Actualizado 19/04/2008 02:00

Fernando Jáuregui.- 'Segundos escalones' ¿más profesionales que los primeros?

MADRID 19 Abr. (OTR/PRESS) -

Consejo de Ministros: más nombres de secretarios de Estado, de altos responsables de distintas parcelas de la Administración... Tengo que repetir una vez más que, a mi entender, en los 'segundos escalones' se encierra mucho más el secreto de la eficacia de la Administración en una legislatura que en la propia lista de los ministros. Hasta el momento, no hay nombramientos demasiado sorprendentes -excepción hecha, claro, de la secretaria de Estado de Comunicación, un rostro hasta ahora por completo ajeno a la política-, y nos encontramos con una mezcla de continuismo y de renovación, que no es mala mezcla cuando se saben aplicar las justas dosis.

La presencia de un funcionario probado en mil batallas como Francisco Javier Velázquez al frente de una parcela tan clave como es el mando conjunto de Policía y Guardia Civil, en sustitución de Joan Mesquida, muestra que Pérez Rubalcaba, de quien ya dependía Velázquez como director de Protección Civil, quiere gente con experiencia, más que experimentos. Sigo desde hace años la trayectoria del nuevo director de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, tanto de sus tiempos como responsable de la Función Pública en Administraciones Públicas como al frente de Protección Civil, y creo que puede jugar un papel importante a la hora de amainar inquietudes laborales entre los trabajadores que garantizan la seguridad y la tranquilidad de los españoles.

Los nombres de Francisco Ros, un técnico que sigue en la secretaría de Estado de Telecomunicaciones, y de Consuelo Rumí, en Inmigración, también parece acertado conservarlos en sus respectivas responsabilidades, algo de lo que no estoy tan seguro en el caso de Mercedes Gallizo como responsable de prisiones, campo en el que no han dejado de producirse alteraciones serias a lo largo de la pasada legislatura.

En Exteriores, tras el pase de Bernardino León a Presidencia, asciende a 'número dos' el también diplomático Angel Lossada, manteniéndose a las también secretarias de Estado Leyre Pajín (Cooperación), con una buena trayectoria, y Trinidad Jiménez (Iberoamérica). Pero falta todo un 'baile de embajadas' que puede resultar muy significativo. Especialmente, por lo que se refiere a Washington, para donde suena un ex ministro, tal vez Juan Fernando López Aguilar o Joan Clos.

La designación de una secretaria de Estado para Cambio Climático, Teresa Ribera, incide en las prioridades trazadas por Zapatero en sus últimas comparecencias ante la prensa, lo mismo que los primeros nombramientos en el departamento de Igualdad. Por lo demás, no me han sorprendido las designaciones de la mayor parte de los nuevos secretarios de Estado, una vez que ya conocíamos el 'salto' de Mesquida a Turismo, una actividad que se me antoja que le cuadra más que su anterior ocupación al frente de Policía y Guardia Civil.

Pero es en Moncloa donde se aprecia una mayor evolución: de ahí ha salido el 'número dos' del Gabinete de la Presidencia, Enrique Guerrero, y el diplomático Casajuana, sustituído por Milagros Hernando, al tiempo que el secretario general de la Presidencia cambia sus funciones, orientadas ahora más hacia las relaciones con la UE. El director del gabinete, José Enrique Serrano, engloba las funciones de la Oficina Económica que antes desempeñaron Miguel Sebastián y, luego, David Taguas. Y qué duda cabe de que el nombramiento de la nueva secretaria de estado de Comunicación, Nieves Goicoechea, provocará nuevos contrapesos dentro del delicado equilibrio en el que se mantiene esta materia entre la Presidencia y la Vicepresidencia de Fernández de la Vega.

Todos estos nombramientos, y los que se producirán en las semanas posteriores, pavimentan el camino en el que se inicia esta legislatura. Quedan puestos clave por confirmar o por cubrir -por ejemplo, el del director del Centro Nacional de Inteligencia, siempre asociado a la polémica-. Pero ya se puede hacer una primera valoración: en estos 'segundos escalones' la profesionalidad queda, en general, más de manifiesto que en buena parte de los nombramientos de nuevos ministros/as. Lo que siempre es un dato positivo, en principio...

Fernando Jáuregui

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