MADRID 29 Mar. (OTR/PRESS) -
Mariano Rajoy, con su silencio sobre sus planes en torno a la nueva legislatura, ha conseguido intrigarnos. Unos piensan que está poniendo en práctica un maravilloso modelo de hermética discreción, tras el cual se esconde una estupenda opción de inicio en la labor opositora del nuevo tiempo. Pero otros pensamos que está callado todos estos días porque no tiene absolutamente nada que decir o comunicar, o porque no se atreve a hacerlo, cercado como está por los grupos de presión de su partido y por los medios informativos que lo han venido controlando (escuchen, si no, algunos minutos de ciertas emisoras y televisiones). Les tengo que confesar que empieza a darme pena este hombre, al que conocí valioso y moderado, y al que las circunstancias, o sus indecisiones, lo han llevado a una situación que puede ser imposible en los próximos meses. Le deseo mucho éxito cuando el próximo lunes, como se viene anunciando, haga públicos esos nombres y esos planes. Porque necesitamos un serio y fuerte partido de la derecha, con autonomía y sin dependencias espurias.
Este hombre tendría que haberse dado cuenta del poderío político de Zapatero desde el primer momento de su victoria electoral, llenando todo el protagonismo y toda la iniciativa, frente a su silencio y su desaparición, rodeado de las rencillas y las conspiraciones que lo amenazaban desde dentro de su partido. Rajoy y la hasta ahora plana mayor del PP llevan casi tres semanas desfondados, translúcidos, indecisos y desorientados, sin siquiera lucidez para percatarse de que les interesaba mostrarse moderados y concesivos en las negociaciones sobre la composición de las Mesas del Congreso y el Senado. ¿Quieren conservar una secretaría más a costa de perder cuatro presidencias de Comisiones? Pero en fin, está todavía por ver cuál vaya a ser su actitud definitiva para los próximos cuatro años. Todavía no sabemos si volverán a la oposición salvaje y atroz o si perseverarán en las apariencias de moderación que parecen acompañar a sus pasos iniciales.
Pedro Calvo Hernando.