- La disidencia critica la "miopía" de los Veintisiete por ver signos de aperturismo en el Gobierno de Raúl Castro
WASHINGTON/BRUSELAS, 20 Jun. (OTR/PRESS) -
La decisión de los Veintisiete de eliminar las sanciones a Cuba, impuestas en 2003 por la detención de 75 disidentes, ha supuesto un paso adelante en la política de relaciones con la isla, pero desde Bruselas se recordó a La Habana que harán falta más cambios si aspira a mantener el diálogo. Sin embargo, Washington criticó la decisión alcanzada a última hora del jueves, ya que a juicio del portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Gordon Johndroe, es necesario que el Gobierno de Raúl Castro dé antes "ciertos pasos". En este sentido, también las organizaciones de disidentes expresaron su decepción, criticando la "miopía" de la UE por ver señales de aperturismo en el nuevo Ejecutivo.
El Gobierno español promovió esta iniciativa, que el comisario de Desarrollo y Ayuda Humanitaria, Louis Michel, celebró porque supone "un paso adelante positivo". En este sentido, apostó por que la decisión allane el camino hacia un diálogo "más abierto y franco" con las autoridades de la isla. No obstante, el proyecto final aprobado de madrugada avisa de que en junio del próximo año, cuando toque revisar de nuevo la posición común, el Consejo evaluará la "efectividad" del proceso de diálogo y sólo continuará con él si los ministros están de acuerdo por unanimidad en que ha servido de algo y desde La Habana se realizan más cambios. En concreto, debería facilitar el acceso de las organizaciones humanitarias a las prisiones y ratificar y poner en práctica los dos pactos internacionales firmados recientemente sobre Derechos Civiles y Políticos, por una parte, y Económicos, Sociales y Culturales.
El diario oficial cubano 'Granma' se hizo eco de estas novedades en un amplio artículo en el que vio con buenos ojos que Bruselas levantase las "injustas" medidas actualmente vigentes, según informaciones recogidas por otr/press. El Gobierno español, por su parte, repartió entre las otras representaciones europeas en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno iniciada el jueves un cuadro comparativo sobre la situación en Cuba entre 2007 y 2008, para constatar que se ha liberado a 17 presos políticos desde junio del año pasado y se han reducido en siete los reos de conciencia. Asimismo, subraya también la voluntad del Ejecutivo cubano de mantener la moratoria de facto desde 2003 de la pena de muerte, tanto en ejecución como en sentencia.
DOS VISIONES
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, habló del asunto hoy en rueda de prensa y mostró su confianza en que La Habana dé "pasos positivos". "El que se levanten esas medidas sopone que tengamos un periodo en el que podamos dialogar y sobre todo impulsar lo que puede ser un futuro para Cuba", indicó, recalcando que sí se han producido "síntomas" que justifican el cambio de posición de la UE, sin entrar a valorarlos. "Lo que sí es claro es que España tiene una política hacia Cuba y que afortunadamente compartimos con toda la UE", declaró.
Para el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, en cambio, la decisión de Bruselas llega demasiado pronto. "Creemos que los Castro necesitan dar ciertos pasos para mejorar las condiciones de los Derechos Humanos para los cubanos antes de que sea levantada cualquier sanción", afirmó Gordon Johndroe, citado por la CNN. Previamente, el portavoz del Departamento de Estado, Tom Casey, ya había advertido de que Estados Unidos no apoyaría ningún gesto como el que finalmente llevó a cabo la UE.
CRÍTICAS DE LA DISIDENCIA
La iniciativa de los Veintisiete tampoco contentó a las organizaciones cubanas en el extranjero, como Cuba Democracia ¡Ya!, que en un comunicado lamentó la "miopía" de la UE por ver apertura política en el actual Gobierno militar. Por su parte, la ONG Asociación Española Cuba en Transición denunció que el ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, trata de manipular a la opinión pública del continente cuando habla de "cambios continuos de liberalización", mientras que el opositor Raúl Rivero cree que con el documento europeo se postergará "al olvido y al margen neblinoso a la oposición".
Del mismo modo, el portavoz del PP de Exteriores en el Congreso, Gustavo de Arísteguí, tachó de "grave error" eliminar las sanciones, que no obstante llevaban suspendidas en la práctica desde 2005. Echó la culpa de esta decisión a la "debilidad" del Ejecutivo español frente al régimen castrista, un "régimen que mantiene oprimidos derechos y libertades fundamentales", en su opinión. Desde IU, su coordinador general, Gaspar Llamazares, vio en el levantamiento del castigo "un avance", pero "de mínimos". "Lo fundamental", a su juicio, sería derogar la posición común sobre Cuba.