- Tenía 21 antecedentes y no volvió a la prisión de Lleida tras un permiso
TARRAGONA/MADRID, 8 Nov. (OTR/PRESS) -
Los empleados de una sucursal de Caixa Tarragona se llevaron un buen susto cuando un hombre entró en la sucursal y protagonizó un intento de atraco en el cual mantuvo retenidos, durante varias horas, a algunos miembros de la plantilla de la entidad. El atracador, que finalmente se entregó, contaba con 21 antecedentes por robo, sobre todo en domicilios y se había fugado de la cárcel de Lleida, donde cumplía condena, ya que no había regresado tras un permiso, según confirmó el delegado del Gobierno en Cataluña, Joan Rangel.
El hombre irrumpió en la sucursal bancaria, situada en la Rambla Vella de Tarragona, con un arma, que más tarde se confirmó que era de aire comprimido. Cuando llegaron las patrullas policiales, el atracador pidió un coche para huir, que no le fue suministrado y después pidió metadona, ya que, al parecer, tiene problemas de drogodependencia. Además, cuenta con 21 antecedentes por robo, casi todos en municipios de las Terres de l'Ebre, por lo que cumplía condena en una cárcel leridana, de la que se había escapado tras un permiso.
Según las fuerzas de seguridad, el hombre mostró en un principio una actitud agresiva y amenazadora, que con el paso de la horas se fue calmando, con ayuda, también, del negociador de la Policía que conversaba con él. La negociación duró hora y media y hasta el lugar de los hechos se desplazó medio centenar de agentes de la Policía Local, que, además, contaron con la ayuda de los Mossos d'Esquadra.
LOS REHENES
Finalmente, y tras comprobar que ninguna de sus peticiones iban a ser atendidas, el atracador se entregó a las autoridades liberando a los rehenes, que eran empleados de la sucursal Caixa Tarragona. Entre los retenidos se encontraba el director de la entidad, que cuando salió afirmó que se encontraba "bien" y fue llevado a dependencias policiales para tomarle declaración.
Tras detener al atracador, los agentes comprobaron que el arma que portaba era de aire comprimido. La zona en la que se encontraba el banco fue cortada, para que ningún coche o ciudadano fuera dañado, al no conocerse en principio el alcance del suceso. Junto a las cintas policiales se concentraron numerosos vecinos de la zona que pudieron ver como esta historia, afortunadamente, finalizó sin víctimas.