- Se detuvo a tres individuos que se dedicaban a introducir la mercancía en levante y Cataluña, desde Tenerife
BARCELONA/SANTA CRUZ DE TENERIFE, 27 Dic. (OTR/PRESS) -
Casi 350 kilos de cocaína fueron intervenidos por la Guardia Civil en el transcurso de la operación 'Butrebarna', que las fuerzas de seguridad llevaban a cabo en Barcelona y Tenerife. La mercancía fue encontrada en contenedores que contenían pulpa de fruta congelada, aunque en otras ocasiones la introducían entre otro tipo de alimentos. En esta operación fueron detenidas tres personas que formaban parte de la red, que se encargaba de introducir la cocaína en Cataluña y levante, desde Tenerife.
La investigación se inicia a raíz de varias operaciones contra el narcotráfico desarrolladas por la Guardia Civil de Tenerife, que permitió conocer el próximo desplazamientos de un individuo desde Valencia a Barcelona para establecer contacto con otras personas y cerrar, supuestamente, una operación de tráfico de drogas. Investigaciones posteriores permitieron determinar que además habían establecido una infraestructura para introducir grandes cantidades de cocaína utilizando contenedores con diversos productos alimenticios.
Así, se intervinieron los 349 kilos de cocaína que se encontraban en dos almacenes y ocultos en bidones que contenían, concretamente, pulpa de frutas congelada. De esta forma, camuflada entre los alimentos, los miembros de la red pretendían introducir la cocaína en diversas ciudades de la costa levantina, así como en Cataluña. La mercancía en la mayoría de las ocasiones viajaba desde Tenerife.
TRES DETENIDOS
Durante la operación fueron detenidos paralelamente tres hombres, dos de ellos de nacionalidad venezolana, de 33 y 34 años. El tercer detenido se trata de una mujer, de nacionalidad española. Además, la Guardia Civil se incautó de 19.700 euros en metálico, al parecer, propiedad de los arrestados.
Las investigaciones fueron llevadas a cabo por miembros de varias brigadas especializadas en narcotráfico, tanto en Cataluña como en Tenerife, que siguieron la pista de un joven que, tras meses de investigaciones, era sospechosos por tráfico de droga, de esta forma descubrieron que existía la posibilidad de la mercancía saliera de la isla escondida en bidones de alimentos.