Actualizado 02/01/2007 21:31

Crónica Internacional.- El Gobierno iraquí investiga la grabación en móvil y con insultos de la ejecución de Saddam

- Al Maliki trata de evitar un recrudecimiento de la violencia entre comunidades musulmanas en el país

BAGDAD/MADRID, 2 Ene. (OTR/PRESS) -

Con las imágenes de la ejecución de Saddam Hussein dando la vuelta al mundo a través de Internet, el Gobierno de Irak trata de frenar sus efectos sobre la población, enzarzada en las luchas entre comunidades religiosas. Para ello, el primer ministro iraquí, Nouri al Maliki, anunció hoy la puesta en marcha de una investigación para tratar de averiguar cómo fue posible la grabación a través de un teléfono móvil y quién está detrás de las mismas. El objetivo del Ejecutivo iraquí es evitar que la humillación que sienten los suníes a raíz del ahorcamiento de su venerado líder se convierta en un acicate para la guerra religiosa desatada en el país.

El vídeo que se puede encontrar en Internet contrasta con las imágenes sobrias y con cuentagotas que distribuyó el Gobierno iraquí para hacer pública la ejecución del ex dictador. En él se muestra a un Saddam Hussein siendo insultado y vejado por testigos al ahorcamiento, incluyendo a uno que grita el nombre del clérigo radical chií, Moqtada al Sadr, uno de los opositores más feroces al régimen de Hussein.

Muchos suníes se han sentido ultrajados por las imágenes difundidas, en las que un primer plano muestra su cuello roto, o incluso porque uno de los asistentes a su ejecución fuera un seguidor de Al Sadr. Algunos iraquíes entrevistados por 'Al Jazeera' comentaron a este diario que el ahorcamiento pareció más "un linchamiento sectario" que la ejecución de una sentencia sumaria. Además, las críticas también se refirieron a la fecha, el primer de la fiesta musulmana de Eid Al-Adha ('El sacrificio').

Con la investigación que ha abierto el Gobierno de Al Maliki, el primer ministro pretende frenar el odio visceral entre comunidades musulmanas que ya se desató con la destrucción de la mezquita de Samarra en febrero. "Una investigación se ha puesto en marcha para averiguar quién gritó durante su ejecución, quién lo grabó y quién lo ha hecho público", explicó una fuente cercana al primer ministro de Irak.

CONDENA DEL VATICANO

Munqith al Faroon, uno de los fiscales que condenó a Saddam por genocidio y que estuvo presente entre el pequeño grupo de testigos que asistieron a la ejecución, señaló que sabía que "dos altos responsables tenían sus teléfonos móviles con ellos" en la ejecución pese a que "no estaba permitido". Incluso en la Santa Sede, el diario oficial del Vaticano, 'L'Osservatore Romano', calificó la grabación de "espectáculo" que viola los Derechos Humanos y mina los esfuerzos para promover la reconciliación en Irak.

El diario vaticano lamentó que se haya "hecho un espectáculo" de la ejecución y convertido la pena capital en "una expresión del exceso de orgullo político". La ejecución "representó, por el modo en el que ocurrió y por la atención de los medios que recibió, otro ejemplo de violación de los derchos más básicos del hombre", señala 'L'Osservatore'. En este sentido, añade que "en un país además desfigurado por todo tipo de violencia, no se necesitan gestos arrogantes sino señales que vayan en el sentido contrario".

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