Actualizado 12/05/2008 21:26

Crónica PP.- Numerosas voces respaldan a San Gil en su desplante a una nueva relación con los nacionalistas

- Aguirre, Botella y Arístegui piden 'reflexión' a la Dirección tras el desmarque de un "referente moral" de la ponencia política

MADRID, 12 May. (OTR/PRESS) -

La salida de la presidenta del PP vasco, María San Gil, de la ponencia política del Congreso Nacional que debe estructurar el ideario y la estrategia del principal partido de la oposición para los próximos cuatro años ha puesto en un serio brete a Mariano Rajoy. El giro al centro que ha buscado el presidente del PP con su nuevo equipo no está sentando nada bien en aquellos sectores partidarios de dar la 'batalla de las ideas' que propugna Esperanza Aguirre y mantener la línea dura que se ha mantenido los últimos cuatro años con los nacionalistas. Insignes dirigentes de ese sector dentro del PP que se define como 'liberal' reclamaron hoy a la Dirección del partido una "reflexión" tras el desplante de lo que para muchos es un "referente moral" dentro del primer partido de la oposición.

Fuentes populares comentaban hoy que, a pesar de que San Gil haya abandonado la ponencia política del Congreso Nacional que el PP celebrará en junio, Rajoy confía en que la presidenta de los populares vascos llegue a un acuerdo con los otros dos ponentes, la diputada por Gerona Alicia Sánchez Camacho y el líder del PP en Canarias, José Manuel Soria. Esas "diferencias de criterio fundamentales" a las que aludió San Gil para justificar su salida son serias discrepancias en torno a la relación que el PP debe mantener con los nacionalistas, toda vez que la dirigente vasca opta por una 'línea dura' mientras que dirigentes como Soria -que gobierna en Canarias con los nacionalistas de CC- creen en un acercamiento.

Pese a los deseos de Rajoy, la polémica surgida en una de las ponencias más importantes del Congreso Nacional -la que define el ideario y la estrategia del partido- no tiene visos de cerrarse pronto. San Gil tenía hoy previsto un acto en la Fundación del Canal de Isabel II, donde iba a acudir para inaugurar el VII Congreso sobre Mujer y Conciliación, pero a última hora decidió cancelar su presencia en el mismo. Una acto en el que sí estuvo la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y en el que, paradójicamente, realizó un discurso en el que subrayó que la sociedad española "no se puede permitir el lujo" de renunciar a la capacidad de sus "centenares de miles" de mujeres.

UNA REFLEXIÓN EN LA DIRECCIÓN NACIONAL

Sin embargo, en declaraciones a los medios, Aguirre demostró que, cuando quiere, no necesita andarse con sutilezas o dobles lecturas. "El hecho de que un referente moral como María San Gil decida abandonar la ponencia política o no firmarla por discrepancias de criterio nos debe mover a todos a la reflexión" y, "especialmente, a quienes tienen en este momento la máxima responsabilidad política a nivel nacional", sentenció Aguirre, que se mostró "enormemente preocupada" por la decisión de la líder del PP vasco. Además, la presidenta regional expresó todo su apoyo a San Gil, en un momento en el que tomar posición por uno u otro dentro del partido puede ser considerado como toda una declaración de intenciones.

"Tanto el PP de Madrid como sus dirigentes, simpatizantes y votantes estamos con las ideas políticas de San Gil", remachó Aguirre, en una línea muy similar a la que se expresó la delegada de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid, Ana Botella. La edil confirmó que la cuestión de fondo es el nacionalismo "y yo desde luego estoy con María San Gil". A juicio de Botella, la dirigente vasca puede haber abandonado la ponencia porque puede que en ella "no estén garantizados los principios del partido". "En el País Vasco han muerto muchas personas en estos años por defender la idea de España y creo que la mayoría de votantes y militantes del PP defienden esa idea y vamos a luchar por que se vea reflejada", resumió la concejal.

Otro dirigente del PP que ha expresado en más de una ocasión sus discrepancias respecto a algunas de las inercias que implica el 'giro al centro', el portavoz de Exteriores, Gustavo de Arístegui, fue un paso más allá. De Arístegui expresó su "apoyo absoluto" a San Gil y pidió una "profunda, seria y urgente reflexión a la Dirección nacional", pero, además, se mostró "más que dispuesto" a firmar una "enmienda a la totalidad" a la ponencia política si desde Génova no se abre una "reflexión seria" sobre la redacción actual. El dirigente del PP dijo no estar extrañado por la decisión de San Gil pues ya le habían llegado "rumores" de que en la ponencia política el ideario y la estrategia del partido estaban "variando ostensiblemente".

"NO ES ELLA LA EQUIVOCADA"

Más explícito fue el diputado Rafael Hernando que consideró "muy preocupante que haya algunas personas dentro del PP que pretendan hacer un cambio de estrategia sin contar con las personas importantes del partido". El que fuera uno de los principales asesores de José María Aznar, Carlos Aragonés, también valoró que "algo se está haciendo mal cuando en una semana se va Acebes y la siguiente San Gil sal de la ponencia". "Hay que arreglarlo. Si María San Gil no firma una cosa, no es ella la equivocada, sino la cosa", llegó a afirmar Aragonés, mientras el presidente del PP catalán, Daniel Sirera, o el diputado Juan Costa señalaban que el discurso del PP no se puede entender sin San Gil.

Por su parte, el portavoz del PP en la Comisión de Presupuestos, Vicente Martínez Pujalte, aseguró que San Gil debería ser "uno de los baluartes" del partido en el futuro y coincidió con los que creen que debería haber una reflexión, porque "hay más adioses que bienvenidas" últimamente. Curiosamente, el considerado mentor de San Gil, Jaime Mayor Oreja, se mostró comedido en sus opiniones y tras calificar a la presidente del PP vasco como "una mujer y una política excepcional" señaló que lo que ocurre es que existe un debate político de fondo sobre el momento actual de España. Sin embargo, Mayor Oreja no pudo evitar preguntarse si es posible el acuerdo con unos nacionalistas más radicales que los que encontró el PP en 1996.

Por último, Ignacio Astarloa, secretario de Libertades Públicas del PP, expresó su "total, absoluto y completo apoyo" a San Gil e hizo una consideración que demuestra quién es la presidenta del PP vasco dentro del partido: "Considero que cometeremos un soberano disparate si se presenta y aprueba nuestro proyecto para los próximos años contra el criterio de quien es el máximo exponente en el PP y probablemente en toda España de la lucha por la unidad, la libertad y la democracia en nuestro país".

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