a sus dictados. En Moncloa, visto lo visto y oído el caso que hacen a sus recados, lo que están ya lamentando es que CiU no hubiera levantado unos cuantos escaños más. Montilla se la está jugando a Zapatero y les va volver a meter a Carod en la cocina.
P.D. A Ciudadanos por Cataluña, los voceros socialistas con asiento fijo en todas y cada una de la tertulias, lo tachaban hasta el 1 de noviembre de irreal y marginal. Que no se hablara de ellos era la consigna. El miércoles los pasaron a declarar de "extrema derecha" y de sucursal de las FAES de Aznar. Se nota mucho que ha sido al PSC a quien le han birlado la mayoría de sus votos y dos de sus tres escaños. Y lo que te rondaré morena, que eso no ha hecho sino empezar. Puede seguir, por ejemplo, en el País Vasco. Rosa Díez no sería mal cartel electoral.
Antonio Pérez Henares.