Actualizado 07/11/2012 13:00

Pedro Calvo Hernando.- Solo veo indignación

MADRID 7 Nov. (OTR/PRESS) -

Mientras veíamos votar a los norteamericanos, España era un estruendo de desahucios y Madrid un festival en pie de guerra contra la destrucción de los hospitales públicos y contra el Ayuntamiento por su impericia en el caso del Madrid Arena y su afán de quitarse todas las pulgas y echárselas a los demás. Al tiempo, iba llegando la sentencia del Tribunal Constitucional echando por tierra el recurso del PP sobre el matrimonio gai, al tiempo que los españoles se sobrecogían por los nuevos augurios de la Comisión Europea sobre el crecimiento y el déficit, machacando al Gobierno por sus previsiones sobre esos temas. Era una danza macabra y terrible contra la gestión y la filosofía de gobierno del PP por toda España, empezando por el Ejecutivo central. Y nada digamos de las cada vez más terroríficas informaciones sobre la corrupción política del mismo partido, especialmente en Baleares, Valencia, Madrid y Castilla y León. Podría decirse que el país era y es un clamor contra todo lo que toca el partido de Mariano Rajoy a todas las escalas y a todos los niveles.

Un clamor que coincide con alguna encuesta que parece no reflejar el espantoso desgaste y descrédito de quienes lo gobiernan casi todo. O las encuestas están mal, o la gente no sabe lo que quiere, o la alternativa es tan endeble que no ofrece garantías a nadie, o un poco de todo. Pero lo cierto es que estamos en un momento en el que es la voz de la calle la que habla con toda claridad y la que acabará por imponer su criterio, en cuanto se demuestre del todo que como vamos no vamos a ninguna parte si no es al caos o a la catástrofe. Este martes observo de manera especial el estado de ánimo de la calle y solo veo indignación, extremo descontento y ganas de que esto se termine por algún lado. Me parece que los medios informativos, los más responsables, van reflejando bastante bien el estado de ánimo de la ciudadanía, y que Internet y las redes sociales consolidan cada vez más sus posiciones en la opinión pública, auténtica revolución imparable. Un poquito de paciencia y ya. Otra salida no hay.

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