Actualizado 29/03/2011 14:00

Cayetano González.- Empresarios y política.

MADRID 29 Mar. (OTR/PRESS) -

Que tres grandes empresarios de este país como son Emilio Botín (presidente del Banco Santander), Rafael del Pino (presidente de Ferrovial) y Juan Miguel Villar Mir (presidente de OHL) pidieran al presidente del Gobierno durante la reunión que este mantuvo el pasado sábado en el Palacio de la Moncloa con los cuarenta y cinco empresarios más importantes de España que no adelantara las elecciones generales y que aplazara el debate sucesorio en el PSOE, causa como mínimo un cierto desconcierto en la opinión pública por varios y diferentes motivos.

En primer lugar, los grandes empresarios no son muy dados a meterse en política. No es su terreno. Es su obligación llevarse bien con el poder, sea quien sea el que esté en el, pero de ahí a hacer recomendaciones del calado de las realizadas en la reunión de la Moncloa, va un abismo. Cuando muchos sectores de la opinión pública consideran que lo mejor para nuestro país sería un adelanto electoral y que los ciudadanos pudieran hablar en las urnas; cuando están siendo importantes dirigentes territoriales del PSOE los que están poniendo en cuestión el liderazgo de Zapatero, que tres grandes empresarios le pidan a éste que aplace el debate sucesorio, requiere al menos una explicación por parte de los afectados. Porque si no la dan, la gente estará en su derecho a pensar que partiendo de la base que ningún empresario da una puntada sin hilo, puede haber intereses ocultos que les hayan llevado a esa posición.

En segundo lugar, ahora va a resultar que los apoyos más sólidos para que Zapatero continúe y no convoque elecciones, proviene no de los sindicatos, no de su propio partido, no de la izquierda sociológica de este país, sino de importantes sectores empresariales. Habrá que admitir que esto es, al menos, el mundo al revés. En cualquier caso, es evidente que estos apoyos le vienen bien al presidente, sobre todo en unos momentos donde su credibilidad y la confianza que suscita están bajo mínimos. Y, en este sentido, habrá que suponer que al presidente del PP y líder de la oposición, Mariano Rajoy, le habrá hecho poca gracia lo manifestado por Botín, Del Pino y Villar Mir en la Moncloa.

Ya se ve que en la actual situación política, cualquier cosa es posible. Ahora está por ver si Zapatero hace caso de esas recomendaciones empresariales o por el contrario se imponen las cada día más evidentes presiones provenientes del interior de su partido para que anuncie cuanto antes cuáles son sus planes personales y políticos de cara al futuro. Conociendo a Zapatero, cualquier cosa es posible. Lo que está claro es que a nadie le amarga un dulce y el que le obsequiaron el pasado fin de semana en la Moncloa los tres grandes empresarios citados fue sin duda muy goloso.

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