Actualizado 17/01/2008 21:07 CET

Crónica Suceso (2).- Detenido el marido y el cuñado de una azafata asesinada en un pueblo coruñés hace dos años

- Ambos están considerados por la investigación como "implicados" en el crimen

LA CORUÑA, 17 Ene. (OTR/PRESS) -

El caso del asesinato de la azafata viguesa María Elena Calzadilla en diciembre de 2005 podría estar más cerca de resolverse después de que la Guardia Civil detuviera a su marido y su cuñado por considerarles "implicados" en el crimen. La azafata, de 40 años, fue asesinada cuando entraba en su casa de Porto do Son (La Coruña) por un sujeto que entró en la vivienda y le propinó un fuerte golpe en la cabeza. El marido, que fue quien encontró su cadáver, tenía una buena coartada, pero a finales de 2007 fue llamado a declarar de nuevo, siendo detenido esta semana junto a su hermano.

La investigación en torno a la muerte de la azafata viguesa el 5 de diciembre de 2005 ha dado un giro de 180 grados en los últimos días tras la detención de su marido, Ernesto M.B., de 40 años, y su hermano, Marcos M.B., de 32. El primero fue detenido el pasado martes en el polígono industrial de As Gándaras, en O Porriño (Pontevedra), donde trabaja como jefe de producción de una empresa.

Al día siguiente, los agentes detenían también a su hermano en Vigo, por mantener relación con el caso. Ambas detenciones fueron ordenadas por el Juzgado Número 2 de Noia (La Coruña), que decretó el secreto de sumario en torno al caso, aunque según fuentes próximas a la investigación, los dos hombres están detenidos como "implicados" en el suceso.

Ambos fueron trasladados al cuartel de Lonzas, en La Coruña, a la espera de que el juez les tomara declaración. El pasado mes de diciembre, el marido de la azafata fue llamado a declarar para corroborar su coartada, que le situaba en Vigo en el momento de los hechos al ser visto por varias personas haciendo gestiones en varios bancos y tener incluso una multa de un Policía Local, según el mismo diario.

CRIMEN POR ENCARGO

Los hechos ocurrieron cuando María Elena se dirigió a su segunda residencia en Porto do Son desde su vivienda en el barrio vigués de Presas para recoger ropa de verano porque pretendía viajar con su marido a las Islas Canarias en el puente de la Constitución. Pero alguien entró en la vivienda y le asestó un fuerte golpe en la cabeza con un objeto que nunca se encontró.

Su marido, alertado por su tardanza fue a buscarla y encontró el cadáver. Aunque en un principio el robo fue barajado como móvil del crimen, se desechó al comprobar que todo estaba en orden y no faltaba nada en la vivienda, por lo que las investigaciones se centraron en el entorno más cercano de la víctima.

Así, los agentes barajaron que el crimen pudiera haberse cometido por encargo tras planearlo de manera minuciosa puesto que se encontraron huellas concluyentes en el lugar del suceso.