Actualizado 19/04/2008 02:00

Antonio Casado.- Otros diez, al talego

MADRID 19 Abr. (OTR/PRESS) -

La Policía nos dio este viernes una nueva alegría con la detención de diez personas que formaban un grupo de apoyo a la banda terrorista ETA. Los diez están implicados en actos de terrorismo callejero, ese que algunos llaman de baja intensidad y otros -Arzalluz dixit-, atribuyen a los "chicos de la gasolina". Eso era antes. Con el paso de Jesús de la Morena por la cúpula de la lucha antiterrorista, durante el reinado del PP en el Gobierno, se elaboró un exhaustivo registro de 'chicos de la gasolina' con fotos tomadas por la policía durante las algaradas de fin de semana conocidas como 'kale barroka'. Los agentes de la Comisaría de Información le pusieron un nombre al álbum: 'el huevo de la serpiente'. Con el tiempo se fue convirtiendo en el mejor caladero de datos para localizar y detener luego a sangrientos etarras que, casi en el cien por cien de los casos, habían pasado antes por la 'kale borroka' y cuyos rostros, por tanto, también casi en el cien por cien de los casos, aparecían en el catálogo con cinco o seis años menos.

Del cóctel molotov a la pistola o el coche bomba. De ahí la importancia de detener y encarcelar a los cachorros de la fiera. O al menos tenerlos controlados, pues en muchos casos son acusados de desórdenes públicos y quedan inmediatamente en libertad. A los diez detenidos de ayer, que pertenecen a Segi, la rama juvenil de ETA, se les imputan algo más que desordenes públicos o daños en el mobiliario urbano. En este caso, las acusaciones incluyen más de 20 sabotajes de gran repercusión en la seguridad de los ciudadanos, como la voladura de subestaciones eléctricas o el incendio de una estación de tren, amén de ataques a juzgados, comisarías y el espectacular incendio de coches en un garaje de Rentería.

Esta nueva acción policial se produce apenas veinticuatro horas después del atentado con bomba contra la Casa del Pueblo del barrio bilbaíno de La Peña, que causó heridas a siete agentes de la Policía Vasca y cuantiosos daños materiales. El atentado, unido al reciente asesinato de Isaías Carrasco, nos viene a recordar que ETA está débil. Débil, pero furiosa. También nos deja un dato relevador: quien coloca el explosivo y quien avisa a la DYA de Vizcaya es la misma persona.

Con cifra récord de etarras en la cárcel, no parece que ETA ande muy sobrada de 'gudaris' dispuestos a jugársela por Euskal Herria como unidad de destino en lo universal. De mayor rango político es la verificación de la insistencia de ETA en objetivos vinculados al PSOE, lo cual casa mal con la supuesta complacencia del Gobierno en sus tratos con la banda terrorista. Por suerte, el malicioso discurso de la 'rendición' de Zapatero a ETA ha perdido fuerza. Así que es mejor limitarse a celebrar las penurias de ETA en materia de reclutamiento.

Antonio Casado

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