Actualizado 18/03/2016 11:16

Las enseñanzas de la 'crisis de imagen' de los refugiados

Refugiados intentando cruzar desde Grecia a Macedonia
ALEXANDROS AVRAMIDIS / REUTER

   Gustavo Wrobel (OTR/PRESS)

   Uno de los mayores cambios que produjo Internet es haber multiplicado exponencialmente los riesgos que pueden afectar la reputación de las corporaciones y los organismos públicos, que ahora están más expuestos ante cualquier incidente que pueda convertirse en una crisis de imagen.

   De todas las crisis que se desataron en el 2015, la que me generó más interrogantes y reflexiones fue la crisis de los refugiados, principalmente sirios pero también de otros países, que intentaban emigrar a Europa. En términos cuantitativos, alrededor de un millón de personas buscando protección.

   No es una crisis que afecta a una empresa y a sus clientes. No hay un producto defectuoso, un caso de corrupción, un fraude corporativo. Hay un continente entero que, ignorando condiciones humanitarias y apelando a razones de seguridad pública, cerraron virtualmente sus fronteras para miles de personas que escapaban de la guerra, el hambre y el exterminio.

   A lo largo de la historia el choque de civilizaciones ha producido numerosas catástrofes humanitarias, con poblaciones enteras expulsadas o exterminadas, y países que cerraron sus fronteras. Durante casi toda la historia de la humanidad estas situaciones se repitieron sin que hubiese mayor conciencia y repercusión global. Claro, no había internet. No había medios cubriendo los incidentes y organizaciones humanitarias reportándolo.

   Afortunadamente, una de las grandes contribuciones de Internet es haber derrumbado las barreras informativas y extendido su alcance a prácticamente todo el mundo. Sin embargo, así como genera una conciencia enorme sobre determinados conflictos, las reacciones sociales se asemejan más a los fenómenos de moda que a la visión clásica de sensibilidad social que uno esperaría en estos casos.

   El origen de la crisis es la enorme situación de pobreza y las guerras que sacuden a algunos de sus países. En el caso de Siria, las diferentes potencias mantuvieron posturas opuestas durante mucho tiempo, prolongando una situación de enfrentamiento y guerra civil cuyo mayor perjudicado fue la población civil del país. Que, por supuesto, intentó escapar.

   Durante muchos años hemos visto refugiados de países africanos o de Medio Oriente intentando llegar en bote a Europa. Algunos lo lograron y otros perecieron en el mar. Sin embargo, el 2 de septiembre de 2015, el mundo se conmovió con la foto del niño Aylan Kurdi, un refugiado sirio de 3 años, cuyo cuerpo sin vida apareció en las orillas de la isla griega de Kos. También se encontraron los cuerpos de su madre y su hermano de 5 años. Solo su padre sobrevivió.

   La familia había pedido refugio en Canadá, pero como fue rechazada, pese a la situación de guerra del país, intentaron escapar por mar hacia Europa. Su bote, como otros tantos, naufragó y se hundió.

La foto dio vuelta al mundo. Numerosos memes se difundieron en las redes sociales, y los noticieros de TV y periódicos dedicaron un espacio considerable a la imagen de Aylan. De golpe, el mundo pareció tomar conciencia de la crisis de los refugiados.

   Las emotivas imágenes del niño muerto en la orilla generaron una corriente humanitaria gigante y los reclamos se sucedieron alrededor del mundo. Los líderes europeos debatieron el tema y mostraron algunos signos de apertura a los inmigrantes. Al menos, durante un tiempo.

Pasaron los meses, y atrás quedaron los memes y los mensajes solidarios en noticieros, periódicos y redes sociales. Europa apenas cambió sus condiciones migratorias. Incluso avanzó hacia un plan destinado a cerrar sus fronteras y trasladar todos los refugiados a Turquía.

   Otros países tampoco fueron más solidarios. Y, para colmo de males, volvieron a explotar las bombas en Europa. Y los responsables fueron terroristas islámicos formados mayoritariamente en Siria.

   ¿Y los refugiados? ¿Y los botes que se hunden en el mar? Parecieran ser conflictos que quedaron en el pasado (así de efímeros son los conflictos viralizados por Internet).

Conclusiones: este es un caso de gran impacto mediático y repercusiones alrededor del mundo. Y se basa en una crisis humanitaria real. Pero el problema es de otros (“no me afecta”). Fin del conflicto. Fin de la crisis.

   Gustavo Wrobel, especialidad en Comunicaciones y Marketing, empresa WSC WROBEL SmartComm.

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