MADRID 16 May. (OTR/PRESS) -
Los dirigentes políticos de todos los partidos del arco parlamentario, esos que están perdiendo el apoyo y el respeto de los ciudadanos, aseguran, con un respiro de alivio, que el movimiento 15M se apaga.
No son conscientes que ese clamor popular, que ayer celebró su segundo aniversario, ha sido el germen de la notable recuperación de la vida pública por una mayoría silenciosa e indiferente.
Firman el acta de defunción de una protesta social a la que, sin embargo, han tenido que atender e incluso incorporar a sus proyectos parlamentarios algunos de sus postulados.
Ha sido el germen porque la ciudadanía, concienciada de que las soluciones a la crisis no pasan solo y necesariamente por los recortes de sus derechos, se han echado a la calle a defender lo que es suyo. De las asambleas se ha pasado a defender la Educación Pública, a sumarse a la "marea blanca" con la que médicos y pacientes se oponen a la privatización de la Sanidad, a la Plataforma Antidesahucios.
Dolores de Cospedal, tan iluminada últimamente en sus comparecencias públicas, les insta a presentarse a unas elecciones. Desconoce seguramente que la democracia la componen los partidos políticos, los agentes sociales y los movimientos ciudadanos. Que esto no consiste en votar cada cuatro años y callar el resto.
Que la obligación de un Gobierno consiste, también, en atender las demandas sociales y más aún cuando van avaladas por casi un millón y medio de firmas que las convierten en Iniciativas Legislativas Populares. No es bueno ignorar esta forma de democracia participativa y, contando solo con su mayoría absoluta, sacar adelante una reforma de la Ley Hipotecaria, que no convence a nadie y que se queda corta frente al drama social de los desahucios.
Aquellos que han aprendido la solidaridad de primera mano, que se han apostado ante el portal de una familia que iban a echar a la calle, no volverán a sus casas ante promesas electorales que han resultado ser falsas.
Es verdad que una mayoría de españoles le dio su voto al Partido Popular en las últimas elecciones. Pero lo hicieron convencidos de que tenían soluciones frente al drama del paro, que iban a controlar la crisis económica y, sobre todo, se creyeron que, como decía Rajoy, no habría recortes sociales.
Hechos los recortes, el equipo económico reconoce que el paro va a seguir creciendo y que la legislatura va a acabar con más desempleados que hace cuatro años. ¿Y todavía se permiten ningunear y despreciar al 15M?
No es que el movimiento que convirtió la Puerta del Sol en un ejemplo de participación política y sirvió de referente a los perdedores de otros países pierda fuelle, es que muchos de sus seguidores se han sumado a nuevos movimientos vecinales que salen a la calle cada día.
Encerrados en su mundo endogámico, Rajoy, Rubalcaba, Cayo Lara y Rosa Díaz, sin olvidar a los nacionalistas que están a lo suyo, miran con una mezcla de displicencia e inquietud esta "ocupación" de la calle. Pero el pueblo soberano, alejado de su clase política, ha decidido defender lo público con uñas y dientes y no van a parar.