Actualizado 07/11/2012 13:00

Rafael Martínez-Simancas.- Sin etiqueta.- Objetivo 2014.

MADRID 7 Nov. (OTR/PRESS) -

No forman parte de las recetas de los nuevos cocineros españoles que conquistan el mundo pero son ingredientes que nos han hecho muy famosos en la economía internacional. Y los tenemos muy variopintos desde los brotes verdes sazonados al estilo de Elena Salgado, a una luz al final del túnel que era metáfora ferroviaria de Solbes, o dos curvas y ya estamos como dijo Zapatero. Ahora añadimos a este "sabor España" el toque "brillante" que De Guindos reconoce en el "Wall 'Street Journal". Agitando esos ingredientes nos sale una economía pocha a todas luces pero en claras vías de recuperación según Moncloa. Lo mejor es que la pesadilla tiene fecha tope para acabar: el 2014 ha dicho el presidente del Gobierno sumándose a este coro de cocineros de la macroeconomía que sus razones tendrán aunque se están luciendo muy poco.

En este momento el 2014 sí que es una odisea en el espacio que se ha perdido Kubrick, uno nunca sabe si podremos llegar intactos a tan elevada fecha del calendario a pesar de la cantidad de obstáculos que hemos superado y los que nos quedan. Las palabras de Rajoy se superponen a los malos datos que llegan del INEM dónde cada mes ingresan más españoles y dónde va a estrellarse la ilusión de los jóvenes que no encuentran trabajo por muy temprano que se levanten. Tampoco aclara el presidente de qué manera vamos a llegar a 2014, o si volverá a promover nuevas subidas de impuestos porque haya tenido que pedir el rescate obligado por las circunstancias como le gusta subrayar. Por lo tanto estamos a la buena de Dios, como si todo lo que nos pasara hubiera que darlo por necesario para estar en el libro de los mártires de Ángela Merkel. Nosotros nos sacrificamos y ella nos lleva al cielo liberal dónde a los perros los atan con ristras de beneficios. En efecto, eso habrá que verlo pero es lo que prometen si te portas bien y eres un buen chico ante los ojos de Berlín.

Hasta que llegue ese momento crucial todos a apretar los dientes, a intentar no caer en la perversa lotería negra del paro que ya padece un cuarto de la población activa española. Pedir a esas personas con dificultades económicas que den por amortizado el 2013 es más heroicidad que sacrificio. Mientras el presidente cuece, (o enriquece como en el anuncio), el guiso de la economía española desde Moncloa podrían repartir valerianas sin receta, (sin cobrar un euro), porque de aquí al 2014 no vamos a ganar para sustos. De nuevo nos piden que creamos en una inmediata y mágica recuperación y olvidan que llueve sobre mojado en el país de los brotes verdes que nunca llegaron a prender ni en la solapa porque no pasaron de ahí, de ser eso: una ilusión óptica.

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